ZARAGOZA 24 Jun. (EUROPA PRESS) -
Los diecisiete hinchables de frutas y verduras que asoman iluminados desde la terraza del Pabellón de Aragón, cuyo diseño simula a una cesta de mimbre, son uno de los atractivos nocturnos de la Expo 2008.
Los visitantes pueden contemplar dos cebollas, dos borrajas, dos grupos de cerezas, un melocotón, un albaricoque, dos alcachofas, dos tomates, dos peras, un racimo de uvas y dos manzanas que, diariamente, a partir de las 22.00 horas iluminan la terraza del pabellón de Aragón.
Su gran tamaño, como un borraja de 10 metros de largo o los cinco metros de diámetro de los tomates hacen visibles estas réplicas gigantes de productos de la huerta zaragozana por prácticamente todo el recinto, e incluso se advierten desde la proximidades del recinto.
Todas las piezas están iluminadas desde su interior, a excepción de la borraja, las cerezas y el racimo de uvas, que por su forma especial cuentan con luz exterior.
En total son 17 piezas, que representan los vegetales más típicos de la comunidad. Las cebollas de Fuentes, el melocotón de Calanda, la borraja de Ribera del Ebro y las cerezas de Bolea se hacen apetecibles a ojos de los visitantes, que sorprendidos dirigen sus miradas a la azotea del pabellón aragonés.
El artífice de estos hinchables es Quim Guixá quien en sus 25 años de profesión ha creado soles, lunas, globos gigantes y mascotas de citas internacionales como las expos de Sevilla, Lisboa, Hannover y Haichi.
Cuando cae la tarde, el equipo de Guixá comienza el proceso de inflado de las piezas gigantes. Cada hinchable tarda menos de cinco minutos en llenarse de aire, pero todo el proceso dura alrededor de dos horas, ya que las frutas y hortalizas se anclan al suelo.
Quinientos kilos de lastre sujetan cada vegetal, impidiendo que los hinchables vuelen en los típicos días de cierzo zaragozano, aunque, por seguridad, las frutas no se inflan cuando las rachas de viento alcanzan los 25 kilómetros por hora.