Actualizado 16/03/2009 19:42 CET

El condenado a cerca de 40 años por asesinar a su mujer en Jaén e intentarlo con sus hijos recurre la pena

JAÉN, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -

El vecino del municipio jiennense de Santa Elena condenado a cerca de 40 años de prisión por asesinar a su mujer e intentar también matar a sus dos hijos ha presentado un recurso ante el Tribunal Supremo contra el fallo de la Audiencia Provincial de Jaén.

Fuentes de la defensa consultadas por Europa Press indicaron que, entre otros motivos, alegan en el recurso quebrantamiento del principio de presunción de inocencia. En concreto, este hombre fue condenado por un delito de asesinato por acabar con la vida de su mujer, otro más de asesinato en grado de tentativa por intentar matar a su hijo y un delito de homicidio continuado en grado de tentativa cometido contra su hija, además de un delito de maltrato habitual. Además, se le exige que indemnice a la familia con la cantidad de 500.000 euros.

En el juicio, que se celebró en la sección tercera de la Audiencia el pasado 24 de febrero, el condenado, José M.G., negó haber maltratado a su mujer y calificó su relación familiar de "buena". Según recordó, el día de los hechos, el 7 de mayo de 2007, su esposa le pidió ayuda y le recriminó que no colaborase en casa. De este modo, tras haber discutido con ella esa mañana, se marchó primero a un bar de la localidad, donde estuvo hasta que lo cerraron, cuando se fue a un pub, según declaró.

"Cuando llegué pensaba en darle a mi mujer y a mis hijos un susto gordo para seguir por una vereda buena. Si mi hija me insulta y mi mujer me atosiga pidiendo más ayuda..., a lo mejor era yo el que más la necesitaba, pero ahí quise jugar con fuego y desgraciadamente acabé quemándome", aseguró.

Por ello, según añadió, al entrar subió al piso de arriba "derecho" a por una escopeta, la cargó y se encontró en la puerta del dormitorio a su mujer, quien le preguntó si también los iba a matar. "Y ya no sé que pasó cuando me sorprendió el disparo. La sujeté con el brazo, tenía los ojos perdidos y supe que había pasado algo grave", apuntó José M.G., que consideró que "algo debió pasar, tuvo que haber un forcejeo o un mal movimiento" para que se disparase, ya que "sólo quería pegar dos o tres tiros al techo" y que lo dejaran solo.

Inmediatamente, apareció su hijo, que entonces tenía 21 años, al que también disparó para que "el dolor que no estaba dispuesto a soportar no lo soportara nadie, para que no se enterara de nada". Momentos después llegó su hija, que tenía 17 años, a la que, sin embargo negó haber intentado matar en dos ocasiones, con el arma, primero, y arrojándola por el balcón. "Lo único que quería era que se fuera para pedir ayuda", señaló.

En la vista también declararon como testigos los dos hijos. Ambos coincidieron en subrayar el caracter "celoso" de su padre, al que la hija calificó como "ogro" y "autoridad suprema de la casa" con constantes cambios de humor y al que no se le podía llevar la contraria. Además, confirmaron que "solía beber", aunque en otras ocasiones lo habían visto "mucho peor" que el día del crimen.