Actualizado 24/10/2008 22:44 CET

Inaugurada la cárcel de Lledoners, en Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona), con capacidad para 750 reclusos

BARCELONA, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

El presidente de la Generalitat, José Montilla, y la consellera de Justicia, Montserrat Tura, inauguraron hoy la cárcel de Lledoners, en Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona), con capacidad para 750 reclusos, la mitad que la de los centros tradicionales que funcionan en la actualidad.

El nuevo centro está situado en la zona conocida como Pla de Bages, zona de especial interés natural, lo que inicialmente provocó el rechazo de vecinos y ecologistas. Para integrarlo en el entorno, se desplazó su ubicación, dentro de la misma zona, y se utilizaron colores que intentan disimulan el hormigón en el paisaje.

Está situada a seis kilómetros de la ciudad de Manresa y a 70 de Barcelona, en una ubicación estratégica, muy cerca de la autopista y la autovía C-16, la C-55 y el Eix Transversal, y supone el primer centro penitenciario de la Catalunya Central.

Su construcción ha supuesta una inversión de 105 millones de euros y ha durado 25 meses, desde que se empezó en junio de 2006.

NUEVO MODELO DE CÁRCEL

La cárcel es la segunda que se inaugura desde 1991 --en junio de 2007 abrió Brians II, en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona)--, pero e la primera que sigue un nuevo modelo de prisión, diseñado con un corredor central que separa los módulos de vida y los espacios comunes.

Los ocho módulos de residencia tienen dos plantas y cuentan con 64 celdas cada uno. Cada unidad puede funcionar de forma autónoma, ya que tiene su propio espacio de asistencia médica, economato con los productos básicos para los internos, comedor, sala de estar, gimnasio, pista polideportiva, aulas educativas y talleres de formación ocupacional.

También hay un módulo con 24 celdas para los internos en primer grado penitenciario, el más restrictivo, y otro para los sancionados, con 12 celdas más.

Los espacios comunes cuentan con talleres más grandes, almacenes, polideportivo y área educativa. Con la colaboración de la Conselleria de Educación, los reclusos podrán participar en cursos reglados de alfabetización, de secundaria o de universidad a distancia, así como cursos no reglados de informática o idiomas. También podrán realizar actividades artísticas o de educación social.

En el módulo educativo común hay la biblioteca central, la sala de actos, siete aulas educativas, tres talleres artísticos y un espacio multiuso. En el edificio contiguo se han ubicado una pista polideportiva cubierta, un gimnasio, vestuarios, campo de fútbol y una piscina descubierta.

El área de formación ocupacional y los talleres productivos se dedicarán a la fabricación y montaje de perchas para la ropa, panadería y repostería, fabricación de sacos de escombros y manipulación de correas de automoción. Los presos también podrán trabajar en la cocina y la lavandería.

La empresa pública Centro de Iniciativas para la Reinserción (Cire) gestionará y supervisará los talleres, gracias a un convenio entre Justicia y la Conselleria de Trabajo, mientras que las empresas para las que trabaja la Generalitat, por primera vez, estarán dentro del centro.

ÁREA SANITARIA Y SEGURIDAD

Otro de los edificios está destinado al área sanitaria, aunque cada módulo tiene su propio consultorio. En este módulo común hay la enfermería, con 20 habitaciones dobles para enfermos orgánicos y para atender las primeras urgencias. También tiene ocho habitaciones dobles para la unidad psiquiátrica. Todo el área cuenta con la colaboración de la Conselleria de Salud.

En la zona de comunicaciones hay 25 locutorios, 14 salas de visitas familiares, 15 de visitas íntimas, tres salas de videoconferencias y una sala para ruedas de reconocimiento.

Para acceder al recinto, los visitantes tendrán sólo un punto de entrada y salida, donde hay una cabina de control e identificación, salas de cacheos, despachos de entrevistas y almacenes, entre otros.

La cárcel está rodeada por un perímetro de seguridad formado por tres barreras físicas de seis metros de altura cada una y tres sistemas redundantes de sensores. Más de 600 cámaras controlan el interior del centro y su perímetro. Este perímetro estará vigilado las 24 horas del día por los Mossos d'Esquadra.

MÁS DE 400 TRABAJADORES

En el centro trabajarán más de 400 personas entre efectivos de vigilancia y seguridad, administración, mantenimiento y rehabilitación, y psicólogos, pedagogos, juristas, educadores y trabajadores sociales, entre otros.

Para que puedan conocer el centro, los vecinos de la zona pudieron visitarlo esta tarde y también lo podrán hacer mañana por la mañana.

A partir de mediados de noviembre empezarán a llegar los primeros internos, lo que servirá para descongestionar las cárceles catalanas más saturadas.