Un hijo del juez Lidón, asesinado por ETA, denuncia "el tortuoso" proceso judicial para juzgar a 'Txeroki'

Iñigo Lidón, en el Homenaje a su padre José María Lidón
Europa Press
Publicado 07/11/2018 15:30:54CET

Afirma que es la familia la que ha tenido que investigar y "la gota que ha colmado el vaso" ha sido una orden de extradición "no tramitada"

BILBAO, 7 Nov. (EUROPA PRESS) -

Iñigo Lidón, uno de los hijos del juez José María Lidón, asesinado hace 11 años por ETA en Getxo (Vizcaya), ha denunciado "el tortuoso" proceso judicial que está sufriendo la familia para poder juzgar a 'Txeroki', Mikel Garikoitz Aspiazu, que cumple condena en Francia, y al que la madre, Marisa Galarraga, y él mismo identificaron en una rueda de reconocimiento como el autor del crimen.

Además, ha afirmado que "la última gota que ha colmado el vaso" ha sido una orden de extradición "no tramitada", que no han recibido las autoridades galas porque se ha extraviado. "Queremos que el caso vaya adelante, que se resuelva, que le extraditen y que se pueda celebrar el juicio, para pasar página", ha subrayado.

Ésta es la primera vez que un miembro de la familia interviene en el acto de homenaje que el Tribuna Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) tributa cada año al que fuera magistrado de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Vizcaya y profesor de Derecho de la universidad de Deusto.

Tras expresar su agradecimiento por el acto conmemorativo y el "comportamiento impecable" de los miembros de la Judicatura, ha lamentado que, "por desgracia, el funcionamiento de la Justicia en este caso ha sido todo lo contrario". "Han pasado 17 años y aún seguimos a la espera de juicio, un juicio que nunca hubiera llegado si lo hubiésemos dejado todo en manos de la justicia", ha asegurado.

Ante miembros de la Judicatura, de la Fiscalía y de la Abogacía vasca y otros representantes institucionales de Euskadi, Iñigo Lidón ha recordado que en el año 2002 dos miembros de ETA murieron cuando explotó su coche en Basurto y en el vehículo aparecieron dos pistolas, una de las cuales se confirmó que había sido utilizada para matar a José María Lidón. "La otra estaba demasiado afectada por la explosión para poder hacerle ninguna prueba", ha añadido.

El hijo del magistrado ha apuntado que, por aquel entonces, un alto miembro de las Fuerzas de Seguridad les dijo que "los etarras no se cambian las armas, por lo que, si las tenían éstos, ellos fueron los responsables del atentado".

"Así quedó el caso hasta aproximadamente 2011 o 2012, cuando al no recibir la familia absolutamente ninguna indicación sobre cómo iba, pensando que pudiera prescribir y temiendo, como luego se confirmó, que nadie hacia nada, logramos hablar con el juez de la Audiencia Nacional que llevaba la instrucción y de manera 'extraoficial' nos confirmó que el caso estaba parado porque se les atribuía a los que habían explotado y que se estaba a la espera de si aparecía algo nuevo en algún momento que cambiase este enfoque", ha relatado.

El hijo de Lidón ha señalado que, en aproximadamente una hora que dedicó la familia a la búsqueda en internet bajo el término "Comando Vizcaya 2001", aparecieron varias sentencias de la propia Audiencia Nacional "que contradecían la versión oficial y demostraban que era imposible que los que habían explotado, hubieran sido los autores, ya que el comando activo en 2001 estaba identificado y era otro completamente diferente". "Conclusión, 10 años de espera perdidos", ha apuntado.

"PIDIENDO FAVORES"

Iñigo Lidón Galarraga ha apuntado que, aunque "es duro pedir favores para que la Justicia haga su trabajo", a partir de ese momento, "y siempre teniendo que pedir favores y tocando muchas puertas", consiguieron "que llegasen al juez informes de diferentes Cuerpos de Seguridad sobre la información que ellos tenían de los comandos del 2001", y del caso de su padre, "logrando reabrir el caso".

Para entonces, sobre 2012 ó 2013 --ha denunciado--, "los miembros del comando Vizcaya del 2001 llevaban detenidos varios años y nunca nadie les había ni siquiera preguntado por mi padre en todo ese tiempo". "Hablamos de unos seis años sin una sola pregunta. Hace ya más de dos años que mi madre y yo, testigos del atentado, identificamos en rueda de reconocimiento a uno de ellos y que el juez elevó el caso para juicio", ha apuntado.

Previamente, había que solicitar la extradición porque está en Francia, según ha explicado. Asimismo, ha apuntado que en los últimos dos años, "de nuevo", nadie les decía "nada", y su abogado "solo recibía negativas de reuniones para saber el estado del caso e, incluso, no se presentó nadie en dos reuniones cerradas y concertadas".

"Nuestra sorpresa final llegó ya este verano, al ver en la prensa que el etarra identificado por mi madre y por mí estaba en España para ser juzgado por otro caso y no por el de mi padre. Ante esto, al final, nos reconocieron que la orden de extradición se había extraviado y que nunca había llegado a Francia", ha remarcado, para precisar que no había "ningún registro de que haya sido recogida, ni enviada ni nada".

"Por tanto, dos años más perdidos porque alguien no ha querido hacer su trabajo y tramitar o hacer seguimiento de una orden de extradición, sin pensar que, detrás de esa orden, hay personas muertas y familias que solo buscan que se haga justicia para poder pasar página; dos años en que esa persona no ha sido capaz de rehacerla y que ha preferido no asistir a reuniones y dar la cara", ha asegurado.

El hijo de la víctima ha criticado que no haya habido "ninguna responsabilidad por parte de nadie" por las deficiencias en el proceso judicial, y "la reacción del tribunal --la Audiencia Nacional-- ha sido tramitar otra orden, sin carácter de urgencia, rechazando un recurso de la familia a que se tramitase al menos de carácter urgente, después de lo que había pasado para no tener que esperar otro año".

"En este punto estamos ahora, en principio, con una segunda orden de extradición solicitada, y a la espera de ver si en 2019, 18 años más tarde del atentado, tenemos por fin el juicio. Ésta es la realidad de cuál ha sido el proceso jurídico y cuál es la situación actual del caso de mi padre", ha manifestado.

Iñigo Lidón ha concluido diciendo que "lo peor" es que la familia tiene que "dar las gracias" porque, al ser José María juez, han podido "mover algunos hilos a los que otras víctimas posiblemente no tendrán un acceso tan fácil". "Sólo espero que esto sea un caso aislado y que no se esté tratando a más víctimas como a nosotros", ha concluido.

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