Moratinos lamenta que España "ha pagado" un "precio alto" y reitera que no contempla aumentar su contingente

Actualizado 15/11/2008 14:46:27 CET

VALENCIA, 15 Nov. (EUROPA PRESS) -

El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, lamentó hoy que España "ya ha pagado" un "precio alto" en Afganistán, con la muerte esta semana de dos militares, por lo que reafirmó que no contempla un aumento de su contingente en este territorio, algo que dijo "sin complejos". No obstante, aseveró que mantendrá "inalterado" su "firme compromiso" con Afganistán "en todas sus facetas".

Moratinos, que se pronunció en estos términos durante su intervención en la 54º Asamblea parlamentaria que celebra la OTAN desde hoy y hasta el próximo martes en el Palacio de Congresos de Valencia, resaltó que España tiene una presencia "eficaz" en Afganistán, con un total de 800 militares; que su aportación económica es "elevada"; y que contribuye a la construcción de nuevas instalaciones y al desarrollo de un programa agrícola para sustituir los cultivos de opio por otras producciones "más útiles y rentables". En este punto recordó la contribución de España de 150 millones de euros en cinco años.

Con ello, el ministro consideró "razonable" y "significativo" el papel de España en este territorio, y, a partir de éste, se mostró dispuesto a hacer lo "máximo posible" para la organización y el desarrollo de las elecciones en Afganistán, que tendrán lugar el próximo año. El objetivo es, dijo, que tengan un resultado "favorable" a su desarrollo.

Así, insistió en que la posición de España "es muy clara", y es que "hay que garantizar la seguridad con el despliegue de las Fuerzas Armadas" pero, aclaró, "no hay una solución militar", sino que hay que pasar por "la ayuda a la cooperación, al desarrollo de hospitales y carreteras, y al crecimiento de instituciones políticas" en el territorio. En su opinión, hace falta una coordinación "mejor" en el terreno de la mano de Naciones Unidas.

Aseveró que se dispone ya de una estrategia y de unos objetivos fijados, y que de lo que se trataría ahora es de hacer un seguimiento y una evaluación "constante" y "actualizada" de estos objetivos. Para ello, tildó de "fundamental" la labor de Naciones Unidas, a las que, apostilló, hay que "apoyar sin restricciones en su tarea de coordinación general de todos los esfuerzos que se desarrollan sobre el terreno".

Reiteró que para "lograr el éxito" de la misión en Afganistán "no basta con la lógica militar o el progresivo refuerzo de la Alianza", sino que se debe mantener un enfoque "global" que incluya la dimensión de la cooperación, además de optimizar las sinergias de los actores internacionales. "Los avances -agregó- son posibles si se progresa paralelamente en los ámbitos de seguridad, desarrollo y buen gobierno y, sobre todo, si los propios afganos y sus instituciones asumen el protagonismo y la responsabilidad de todo el proceso".

ORIENTE PRÓXIMO

Por otro lado, el ministro se refirió a la situación de Oriente Próximo, y afirmó que los miembros de la Alianza "están trabajando" para lograr la paz, y que se está abriendo una nueva etapa. Sobre ello, indicó que palestinos e israelíes "tienen que negociar" primero para alcanzar la paz definitiva y que, tras ello, opinó que la Alianza podría servir como instrumento de garantía de paz en el conflicto. "No es una cuestión inmediata -apostilló- pero sí se puede introducir en la agenda para estar preparados para cuando se alcance el acuerdo de paz".

Indicó que la situación en Oriente Próximo, junto con la "creciente amenaza" que plantean para toda la región mediterránea el terrorismo, la proliferación de armas de destrucción masiva y la inestabilidad política y económica, "confirman la necesidad y urgencia de un diálogo político entre ambas riberas del Mediterráneo con el fin de "superar las incomprensiones mutuas y trabajar juntos y de manera concertada para afrontar los retos comunes de la seguridad humana".

A este objetivo, puntualizó, sirve el Diálogo Mediterráneo de la Alianza, y recordó que el próximo 2 de diciembre se celebrará una nueva reunión de los ministros de Asuntos Exteriores aliados con los siete socios mediterráneos, lo que "constituye un fuerte mensaje del interés compartido con ese diálogo político, en el que, entre otros temas, se pasará revista a la situación de Oriente Medio y el avance de los procesos en marcha". En este encuentro, anunció que ofrecerá en nombre del Gobierno de España la celebración en primavera de 2009, en Almería, de una nueva reunión ministerial del Diálogo Mediterráneo.

Así, subrayó que España "sigue apostando" por la potenciación de este diálogo en su vertiente colectiva, como foro político "privilegiado" para escuchar y compartir las preocupaciones de seguridad de los socios y vecinos. No obstante, aseveró que "no es suficiente" y apostó por analizar la apertura de este mecanismo a actuaciones en pos de la paz y la estabilidad, en "abrir la posibilidad a potenciar un papel más destacado y definido de la Alianza".

RECUPERAR DIÁLOGO CON RUSIA

En cuanto a la ampliación de la Alianza, indicó que en el Parlamento nacional se encuentran los protocolos de adhesión de Albania y de Croacia; y con respecto a Georgia y Ucrania, recordó que en la Cumbre de Bucarest se les dio la bienvenida y se acordó que serían miembros de la Alianza. En este punto, aseveró que reviste un "especial interés" a medio plazo la orientación respecto a la relación con Rusia, "teniendo en cuenta la propuesta Medvedev para una arquitectura de seguridad europea", que, según dijo, "presenta aún perfiles difusos".

Indicó que España, en este ámbito, mantiene que hay que preservar "a toda costa" el valor institucional del Consejo OTAN-Rusia, "recuperando en su seno el diálogo político sobre cuestiones de seguridad internacional". Reconoció que las relaciones con Rusia "no son normales" y que existe un momento de "identificación" de cuál debe ser el marco de esta relación.

Abogó por defender "nuestros principios, valores y elementos que hacen de la relación algo fundamental para que Rusia respete y cumpla con sus acuerdos", así como por fomentar un diálogo "franco" y "crítico" para establecer una situación diferente, un nuevo marco general de actuación entre la nueva federación rusa y la Unión Europea.

Por último, resaltó que la Alianza se encuentra en un momento "histórico", "definitorio" ante los cambios geoestratégicos que se están definiendo en este siglo XXI, lo que "exige" una reflexión "en profundidad" sobré "dónde estamos, y a dónde vamos". Pidió una reflexión sobre cómo se quiere definir esta Alianza.