La AN deja en libertad por razones médicas al condenado por los asesinatos de cinco jesuitas españoles en El Salvador

Archivo - El ex militar salvadoreño Inocente Orlando Montano se sienta en el banquillo durante una sesión de su juicio este lunes en Madrid.
Archivo - El ex militar salvadoreño Inocente Orlando Montano se sienta en el banquillo durante una sesión de su juicio este lunes en Madrid. - Pool - Archivo
Europa Press Nacional
Publicado: lunes, 17 agosto 2026 13:40

MADRID 17 Ago. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia Nacional (AN) ha acordado conceder la libertad condicional por razones médicas a Inocente Orlando Montano Morales, excoronel y exviceministro de Seguridad Pública de El Salvador, que fue condenado a 133 años y tres meses de cárcel por el asesinato del ideólogo de la Teoría de la Liberación, Ignacio Ellacuría, y de otros cuatro jesuitas españoles en 1989 en El Salvador.

En un auto avanzado por 'El Confidencial' y al que ha tenido acceso Europa Press, el magistrado de la Plaza 1 de la Sección de Vigilancia Penitenciaria, José Luis Castro, acuerda la libertad condicional para Montano, que cumplía la condena en el centro penitenciario Madrid VII de Estremera, con la condición de que "siga tratamiento en el centro de salud que corresponda a su domicilio".

Fue la propia prisión la que, en marzo de este año, propuso la concesión de la libertad condicional a Montano, que en 2020 fue condenado por cinco delitos de asesinato con límite de cumplimiento a 30 años de privación de libertad.

En el auto, el magistrado aduce que Montano, de 84 años de edad, presenta "un declive cognitivo elevado con presencia de delirios que afectan a la capacidad de adaptarse al centro", lo que "le genera una enorme vulnerabilidad con alto grado de dependencia para las actividades cotidianas de la vida diaria".

ENFERMEDAD IRREVERSIBLE

"Desde la perspectiva médico-jurídica atendiendo al estado de salud, la enfermedad irreversible que padece con constantes salidas al hospital hace necesario acceder a la libertad condicional en aras a la existencia de una enfermedad muy grave e incurable, a lo que se une una avanzada edad", arguye.

Castro alude a "numerosas resoluciones" judiciales para argumentar que, en estos casos, la excarcelación "responde a principios de humanidad y dignidad de las personas como derecho inviolable".

Asimismo, considera que "el enfermo grave e incurable no debe asimilarse a un estado preagónico". "Lo importante es constatar que el medio penitenciario no es el adecuado para el seguimiento y control de la enfermedad", resume.

En 2020, La Audiencia Nacional condenó a Montano como autor de cinco delitos de asesinato de carácter terrorista y le atribuyó los asesinatos de otro jesuita salvadoreña, la cocinera de una universidad y su hija de 15 años, aunque no se le pudo condenar por estos hechos al no haber sido extraditado por Estados Unidos por esos crímenes.

CONDENADO POR DAR LA ORDEN DE ASESINAR A LOS JESUITAS

El tribunal estableció un máximo de 30 años de cumplimiento efectivo de la condena, un periodo al que habría que restarle el tiempo que llevaba en prisión provisional, desde 2017.

En la sentencia, los magistrados señalaron que los ocho asesinatos "fueron urdidos, planeados, acordados y ordenados por los miembros del alto mando de las Fuerzas Armadas, órgano al que pertenecía Inocente Orlando como viceministro de la Seguridad Pública", quien participó en la decisión por la cual se "transmitió la orden de realizar las ejecuciones al coronel director de la Escuela Militar", Guillermo Benavides, un mando medio que es el único condenado en El Salvador.

No obstante, la Sala fue más allá al considerar acreditado que en la masacre participó un grupo violento y estable compuesto por el entonces presidente de la República, Alfredo Cristiani; miembros de la Tandona, la promoción de oficiales que ocupaba las más altas estructuras del poder en el Salvador, así como otros altos cargos.

Todos ellos utilizaron la violencia y cometieron graves delitos, que causaron alarma y alteraron gravemente la paz y la convivencia ciudadana "con el fin de perpetuar sus privilegiadas posiciones".

Los miembros de la Tandona "cometieron los asesinatos después de intentar hacer creer a la opinión pública que tanto Ignacio Ellacuría como el resto de sacerdotes pertenecían al liderazgo intelectual del Frente para la Liberación Nacional Farabundo Martí, generando la falsa afirmación de la existencia de un enemigo infiltrado en las estructuras de las sociedad, que actuaban como agentes de una confabulación socialista-comunista", de acuerdo a la sentencia.

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