MADRID 26 Abr. (EUROPA PRESS) -
La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a ocho años de cárcel a tres hombres y una mujer por secuestrar a un conocido pidiendo a su familia por su libertad un rescate de un millón de euros.
Los condenados son José Carlos L.G., alias Bony, de 40 años, Alberto R.M., de 34 años, Javier D.C.C., de 34 años, y Trinidad J.B., de 58, acusados de un delito de secuestro. Además, el primero de ellos y Alexandru D., rumano de 28 años, han sido condenados a seis meses de prisión por un delito de allanamiento de morada.
Los hechos ocurrieron en el verano de 2009. Según el Ministerio Fiscal, fue Bony, con antecedentes penales por un delito contra la salud pública, el que ideó secuestrar a Valentín P.G., a quien conocía desde hacía años y con quien tenía amigos en común.
El plan de secuestro lo ideó junto a Alberto R.M., amigos desde la infancia. Él fue quien le presentó a Javier D.C.C. La última en incorporarse fue Trinidad, a quien Bony conocía por el ambiente carcelario.
Así, el 31 de julio de 2009 la víctima salió de su casa, en Mejorada del Campo, a las 9.30 horas. Se dirigía a la empresa familiar donde trabajaba conduciendo su propio turismo. En la Radial 3, cuando iba a acceder a la M-23, se encontró con un coche que confundió con una patrulla de la policía al tener un dispositivo lumínico azul, por lo que paró en el arcén.
Alberto R.M. y Javier D.C.C. se bajaron del supuesto coche policial pidiendo a la víctima que se bajara al figurar el vehículo como reclamado. Le ordenaron que subiera a la parte trasera y colocara las manos en la espalda, ocasión que aprovecharon para ponerle unos grilletes. A continuación le taparon con una manta y le pusieron un gorro a modo de pasamontañas para que no pudiera ver.
El secuestrado fue conducido hasta un chalet de Pezuela de las Torres, donde Trinidad pasaba los fines de semana. Ahí se encontraba ella y José Carlos. El siguiente paso fue obligar al secuestrado a llamar a su padre con su móvil y pedirle un rescate de un millón de euros.
A la mañana siguiente, la víctima pudo deshacerse de uno de los grilletes y pedir ayuda a través de una ventana. Sus gritos fueron oídos por un vecino de la casa colindante, quien avisó a la Guardia Civil. La liberación se produjo sobre las 14.50 horas del 1 de agosto.
Alberto y Trinidad, dentro del chalet, trataron de huir pero fueron capturados. El 3 de agosto policías nacionales se personaron en la vivienda de Bony en Rivas, quien se encontraba en ella con su pareja. José Carlos, junto con el hermano de su novia, Alexandru D., trató de huir colándose en la casa de una vecina aprovechando que tenía la puerta abierta mientras fregaba. Allí fueron detenidos.