La carne de la Sierra de Guadarrama garantiza una calidad diferenciada

Carne de Rascafría
EP
Europa Press Nacional
Actualizado: jueves, 22 octubre 2009 20:29

RASCAFRÍA (SEGOVIA), 22 (EUROPA PRESS)

Los productos cárnicos de la Sierra de Guadarrama garantizan una calidad diferenciada mediante el sello de Identificación Geográfica Protegida (IGP), que avalado por la Unión Europea reúne unas características que los diferencian de otras carnes que carecen de este etiquetado.

Este tipo de carne se diferencia por su apariencia, de un color sonrosado y rojizo, fresca y con textura firme. Según Ramón Barrio Santiago, ganadero y carnicero de la zona, se trata de una carne "muy sabrosa, con muy poca agua y bastante grasa interna que le da un sabor muy natural".

Barrio aseguró que la IGP está ayudándoles a "subsistir", dada la actual situación económica. "Gracias a la Sierra de Guadarrama vamos subsistiendo, ya que la gente toma conciencia de comer carnes con mayor seguridad", señalo Barrio, que es dueño de una explotación ganadera familiar que cuenta con unas "60 vacas madre", lo que le permite sacar alrededor de 50 terneros anuales.

Para formar parte de la IGP de la Sierra de Guadarrama hay que cumplir una serie de exigencias muy estrictas con el fin preservar la calidad del producto. "Esta carne se distingue principalmente porque su producción se lleva a cabo dentro de la Sierra madrileña, de Somosierra a Gredos y algunos municipios limítrofes", subrayó Lorenzo Vilas, secretario y director técnico del Consejo Regulador del sello IGP.

REQUISITOS DEL GANADO I.G.P.

Para obtener esta denominación, los productos deben cumplir unos requisitos de edad, peso y calidad así como pertenecer a las razas avileño, charolés, limusín o cruces entre ellas. También deben de ser animales criados de manera extensiva y complementando su alimentación a base de cereales y leguminosas. "Tienen que pesar entre 180 y 225 kilos y tener una edad de entre 11 y 18 meses", apuntó Vilas.

Para garantizar la calidad del producto se hacen inspecciones periódicamente. Luis García, inspector de la IGP Sierra de Guadarrama, explicó que además de cumplir todos los requisitos mencionados, tienen que ser criadas de manera extensiva. "Cuando el animal nace tiene que estar entre 5 y 7 meses con la madre, después se destetan en cebaderos y se alimentan de pienso entre 6 y 8 meses", indicó.

"Se realizan controles en campo para controlar la alimentación, que los animales estén cómodos y limpios", aclaró el director del Consejo Regulador, quien destacó que se hacen análisis del pelo y de muestras de pienso para garantizar la falta de errores en la alimentación.

DESPIECE DEL GANADO

Cuando los animales han pasado esta serie de controles y alcanzan el tamaño deseado se llevan al matadero. Después la carne, en canal, llega a la sala de despiece. Toribio Sánchez, director de producción de la sala de despiece de supermercados Hiber, subrayó que la carne perteneciente a esta denominación de origen pasa un periódico de "entre 3 y 5 días de maduración" para que 2 o 3 días más tarde se puedan encontrar en el punto de venta.

EL cien por cien de los productos cárnicos con el sello IGP se consumen en la Comunidad de Madrid, por lo que no hace falta salir de la región para tomarse un buen solomillo de ternera o un buen chuletón. "Se puede comprar en unos 120 establecimientos al 50 por ciento entre Madrid capital y la Comunidad, tanto en grandes superficies como en tiendas tradicionales" señalo Lorenzo Vilas.

"El sello es un valor añadido que supervisa la Comunidad de Madrid y está otorgado por la Unión Europea", indicó Vilas. Además, el precio es similar al precio de mercado, a pesar de que hay "un pequeño incremento que es insignificante si lo comparas con la garantía de calidad que ofrece".

AYUDA ANTICRISIS

Además de ofrecer un producto de muchísima calidad, la Identificación Geográfica Protegida está ayudando a la población rural, muy afectada por la crisis. Antonio Martín, un hombre de 55 años y ganadero de Rascafría "de toda la vida", aseguró que cada vez cría menos porque "la cosa está muy difícil".

"Estamos cobrando la carne al mismo precio que hace 20 años", lamentó. Gracias a la IGP, que mantiene las condiciones medioambientales y la población rural. "Si no este sector prácticamente desaparecería", explicó Vilás. Por último, comentó que los ganaderos también se ven favorecidos porque "el tener esta garantía de calidad conlleva que el mercado del producto se mantenga".

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