Un arquitecto defiende las licencias para transformar la parcela de Seat, pero reconoce que hubo diferencias a la hora de aplicar la normativa MADRID 19 Dic. (EUROPA PRESS) -
La viuda del ex embajador alemán en España Guido Brunner, Elena Abreu, admitió hoy en el juicio por el cheque de Seat, la primera pieza desglosada del "caso AVE", que Brunner le entregó 12 cheques de un millón de pesetas para hacerlos efectivos, aunque aseguró que eran para un "colega" de su marido, del que no le comentó de quién se trataba. Abreu subrayó que desconocía el origen del dinero e insistió que no obtuvo "ninguna recompensa" por hacer esa gestión personal.
La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Madrid concluyó hoy los interrogatorios de los acusados, quienes se enfrentan a penas que oscilan entre los 5 y 10 años de prisión por los delitos de cohecho, falsedad y delito fiscal. Abreu compareció en calidad de responsable civil por su participación en los hechos a título delictivo. La Sala comenzará el próximo 9 de enero a tomar declaración a los testigos propuestos por las partes.
En esta causa se enjuicia la entrega al embajador alemán ya fallecido por parte del entonces director general de Seat de un cheque por valor de 901.518 euros al portador, que se repartiría entre los acusados. Según el fiscal, Abreu percibió de los fondos un total de 12 millones de pesetas.
En su declaración ante el tribunal, la viuda de Brunner explicó que su esposo le llamó una mañana a su despacho para que le hiciese una gestión personal. "Mi marido me dijo que tenía unos cheques que iba entregar a un colega que se iba de viaje. Me dijo que fuese al banco para hacerlos efectivo y luego entregárselos", relató.
12 CHEQUES DE UN MILLÓN DE PESETAS.
A preguntas del fiscal Martín Rodríguez Sol acerca de cómo cobró el dinero, Abreu indicó que ingresó 12 millones de pesetas en su banco y posteriormente sacó 10 millones de pesetas en efectivo, puesto que ya tenía otros 2 millones en la caja fuerte de su casa. Añadió que invirtió el resto del dinero de los cheques en pagarés del Tesoro, después de que su entidad se lo aconsejase.
Acto seguido, Abreu acudió de nuevo a la Embajada alemana, entregó el dinero a Brunner y regresó a su trabajo. Apuntó que entonces no le extrañó que su marido, con quien en esas fechas mantenía una relación sentimental, le pidiese ese "favor", por lo que no le pidió explicaciones sobre el origen del dinero.
Preguntada sobre si Brunner le comentó que su secretaría había realizado ese mismo día una gestión similar, Abreu dudó en un primer momento, pero finalmente recordó que su esposo le dijo que su secretaría "acababa de ir a cobrar otros cheques". Además, el fiscal le preguntó si recordaba el ingreso de otra partida de talones dos días antes de realizar el encargo de Brunner y aseguró, en este sentido, que desconocía "cómo llegaron eses cheques".
FALTA DE CRITERIO.
El último de los acusados en declarar fue el arquitecto del Ayuntamiento de Madrid Javier Aguirre de Palacio, quien se enfrenta a 5 años de cárcel por un delito de falsedad. Según el fiscal, la ex responsable socialista de finanzas Aída Álvarez y el ex miembro del comité electoral del PSOE Juan Carlos Mangana intermediaron para que el técnico Arturo García Barbeira convenciese a Aguirre de emitir informes favorables a las licencias de obras de las parcelas de Seat en Madrid.
Aguirre negó este extremo ante el tribunal y afirmó que desde que trabaja en la Administración "jamás" ha recibido presiones de "ninguna persona". Seguidamente, defendió la legalidad en la concesión de las licencias para recalificar uno de los edificios de los que disponía la compañía en el Paseo de la Castellana.
En este sentido, explicó que se acordó aplicar a la transformación de terrenos el Decreto del Gerente de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid por "analogía" y para buscar "el mejor equilibrio" en la aplicación de la normativa urbanística. Este Decreto autorizaba la compatibilidad de los usos característicos con otros no principales sin que superasen el 50% de los metros cuadrados de la superficie edificada.
No obstante, reconoció que hubo "falta de criterio" entre los técnicos a la hora de decidir la mejor norma a aplicar, ya que las características de la parcela de Seat eran "bastante complejas". Además, cuestionó algunos informes periciales que se realizaron para informar sobre las licencias, por lo que decidió entonces hacer un informe técnico y otro complementario sobre las mediciones de los porcentajes de los edificios, que no se habían incluido en el expediente de tramitación.