Actualizado 31/05/2007 17:27 CET

El fiscal pide 162 años de cárcel para Vicario Setién por atentar contra la sede del Gobierno Militar de Barcelona

MADRID, 31 May. (EUROPA PRESS) -

El fiscal Juan Moral pidió hoy a la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Nacional una condena de 162 años de prisión para el miembro de ETA Gregorio Vicario Setién por participar en el atentado perpetrado el 18 de abril de 1994 contra la sede del Gobierno Militar de Barcelona, en el que murió una persona y otras seis resultaron heridas, además de causar importantes daños materiales.

Al comenzar el juicio, Vicario Setién se negó a declarar, aunque reconoció ser miembro de la organización terrorista, de lo que se sintió "orgulloso". En su última palabra, el etarra se expresó en los mismos términos y añadió que no aceptaba el juicio por el que se le estaba juzgando.

En sus conclusiones definitivas, el fiscal mantuvo su petición de condena contra el etarra por un delito de asesinato, seis asesinatos en grado de frustración y un delito de estragos, al considerar acreditado que tuvo una participación "absoluta" en el atentado, que se cometió mediante tubos lanzagranadas.

Además de los 162 años de prisión, el representante del Ministerio Público también solicitó al tribunal que obligue a Vicario Setién, que entonces integraba el "comando Barcelona" de ETA, a indemnizar, en el caso de que fuera condenado, con 300.000 euros a la familia del fallecido, quien en el momento del atentado pasaba por las inmediaciones del edificio y resultó muerto en el acto.

El abogado del Estado se adhirió a la calificación jurídica y a la petición de indemnización solicitada por el fiscal, mientras que el letrado de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), Juan Carlos Segura, reclamó que se le condene a pagar con 500.000 euros a la familia de la víctima.

TESTIMONIO DE LOS HERIDOS

Durante su informe, el fiscal se refirió al testimonio de dos de las seis personas que ese día resultaron heridas a causa del impacto de la metralla. Uno de ellos relató que estaba paseando por el Monumento de Colón, que se encuentra al final de la Rambla y próximo a la sede del Gobierno Militar, cuando de repente vio un agujero entre dos ventanas del edificio y, seguidamente, la onda expansiva de la segunda y tercera explosión le alcanzaron.

"Recibí dos impactos en la muñeca y tres en la espalda. En el momento de la explosión me protegí la cara. Eso me salvó el ojo", contó el testigo, que actualmente vive en Valencia. Además, explicó a la Sala que, pese a los años transcurridos, todavía sigue recibiendo tratamiento psicológico.

Según dijo, "el olor a pólvora, el humo negro y el sonido hueco de los impactos" no se le ha olvidado. Una recuerdo que vuelve a revivir durante la celebración de las fallas de Valencia o cuando ve imágenes de atentados en los medios de comunicación.

Al ser preguntada sobre si resultó herida por el atentado, otra de las víctimas que testificó en el juicio respondió: "Por fuera no, pero por dentro todo". "Y cada vez peor", añadió bastante nerviosa. Seguidamente, el fiscal decidió renunciar al testimonio de otros heridos para evitar así que pasaran de nuevo "un mal trago".

DECLARACIONES POLICIALES

Como prueba de cargo, aludió también a las declaraciones policiales realizadas por los ya condenados por estos hechos Felipe San Epifanio y Rosario Ezquerra, quienes en su día identificaron a los integrantes del "comando Barcelona" y admitieron los atentados en los que habían participado, entre ellos el de la sede del Gobierno militar de Barcelona.

Mientras que San Epifanio insistió en que no reconocía a Vicario Setién como la persona que estuvo con él en Barcelona, Ezquerra manifestó que no recordaba su declaración al haber pasado bastantes años.

En la sesión compareció un miembro de los Tedax que explicó al tribunal que los terroristas colocaron en el coche dos tubos lanzagranadas y una bomba trampa compuesto por 12 kilos de amonal y un temporizador, que estaba dirigida contra las personas que iban a desactivar el vehículo.