Dirigentes de ETA viajaban a Noruega desde 2011 y han realizado varias ofertas de diálogo que el Gobierno ha rechazado

Iratxe Sorzabal, David Pla y Urrutikoetxea
MIR
Europa Press Nacional
Actualizado: martes, 5 marzo 2013 20:36

MADRID 5 Mar. (EUROPA PRESS) -

La presencia de destacados miembros de ETA en Noruega con la protección de las autoridades de ese país se remonta al año 2011, según le consta a los expertos en la lucha antiterrorista consultados por Europa Press. Según estas mismas fuentes, el Gobierno de Mariano Rajoy ha rechazado varias ofertas de negociación realizadas por los terroristas en el último año.

Estas fuentes señalan al menos a David Pla e Iratxe Sorzábal, los actuales máximos dirigentes de la banda y autores de sus últimos comunicados, incluido el del cese definitivo de la violencia del 20 de noviembre de 2011. También el histórico Joseba Urrutikoetxea, 'Josu Ternera', buscado por la Interpol y en la lista de los terroristas más buscados de EE.UU.

Siempre según las mismas fuentes, la presencia de estos tres terroristas no ha sido constante desde 2011 ni necesariamente han permanecido juntos todo este tiempo, aunque sí les consta que ninguno de ellos se encuentra ya en Noruega después de que las autoridades de ese país hayan decidido retirarles la protección.

La salida de la cúpula etarra de Noruega se produce después de que la banda le hiciese llegar por diversos canales al Gobierno varias ofertas para establecer una negociación. Estas fuentes precisan que estos ofrecimientos de diálogo "no han sido muy numerosos", pero que sí ha habido "más de uno" sin que el Gobierno haya atendido si quiera las condiciones de los terroristas.

RAZONES DE LA SALIDA

Entre las razones de esta salida de Noruega, los expertos de la lucha antiterrorista consultados por Europa Press apuntan al hastío de las autoridades noruegas al estar dando cobijo a miembros destacados de una banda terrorista sin que se produzcan avances considerables a cambio.

El motivo de esta situación sería básicamente la negativa del Gobierno español de entrar en ningún tipo de negociación con la banda, ni siquiera con la participación de instituciones o agentes internacionales. Desde el Departamento que dirige Jorge Fernández Díaz insisten en que lo único que esperan de la organización criminal es el desmantelamiento de sus estructuras y su disolución definitiva conscientes de la debilidad de la organización.

Este mismo martes el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, ha ido más allá al asegurar que todos los miembros de ETA que sean identificados serán detenidos "allá donde se encuentren y puestos a disposición judicial para que paguen por su crímenes".

La negativa del Ejecutivo a un diálogo se amplía a todos los frentes del entorno proetarra incluyendo los presos, principal reivindicación de cara a una hipotética negociación. Desde Interior rechazan cualquier medida colectiva para los internos de la banda cuyo único cambio en su situación pasa por acogerse a las medidas individuales y los planes de reinserción.

EXPECTATIVAS REBAJADAS

El pasado mes de febrero se especuló desde distintas formaciones políticas vascas con un inminente gesto por parte de ETA, incluso con la posibilidad de un desarme parcial coincidiendo con la asamblea de constitución de Sortu y la visita a Euskadi de los verificadores internacionales, quienes han mantenido encuentros en Noruega con los dirigentes de ETA.

No obstante, los propios verificadores enfriaron las expectativas durante su paso por España al no aludir en ningún momento a un posible desarme. En lugar de eso, pidieron más gestos al Gobierno para, según defendieron, aprovechar la situación creada tras el anuncio del cese definitivo de la violencia por parte de ETA.

De este modo, el único movimiento reciente de cierta relevancia procedente de la banda fue la lectura de un comunicado por parte del último gran jefe militar de ETA, Garikoitz Aspiazu Rubina, alias 'Txeroki'. Como portavoz de la organización, el pasado 18 de febrero dijo lamentar el "daño causado", pero sólo a quienes "no tenían responsabilidad en el conflicto" e insistía en negociar. Este movimiento no generó especial entusiasmo más allá del habitual entre la izquierda abertzale.

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