Colombianos acusados de apuñalar a un hombre en Ronda (Málaga) niegan que quisieran matar a nadie

Europa Press Nacional
Actualizado: lunes, 7 julio 2008 17:24

MÁLAGA 7 Jul. (EUROPA PRESS) -

Los dos hombres de nacionalidad colombiana acusados de apuñalar a un hombre tras una pelea ocurrida en la puerta de una discoteca de Ronda (Málaga) en diciembre de 2005 negaron hoy que tuvieran la intención de matar a nadie y aseguraron que regresaron para recoger el coche y fueron con cuchillos por "miedo" a una nueva agresión por parte del grupo de hombres en el que estaba la víctima.

Un jurado popular juzga desde hoy a estos dos hombres para los que la Fiscalía pide 14 años de prisión para cada uno por un delito de homicidio, mientras que la acusación particular considera que se trató de un asesinato, porque actuaron de forma sorpresiva y sin dar opciones de defensa, por lo que solicita una pena de 17 años de prisión para cada uno y 200.000 euros de indemnización.

Los hechos sucedieron, según el escrito del fiscal, al que tuvo acceso Europa Press, cuando se produjo una pelea entre un grupo de amigos y los acusados, que fueron a casa para coger varios cuchillos y regresaron luego "con la intención de producir la muerte" a alguna de las personas con la que se habían peleado, acercándose de forma "desafiante", en un nuevo enfrentamiento que terminó con un joven fallecido de cuatro puñaladas.

Así, el colombiano que según las acusaciones fue el autor material del apuñalamiento declaró que estando en el baño se le acercó un grupo de etnia gitana, entre ellos la víctima, y, sin que hiciera nada para provocarlos, le sacaron "a empujones" de la discoteca, para golpearle y agredirle en el exterior, al igual que ocurrió con el otro acusado cuando salió y preguntó qué pasaba.

Explicó que en cuanto pudo se fueron a casa y luego decidieron volver a la zona para recuperar el coche del otro procesado, "por miedo" a que le hicieran algo. Cogió un cuchillo, no para agredir sino "por precaución", puesto que, según dijo hoy, los otros tenían navajas; y se cambiaron las cazadoras, pero no para esconder las armas, como dice la acusación. En la chaqueta, aseguró que encontró otro cuchillo.

Cuando llegaban a la altura del coche, cerca del local, "nos sorprenden los gitanos", aseveró el acusado, quien indicó que agachó la cabeza, sacó los dos cuchillos "del susto" y comenzó a "moverlos para que no se me acercaran". De hecho, reiteró que no fue consciente de haber apuñalado a un hombre, sino que sólo se dio cuenta de que una de las armas se le cayó de la mano.

"En ningún momento se me pasó por la cabeza matar a una persona, aunque haya vivido en un país violento", aseguró el procesado, quien precisó que tiene "un corazón muy grande y no sentía venganza, sino que ellos vinieron a atacarme y mi reacción fue de miedo". "No fuimos con la mentalidad de buscar problemas ni pelea y las cosas pasaron muy rápido", apostilló.

El otro acusado, que había sido detenido en 15 ocasiones cuando vivía en San Sebastián, insistió en que volvieron a la discoteca para recoger el coche, "no para buscar pelea"; y reconoció que, aunque le dijo a su amigo que no cogiera armas, él mismo llevaba un cuchillo de punta redonda de untar mantequilla "que no sé para qué lo cogí porque no sé para qué me iba a servir".

El fiscal intentó con sus preguntas poner de manifiesto algunas contradicciones entre las declaraciones de los procesados y también respecto a las primeras que éstos prestaron en el juzgado. Así, para la acusación pública no cabe alegar legítima defensa cuando la víctima presentaba cuatro puñaladas, "tres de ellas mortales". "Es una estúpida pelea a la salida de una discoteca que no quedó ahí", dijo, al tiempo precisó que "no es cierto que pasaran, sino que iban a por ellos".

Por su parte, la defensa del acusado de dar las puñaladas criticó que el portero de la discoteca, testigo de la acusación, no hiciera nada para evitar lo que ocurrió e insistió en que los dos colombianos "sólo intentaron defenderse". Por su parte, el abogado del otro procesado aseguró que no existe prueba alguna sobre que tuviera la intención de matar ni que se concertara con el primero previamente, precisando que el cuchillo que llevaba no podría haber causado la muerte a nadie.

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