MADRID, 26 Jun. (EUROPA PRESS) -
Los etarras Ángel Aramburu Sudupe y Jesús María Etxeberría Garicoetxea mostraron hoy un comportamiento agresivo al inicio del juicio que sigue la Audiencia Nacional contra ellos por un atentado con coche bomba perpetrado en noviembre de 2002 en un parking municipal de Santander. Tras negarse a declarar ante el tribunal, los acusados golpearon con varias patadas los cristales de la mampara blindada en la que comparecen los procesados por terrorismo para provocar su expulsión de la sala.
El incidente se produjo después de que el presidente de la Sección Tercera de Penal, Alfonso Guevara, les preguntase si iban a declarar, a lo que los acusados, quienes se enfrentan cada uno de ellos a 18 años de cárcel por un delito de estragos terroristas, se negaron pese a que momentos antes habían manifestado sentirse "orgullosos de ser militantes de ETA", al igual que hiciesen la semana pasada Francisco Javier García Gaztelu, "Txapote, e Irantzu Gallastegi, "Amaia", en el juicio por el asesinato en 1997 del concejal del PP de Ermua Miguel Ángel Blanco.
Tras su negativa a declarar, Guevara les replicó: "Levántense y acérquense al micrófono". Acto seguido, llamó a la fuerza pública a intervenir ante la intención de los procesados de abandonar la sala. "Vamos a abandonar", dijeron los etarras, al tiempo que Guevara les contestó: "Ustedes no van a ir a ningún lado". Seguidamente, el presidente del tribunal pidió a los agentes que les redujesen, lo que provocó que los etarras se pusieran a golpear mediante patadas los cristales de la cabina blindada.
Tras un breve forcejeo, varios policías redujeron y esposaron a los procesados y dos de ellos les custodiaron durante el desarrollo de la primera sesión de la vista oral, que fue aplazada hasta el próximo 5 de julio por la no comparecencia de dos testigos miembros del Cuerpo Nacional de Policía tras un error en su número identificación.
Tras el altercado, Guevara expulsó a los familiares y amigos de los procesados, quienes profirieron consignas en su apoyo con el puño en alto, a pesar de que al inicio del juicio éstos ya fueron advertidos por varis agentes de que si producían algún incidente serían desalojados de la sala.
CONTRA EL CORTE INGLÉS
Ante la negativa a contestar a sus preguntas, el fiscal Carballo solicitó al tribunal la lectura de las declaraciones de los acusados en sede policial después de ser detenidos en diciembre de 2002 cerca de Collado Villalba, en Madrid, tras un tiroteo, donde resultó muerto el guardia civil Antonio Molina. Los acusados, que reconocieron entonces su participación en los hechos juzgados, manifestaron que tenían previsto atentar contra varios establecimientos de El Corte Inglés en Madrid de manera escalonada.
Durante la sesión, declararon como testigos varios miembros del Cuerpo Nacional de Policía que intervinieron en el lugar del atentado para acordonar la zona. Todos ellos relataron que tras recibir el aviso de la colocación del artefacto, acudieron al aparcamiento para desalojarlo.
Igualmente, comparecieron como peritos varios agentes que ratificaron los informes periciales que realizaron tras la inspección del lugar. En su declaración manifestaron que la pretensión de los terroristas era "causar los máximos daños" dado la características de los explosivos utilizados.
CURSILLO DE FORMACIÓN
Según Carballo, Etxeberria y Sudupe recibieron en Francia un cursillo de formación sobre el manejo de explosivos y de armas impartido por un tal 'Peio' y por el que fuera jefe de comandos de ETA hasta su detención, en diciembre de 2003, Gorka Palacios.
El escrito de acusación señala que el también detenido Juan Antonio Olarra Guridi, "Jon", les hizo entrega de un arma con munición, con la que los acusados cruzaron la frontera en noviembre de 2002. Acudieron primero a Avilés (Asturias), donde robaron un vehículo con el que llegaron a Solares, y allí recogieron el material y el explosivo necesario para cometer los hechos.
En una pista forestal cerca de Torrelavega (Santander), los terroristas elaboraron el artefacto explosivo, compuesto por 30 o 40 kilos de explosivo, que estacionaron en el aparcamiento municipal de Santander, situado en la calle Alfonso XIII de la ciudad, en la noche del 2 al 3 de diciembre de 2002.
"Jokin" y Sudupe llamaron al diario "Gara" para avisar de la colocación de la bomba y de que ésta iba a hacer explosión a las 15.50 horas de ese mismo día, cuando en realidad, había fijado el detonador para las 15.48 horas. Urgentemente se procedió a acordonar la zona y evacuar el parking, por lo que cuando el coche-bomba hizo explosión no produjo daños personales, pero sí importantes destrozos en las estructura del aparcamiento y daños a 173 vehículos.