BILBAO, 5 Oct. (EUROPA PRESS) -
El diputado de Izquierda Unida y candidato a la Presidencia del Gobierno, Alberto Garzón, ha asegurado que mantendrá "hasta el último minuto la puerta abierta" a la formación de una candidatura unitaria para las próximas elecciones generales, en la que no debe haber "un problema de siglas ni de egos". En cualquier caso, ha insistido en que Podemos no es "el enemigo" y, si no se logra, habrá "espacios comunes en el trabajo cotidiano" tras los comicios.
En un desayuno informativo en Bilbao, junto a la coordinadora de Ezker Anitza-Izquierda Unida, Isabel Salud, Garzón ha asegurado que, en este momento, no hay "ninguna negociación encima de la mesa" para conformar una candidatura unitaria para los comicios generales, sino "una hoja de ruta firme de participar en Ahora en Común".
En cualquier caso, el dirigente de IU ha reiterado su intención de "dejar abierta, hasta el último minuto, la puerta abierta a una candidatura unitaria".
"Las conversaciones abiertas con todos los partidos y personas referentes, entre ellas Pablo Iglesias, son conversaciones para facilitar acuerdos, pero ahora mismo no hay ninguna garantía de que eso pudiera ser así", ha precisado Garzón, que ha expresado su "sospecha" de que, "si concurrimos separados, va a ser una garantía para que Mariano Rajoy siga siendo presidente del Gobierno" y, por ello, ha insistido en la necesidad de "hacer todos los esfuerzos posibles para evitar la fragmentación de las fuerzas rupturistas".
De cualquier modo, ha subrayado que Podemos no es el "enemigo" de IU, sino que su "adversario político" será Mariano Rajoy y, por ello, hará "campaña contra las políticas neoliberales que han recortado derechos y privatizado los servicios públicos", además de "saquear este país con la corrupción y las estafas legales".
El dirigente de IU ha advertido, asimismo, que "esta unidad popular no puede construirse a cualquier precio", sino que debe posibilitar a quienes la integren "un espacio cómodo, donde todos las fuerzas rupturistas" se encuentren "sin tener que renunciar a nuestra memoria, nuestros recuerdos, nuestras diferencias o nuestro carné político".
De este modo, ha asegurado que no se va a "entrar en negociaciones en sentido clásico" porque son "contraproducentes" ya que "lo único que puede ilusionar a la gente para que el resultado de las catalanas sea una mera excepción es que haya una unidad popular democrática, que la gente se vea involucrada y partícipe del proceso".
Garzón ha esperado que las diferencias para conformar esa candidatura unitaria no sean por quién la encabeza porque "lo que nos jugamos es mucho más grande que las elecciones de diciembre", teniendo en cuenta "hay un proyecto del PP, del PSOE, del Estado para caminar hacia una reforma electoral profundamente regresiva que desemboque en una reforma constitucional lesiva para los intereses de los trabajadores".
"Ante un riesgo de tanta envergadura, limitarnos a diferencias de ámbito personal sería un error muy grave", ha apuntado. En este sentido, ha señalado que no ha apostado por esa unidad "con condiciones" y, si en las Primarias, no es elegido como "candidato del espacio popular, lo aceptaría igualmente". "No es un problema de siglas, ni de egos, ni de partidos ni de ninguna cuestión que no tenga que ver con la gente", ha reiterado.
Garzón ha explicado que, en la reunión mantenida con Iglesias la pasada semana, volvió a trasladar que su apuesta "es por la unidad popular en Ahora en Común", con "la puerta abierta a la cooperación", mientras que Podemos reiteró sus condiciones que "tienen que ver con la papeleta, su logo y que ellos sean el eje vertebrador de esa unidad popular".
Por eso, ha indicado, se mantienen "las diferencias", aunque sí ha reconocido que ha habido "avances en las formas y en los tonos", y no existe "ninguna garantía de que se pudiera construir una candidatura unitaria". "Y los plazos se acortan hasta puntos verdaderamente extraordinarios", ha advertido, recordando que únicamente restan cuatro semanas para la presentación de candidaturas ante el Ministerio.
El dirigente de IU ha asegurado que, si bien la posición de Iglesias es "legítima", no "comparte" que "eso sea la construcción de la unidad popular". "Hay que ser más ambiciosos", ha defendido Garzón, que ha planteado que "vamos a diciembre a decirle a la gente que un programa de izquierdas rupturista es la solución y, después de diciembre, probablemente, en el caso hipotético de que no hubiéramos llegado a un acuerdo, las conversaciones serán igual de amables con Podemos porque creemos que hay espacios comunes que nos van a unir en el trabajo cotidiano del día a día".
SE CENTRARÁ EN LA CANDIDATURA
El diputado de IU ha explicado que, a partir de ahora, continuará el diálogo con las distintas formaciones por parte de "otros compañeros de la dirección de IU" para tratar de "ir acercando posturas", pero él se centrará en la candidatura para las primarias en Ahora en Común y, si logra ser elegido, en la defensa de su candidatura a la Presidencia del Gobierno.
En relación a la influencia de los resultados de las elecciones catalanas, Garzón ha indicado que mantiene "la misma apuesta por la unidad popular", con independencia de "los resultados de las encuestas".
Por otro lado, ha advertido de que las elecciones catalanas han "aportado enseñanzas" como "el papel de Ciudadanos" ya que, en un contexto en el que "el bipartidismo en el Estado está debilitado", el "ascenso" de la formación de Albert Rivera puede "servir de sostén del bipartidismo y de las políticas que recortan en el conjunto del Estado".
"Ha sido sostén del bipartidismo en Andalucía, en Madrid y creemos que desgraciadamente podría jugar ese rol en unas elecciones generales y en la conformación del gobierno", ha alertado.
LAS MEDIDAS ESCANDALOSAS EN EUSKADI
Por su parte, la dirigente de Ezker Anitza ha advertido de que "también en Euskadi hay cosas que hacer" ante la situación "difícil" que viven sus ciudadanos pese al "discurso oficial de que vivimos mejor".
En este sentido, ha denunciado las políticas desarrolladas por el PNV que, según ha lamentado, ha "ampliado su poder institucional" en los comicios municipales y forales y, después, sus primeras medidas han sido "especialmente escandalosas", con subidas del salario de los alcaldes y la "marcha atrás" en el Impuesto sobre la Riqueza de Gipuzkoa.