MADRID, 26 (EUROPA PRESS)
Mandos de la Policía Nacional y la Guardia Civil han asegurado ante la jueza de la Audiencia Nacional que la noche antes de la entrada masiva de personas desde Marruecos a Ceuta vieron barcos marroquíes y que al día siguiente observaron cómo agentes del país vecino guiaban a los migrantes hacia la ciudad autónoma.
Así lo han declarado como testigos ante la jueza de la Audiencia Nacional que investiga la entrada masiva, María Tardón, según han precisado fuentes jurídicas a Europa Press, que han detallado que un inspector jefe de la Policía ha asegurado que había una cola muy larga de personas a la vista de la Gendarmería marroquí y que vio a algunos uniformados dirigiendo a los migrantes.
El inspector jefe de la Policía Nacional ha señalado que vio embarcaciones de la Armada de Marruecos, aunque no ha sabido precisar por la distancia si estaban en aguas españolas.
Por su parte, un teniente coronel de la Guardia Civil ha afirmado haber visto la noche previa a la entrada masiva, que se produjo los pasados 30 y 31 de julio, seis barcos marroquíes, dos de ellos patrulleros, dos interceptores y dos menores.
El alto mando de la Guardia Civil ha subrayado que le llamó la atención que precisamente un día de niebla hubiera seis barcos de la Armada de Marruecos y ha aseverado que hubo autoridades marroquíes dando órdenes, a la vez que ha relatado que los militares del país vecino estaban de brazos caídos.
Del otro lado, los militares y autoridades marroquíes solo observaron la situación pero no hicieron nada, según la versión del mando, que ha añadido que vio que pequeñas embarcaciones marroquíes recogían a personas y las dejaban en la playa.
NO HUBO COORDINACIÓN PREVIA
Asimismo, el teniente coronel ha asegurado que la puerta fronteriza siempre está abierta y ha insistido en que si se hubiera cerrado, como pidió la Policía, habría podido crear un tapón con aplastamiento.
El testigo ha relatado que, tras escuchar dos pelotazos por parte de la Policía Nacional, mantuvo una discusión con los mandos de este cuerpo, que la cerraron durante unos minutos, pero el Instituto Armado reabrió la entrada por el riesgo a que se produjese un tapón humano, al mismo tiempo que ha insistido en que la competencia en esa zona restringida es de la Benemérita.
Por otro lado, ha asegurado que era imposible parar los 2.500 o 5.000 migrantes que entraban por hora en aquellos días de finales de julio con los efectivos que eran.
Mientras, el inspector jefe de la Policía ha asegurado que consideró que debía cerrarse la puerta fronteriza ante la riada de personas y ha relatado que, aunque estuvo cerrada brevemente, la Guardia Civil les obligó a abrirla de nuevo porque si se producía un tapón los migrantes se hubieran lanzado al agua y se hubieran ahogado.
El mando policial ha manifestado que hay un problema de autoridad en la frontera y ha señalado que no hubo coordinación previa con la Guardia Civil, aunque sí a posteriori.
Asimismo, ha definido el suceso como una avalancha descontrolada con bastante mezcla de gente y ha precisado que muchos de ellos eran de complexión atlética y parecían entrar tranquilos.