MADRID, 10 Abr. (EUROPA PRESS) -
Más de 3.400 firmas, muchas de ellas de intelectuales y artistas, han suscrito un manifiesto titulado "Por la convivencia frente a la crispación", en el que se critica la labor de oposición del Partido Popular (PP) y que asegura que "no es aceptable convertir la lucha contra el terrorismo en el eje exclusivo de la oposición a cualquier gobierno democrático".
El escrito lo presentaron hoy en el Círculo de Bellas Artes el abogado Nicolás Sartorius, el rector de la Universidad Autónoma de Madrid Ángel Gabilondo, el escritor Fernando Schwartz y la directora de cine Azucena Rodríguez. Todos ellos incidieron en que su participación en esta iniciativa, al igual que la de los demás firmantes, es meramente como "ciudadanos" y no como representantes de instituciones o profesiones determinadas.
"Hay un mal rollo y un ambiente crispado, en base a exageraciones y mentiras, que ha creado un ambiente nada bueno. Por eso en este manifiesto lo que hacemos es reflejar un sentir que nos ha llegado de la ciudadanía. Y hay casos muy emotivos de trabajadores, bomberos o policías", dijo Sartorius reconociendo que el escrito ha suscitado "un gran interés" y que se ha producido una "avalancha de adhesiones" a través de Internet que crece "a razón de varios cientos al día".
SUPUESTOS PELIGROS
El texto destaca que "el clima crispado no obedece a la situación real" del país y que toda la carga opositora al Gobierno "se ha concentrado en supuestos peligros para la unidad de España y en una no menos supuesta rendición del Estado ante los terroristas".
"Se puede o no estar de acuerdo con la política antiterrorista del Gobierno, pero de ahí a sostener que la decisión, mediante resolución judicial, de que un preso, por muy criminal que sea, pase a la situación de prisión atenuada, ante el riesgo acreditado por los médicos de que puede fallecer, cuando le quedan 16 meses de condena por delito de coacciones, es una rendición ante la banda terrorista ETA resulta insostenible", continúa el manifiesto.
Asimismo, el escrito muestra su inquietud por que el "debate político argumentado esté suplantado por la descalificación y el insulto", "que el normal funcionamiento de las instituciones sea trastocado" y "se niegue legitimidad a quien gobierna por voluntad de la ciudadanía".
OCASIÓN EXCELENTE
Preguntados por la posibilidad de que la presentación de este manifiesto ahora, a escasas semanas de la celebración de elecciones municipales y autonómicas, pueda ser considerado oportunista, Ángel Gabilondo nego rotundamente éste extremo y añadió que es una "excelente ocasión" para hacer análisis y reflexión. "No hay voluntad de ocupar ningún espacio, ni nuestro ni de los demás. No somos alarmistas pero tenemos responsabilidad social e intervenimos socialmente", apostilló.
Coincidió con él Nicolás Sartorius, quien alegó que el documento estaba preparado antes de Semana Santa, cuando aún no se habían producido otros hechos que calificó de "inauditos y excénticos" como el "boicot" a un medio de comunicación o "la actitud de un jefe de policía que se niega a aportar información en un juicio", dijo. "El manifiesto no tiene intención electoral lo que no quiere decir que no digamos que esto debe resolverse en las urnas", agregó.
OBJECIÓN DE CONCIENCIA
El manifiesto señala igualmente que "el exceso ha llegado hasta tal punto" que desde organizaciones con amplias responsabilidades sociales y financiadas por el Estado "se hacen llamamientos a la objeción de conciencia en el cumplimiento de leyes aprobadas por el Parlamento y desde partidos con funciones de gobierno se apela a la rebeldía civil frente a un Ejecutivo legítimo".
Por ello, este escrito indica que las próximas elecciones son una buena ocasión "no sólo de dirimir quien debe dirigir los consistorios y los parlamentos autonómicos sino también de exigir a los partidos y candidatos que se ocupen de los problemas concretos de los vecinos".
En este sentido alertan de lo negativo que sería que los ciudadanos se inclinen hacia la abstención inducidos por el efecto de "hartazgo" que produce esta situación de crispación. "Los extremismos encuentran su espacio cuando la ciudadanía se abstiene", dice el manifiesto.
Finalmente este documento apela "al buen sentido de las personas de nuestro país" y pide "evitar divisiones" ante cuestiones como la paz, la libertad y la lucha contra el terrorismo al tiempo que defiende "la defensa del Estado de derecho, sus Instituciones y los avances civiles y sociales frente a los que pretenden hacernos retroceder en el tiempo".
Entre los adheridos a este manifiesto figuran también Enrique del Olmo (economista), Camilo José Cela Conde (escritor), Pedro Carvajal (cineasta), Alfonso Ruiz Miguel (catedrático de filosofía del Derecho), Mariano Barroso (cineasta), Almudena Grandes (escritora), Maruja Torres (escritora y periodista), Pedro Almodóvar (cineasta), José Carlos Plaza (director de escena), Ian Gibson (historiador), Juan José Millás (escritor), Luis Antonio de Villena (escritor), Suso de Toro (escritor), José Luis Sampedro (escritor), Silvia Marsó (actriz), Alejandro Castellote (comisario de exposiciones), Federico Luppi (actor), Carlos Hernández (arquitecto), José Sacristán (actor), Carlos Jiménez Villarejo (fiscal jefe de la Fiscalía anticorrupción), Juan Calatrava (arquitecto), José María Maravall (ex ministro de Educación y catedrático), Eduardo Mendicutti (escritor) y Pilar Bardem (actriz).