Actualizado 14/07/2007 20:56 CET

El arzobispo de Valladolid cree que el Gobierno "esconde algo" tras la "neutralidad" de Educación para la Ciudadanía

VALLADOLID, 14 Jul. (EUROPA PRESS) -

El arzobispo de Valladolid, Braulio Rodríguez Plaza, señaló en su carta pastoral semanal que la idea de "neutralidad" de la nueva asignatura obligatoria Educación para la Ciudadanía es "cuanto menos ingenua", porque, según indicó, "esconde algo que no dice", el deseo de generar "una nueva mentalidad, que más que neutral, es unificadora".

Rodríguez Plaza explicó que el Gobierno "desea unificar" la mentalidad sobre "qué es lo verdaderamente importante, lo que tiene una dignidad cultural, lo que todos reconocemos como verdadero y real y por el contrario lo que es superfluo, vergonzante, lo que es privado", cuestiones que deciden "la escuela y la figura siempre poderosa del profesor".

Por esta razón, el arzobispo cree que la asignatura "no debería ser obligatoria", ya que Educación para la Ciudadanía "tiene la pretensión de ser un espacio eminentemente práctico", un lugar "donde se discutan los criterios válidos para moverse los chicos", educación que en su opinión "no es la que se lleva por Europa".

Braulio Rodríguez Plaza destacó en su misiva que lo más "grave" se encuentra en la presentación por parte del Gobierno de la asignatura como "materia neutral", que "respeta las opiniones de los alumnos y fomenta un mínimo común aceptable por todos", convencido de que "por encima de las diferentes tradiciones religiosas, ideológicas o de pensamiento, que el alumno recibe en su entorno familiar, hay unos valores comunes, previos a aquellas tradiciones que convierten al alumno en ciudadano", lo que consideró "ingenuo".

Por otra parte, el arzobispo de Valladolid también se refirió a que los cristianos son "tachados de fundamentalistas en cualquier círculo pseudoprogre", en relación con el "prejuicio" que las instituciones europeas "sienten respecto al cristianismo", como cita el vicepresidente del Parlamento europeo en una declaración suya que recoge Plaza en su carta.

En dicha declaración, el vicepresidente de la institución europea, Mario Mauro, señaló que en los diez últimos años el Parlamento europeo "ha condenado públicamente al papa y a la Santa Sede por colación de los derechos humanos hasta 30 veces, mientras que a Cuba y a China no más de diez".

Respecto a esta declaración, el arzobispo de Valladolid recordó que el pasado mes de abril, con ocasión de la resolución contra la homofobia, socialistas, verdes, liberales y comunistas pretendieron que el Parlamento europeo "condenara al presidente de la Conferencia Episcopal italiana, monseñor Bagnasco, y aunque "no lo consiguieron", estuvieron "a punto".