González dice no conocer un país donde la "irresponsabilidad" política "haya ido tan lejos"

Actualizado 14/04/2007 0:25:52 CET

VALENCIA, 13 Abr. (EUROPA PRESS) -

El ex presidente del Gobierno Felipe González aseguró hoy que no conoce "ningún país democrático donde la irresponsabilidad de dirigentes políticos haya llegado tan lejos por intereses tan turbios", en alusión a la actitud del anterior Ejecutivo popular tras los atentados del 11 de marzo de 2004, al tiempo que lamentó las "consecuencias terribles" que, a su juicio, se viven en la actualidad "de algo que fue una mentira en esos días, al día siguiente y que es una mentira hoy".

González se pronunció en estos términos durante un acto mitin de los socialistas valencianos, celebrado hoy en el Complejo Cultural La Petxina de Valencia, en el que acompañó a la candidata socialista a la Alcaldía de la ciudad, Carmen Alborch, y al candidato a la Presidencia de la Generalitat, Joan Ignasi Pla.

Al respecto, lamentó no oír "explicar a nadie la verdadera gravedad" de esa actitud que, según dijo, busca "deslegitimar" la que consideró "una de las más brillantes actuaciones policial y judicial contra el terrorismo internacional" que además, subrayó, fue "empezada con el Gobierno del PP". En este sentido, incidió en que "la acusación particular, en algunos casos, en nombre de las víctimas utiliza los mismos argumentos de la defensa de los que parece claro que son los autores materiales y no materiales del atentando".

Para González, esas actuaciones, unidas a las de algunos "representantes de las víctimas" y "medios de comunicación", lo que hacen es "dar argumentos a los responsables para que el juicio no siga adelante, sea anulado o se revise". "No conozco ningún país democrático donde la irresponsabilidad de dirigentes políticos haya llegado tan lejos por intereses tan turbios", sentenció.

Asimismo, criticó la situación política actual y, en concreto, el "clima de crispación" causado por la "política de la crispación" y "desgaste" de los populares, con la que "no se ganan, aumentan ni consolidan mayorías" pero "sí se produce un cierto cansancio entre la gente que nos vota --dijo--, que se queda en casa" y así, "aunque mantengan sus votos, el desistimiento puede colocarlos por delante".

Esta situación actual, para González reproduce "lo que ocurrió en marzo hace tres años", cuando los populares "no aceptaron el resultado electoral", al igual que no lo hicieron, dijo, "en 1993, cuando creían que tenían que ganar pero los ciudadanos no". Reconoció que entonces "hubo algunos casos de corrupción", que suponen "pequeñas muestras" de lo que ve "ahora en los tinglados institucionalizados", pero subrayó la relevancia de que habían "bajado los brazos" por "no resistir la presión de su política de crispación" como tampoco lo hacían "los votantes", apuntó.

"DERECHA RESPETUOSA Y CONVIVENCIAL"

Por ello, llamó al voto a los asistentes y remarcó que "para una mejor convivencia, tienen que asumir --los populares-- que pierden porque la gente vota más la alternativa que representamos que la suya", dado que, a su juicio, "necesitamos una derecha democrática respetuosa y convivencial, y para conseguirlo tienen que estar en la oposición", aseveró.

En la misma línea, cuestionó que desde el PP "hablen de que España se rompe porque se cede al terrorismo", y no de apoyar "las leyes que aumentan la cohesión social, la igualdad o la protección a los mayores" y que hacen "avanzar" a la sociedad. "Se habla de eso para ocultar las responsabilidades de lo que estamos viendo en la Audiencia Nacional y otras".

Sobre este punto aseguró que "uno no puede decir 'hombre, es que yo no sabía que no había armas de destrucción masiva", al tiempo que subrayó que "hablar de Irak no es hablar del pasado porque cada día mueren 40, 50 o 60 personas" lo que, a su juicio, "es la consecuencia directa de la foto de las Azores" y de "hacer la guerra porque les olía a armas de destrucción".

"CAMPAÑA POR MI CUENTA"

Por ello, dijo que le "dan ganas" de "hacer una campaña política por su cuenta", ya que, en su opinión, "antes de templar los toros hay que pararlos", para así enseñar "cómo se para a este toro", que es "movilizándose y votando en las urnas".

Felipe González mostró también su preocupación por "ese deslizamiento hacia posiciones radicales que alteran la convivencia" de los populares que "ya no dicen eso de que son de centro, que es muy difícil mantenerlo".

Agregó que de poder hacerlo, explicaría también que "no pueden decir 'usted tiene que demostrarme que no ha pactado con ETA'", ya que "desde tiempos de la Inquisición uno no tiene la obligación de demostrar su inocencia, es quien lo acusa quien debe probar su culpabilidad". Insistió en sus "ganas de decirlo" pero agregó que "el 'Pepiño' --en referencia al secretario de Organización del PSOE, José Blanco-- me dice lo que tengo que hacer y me pone nervioso".

Finalmente, insistió en la necesidad de "darles la lección de que pierden las elecciones, no pueden jugar con los sentimientos de la gente", añadió, ya que, en su opinión, se debe "defender algo que nos ha costado muchísimo trabajo recuperar y conseguir, una convivencia seria y democrática donde quepamos todos y nadie deslegitime un triunfo electoral", además de "hacer una política de vivienda sin depredar el territorio" y "explicarles en qué consiste el juego sucio" de "olvidar que los intereses generales están por encima de los particulares".