PALMA DE MALLORCA, 13 Feb. (EUROPA PRESS) -
El matrimonio formado por Javier Fernández y María Isabel Hinojosa, junto con su hija, Silvia, no han podido olvidar la experiencia que sufrieron el 14 de febrero del año pasado, cuando viajaban por el Mediterráneo, junto a otros 474 pasajeros, con el crucero 'Grand Voyager'. Ese día, una fuerte tormenta cuando navegaban cerca de la costa menorquina alteró la travesía y causó situaciones de gran tensión.
"Me acuerdo de ese día y veo el mar, todo oscuro, la tormenta y el pánico de la gente", dice Silvia Fernández, de 29 años. "Yo recuerdo que se caía todo y que la gente perdía el equilibrio y gritando '¿qué pasa?,!cómo se mueve esto!'. Todo estaba desordenado. Todo el mundo, asustado", apunta Javier Fernández, de 60 años. Este ex empleado de banca reconoce que su familia y él han tenido que someterse a casi cinco meses de terapia psicológica y de rehabilitación física para superar traumatismos diversos.
La historia de esta familia es la de una gran parte de los pasajeros del 'Grand Voyager', que llegó a quedarse sin motores durante aproximadamente 50 minutos después de que una gran ola impactase en el puesto de mando. El barco, que transportaba también 313 tripulantes, logró finalmente llegar el 15 de febrero al puerto de Cagliari, en Cerdeña, gracias a la ayuda prestada por un buque inglés y la guardia costera francesa. La mayoría del pasaje estaba formada por españoles, procedentes, principalmente, de Cataluña, Canarias, Madrid, Comunidad Valenciana, Murcia y Baleares.
"Desde el primer momento, intentamos estar al lado de los clientes", recuerda el director de Márketing de Iberojet, Ricardo Fernández. "Yo mismo me desplacé a Cagliari con un equipo de médicos y enfermeros", agrega. Como ejemplo de la "sensibilidad" de la empresa, Fernández destaca el hecho de que, actualmente, esté "cerrado y pactado entre el 70 y el 75 por ciento de las 397 reclamaciones presentadas".
Sin entrar a ofrecer cifras concretas sobre el importe de las indemnizaciones, el directivo de Iberojet detalla que, además de una cuantía fija por persona por los inconvenientes sufridos, las compensaciones varían en función del tipo de lesiones de los demandantes. En cualquier caso, asegura, resolver en menos de un año casi tres tercios de las reclamaciones es un "éxito rotundo".
DEFENSA DE ACCIDENTADOS
"Cuando uno sufre un perjuicio de este tipo, la única fórmula de resarcir este daño es la indemnización económica, aparte de una condena por la vía penal, que no es el caso", expone Francisco Canes, presidente de la asociación Defensa e Integración de Accidentados (DIA), una entidad que ha coordinado cerca de 110 demandas formuladas por pasajeros del crucero.
Esta organización, creada en Valencia hace tres años, ha ofrecido asesoramiento legal a los afectados, ayudándoles a contactar con bufetes de abogados, como el de Garrigues, en Madrid. Según explica Canes, ha habido "un empujón" en los últimos meses en la tramitación de las indemnizaciones, de forma que, antes de marzo, podrían resolverse "hasta el 50 por ciento" de las solicitudes gestionadas por DIA.
Unas reclamaciones justas en opinión del presidente de Defensa e Integración de Accidentados, que arguye: "Hay que tener en cuenta que estuvieron muchas horas en el barco, dando tumbos. En algunos casos, con niños. Pasaron mucho miedo. Mucha gente presentaba secuelas psicológicas por el mal rato. Tenían miedo, pesadillas, ansiedad... Incluso a día de hoy hay algún caso de afectado que todavía está de baja".
El toledano Lucas Montojo, de 18 años, fue uno de los turistas que reclamó a través de DIA. Su tía le regaló por su cumpleaños el billete en el 'Grand Voyager'. Un regalo que, asegura, tardará en olvidar. "Vimos de todo en aquel momento. Embarazadas con dificultades, gente con la pierna rota... Intentas que se te olvida, pero es difícil", señala Montojo, que aceptó la indemnización de 6.000 euros ofrecida por Iberojet.
NUEVO CRUCERO
Para el próximo 3 de abril, está previsto que zarpe desde Palma el buque 'Grand Voyager', con un itinerario parecido al que siguió el año pasado, que incluye paradas en destinos del Egeo y Adriático. Ricardo Fernández, de Iberojet, explica que se trata del mismo barco que el del incidente y garantiza su seguridad con el argumento de que el "verano pasado ya volvió a navegar sin problemas".
"Ha habido casos de gente que sufrió el año pasado el percance del 'Grand Voyager' y que este año ha vuelto a reservar su billete en el mismo viaje", agrega Fernández. En el itinerario de la embarcación, habrá escalas en Cagliari (Cerdeña), Malta, Heraclion, Rodas y Piero (Grecia), así como en Estambul (Turquía).