Actualizado 05/03/2008 13:45

El Ejército halla restos de una antigua fosa común en unas obras de un cuartel de BRIPAC en Alcalá de Henares (Madrid)

MADRID, 5 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Ejército de Tierra ha encontrado restos de una antigua fosa común durante unas obras que se están realizando en la Unidad de Servicios de Base (USBA) 'Primo de Rivera' de la Brigada Paracaidista (BRIPAC) en Alcalá de Henares (Madrid), hallazgo que está siendo investigado por un juez togado militar, confirmaron a Europa Press fuentes militares.

Las fuentes consultadas señalaron que el descubrimiento se produjo el pasado 11 de febrero durante las obras para construir un muro perimetral en el nordeste de la base alcalaína. Los operarios, que trabajan con máquinas, no se percataron en un primer momento de los restos óseos humanos, hecho que descubrió posteriormente personal civil y militar de la BRIPAC destacado en el acuertelamiento.

Los hechos se pusieron entonces en conocimiento de los superiores del cuartel Primo de Rivera, que los trasladaron al Juzgado Togado Militar número 11. El titular del juzgado castrense se personó en la zona, acompañado por agentes de la Policía Judicial, un médico forense y un secretario judicial de Alcalá de Henares.

El equipo dirigido por el magistrado procedió a la recogida de los restos óseos, abrió diligencias previas para esclarecer el hallazgo y ordenó la paralización de las obras para que se realizara una inspección más intensiva de todo el terreno, según las fuentes militares consultadas por Europa Press.

El diario ABC, que adelantó el hallazgo en su edición de este miércoles, asegura que la fosa se encuentra en el lugar que se vincula a la desaparición en 1937 del líder del Partido Obrero Unificado Marxista (POUM), Andreu Nin. Informa además de que la fosa, situada a dos o tres metros de profundidad, contenía un "amasijo" de huesos que correspondería a cinco personas, incluido un cráneo con un orificio de bala y dos tibias fracturadas, además de restos de ropa. Dos de los cadáveres podrían ser de jóvenes, toda vez que sus maxilares conservaban piezas dentales.

El periódico madrileño apunta que la situación en que aparecían dispuestos los restos humanos --colocados sin orden-- evidenciaría que su enterramiento fue clandestino incluso podría haber sucedido que la fosa fuera abierta y clausurada en varias ocasiones para almacenar nuevos cadáveres.