Los peritos dudan de si Permanyer firmó coaccionada el contrato de arras del piso del edificio Atalaya de Barcelona

Europa Press Nacional
Actualizado: martes, 4 marzo 2008 17:00

BARCELONA 4 Mar. (EUROPA PRESS) -

Los peritos explicaron hoy que fue la propia Anna Permanyer, la psicóloga asesinada en 2004, la que firmó el contrato de arras del piso que tenía en el edificio Atalaya de la avenida Diagonal de Barcelona. Sin embargo, los expertos discrepan sobre si fue coaccionada para que firmara.

Durante la decimoprimera sesión del juicio con jurado popular por el asesinato de la psicóloga barcelonesa, los especialistas en grafología compararon la rúbrica del contrato de arras con distintas firmas de la víctima, obtenidas de su agenda, una libreta y de documentos como el DNI y el pasaporte.

La parte acusatoria alega que los tres procesados, Carme B.L., Joan S.B. y Anabel T.P., obligaron a la fallecida a firmar el contrato de arras del apartamento 18-J del edificio Atalaya, propiedad de la víctima, antes de asesinarla con alevosía.

Los peritos presentados por la Fiscalía y la acusación particular sostienen que la firma del contrato de arras es "extremadamente breve" y difiere en distintos aspectos con otras firma anteriores.

En ese sentido, señalaron que es habitual encontrar irregularidades en sus rúbricas pero aseguraron que algunas de esas variaciones son fruto de una "alteración emocional muy importante".

Esa alteración pudo deberse a una "presión no sólo psicológica sino también física" sobre Permanyer, que la forzó a firmar y a realizar de modo inconsciente "rasgos que no son de ella".

Por su parte, las especialistas aportadas por la defensa afirmaron que esas irregularidades son fruto de una personalidad "emotiva" y de una persona "llena de discrepancias".

Muestra de ello son las "tachaduras obsesivas" halladas en los documentos analizados, los cambios de inclinación o el hecho de que firmara indistintamente en catalán y castellano.

Durante la sesión, también analizaron los anónimos que presuntamente Carmen B.L. envió al marido de Permanyer, a una paciente de éste y amiga de esta acusada y al encargado del mantenimiento del edificio Atalaya. Las cartas fueron comparadas con una agenda de la principal imputada.

Una vez más, los peritos no lograron ponerse de acuerdo. Mientras los especialistas presentados por el Ministerio Fiscal y la acusación particular aseguraron que no cabía ninguna duda de que la autora de las cartas fue Carmen B.L., los expertos de la defensa sostuvieron que la probabilidad de que así fuera era tan sólo del 20 por ciento.

Por otra parte, el tribunal popular escuchó los testimonios de los peritos que se encargaron de analizar los pelos hallados en el cuerpo de la víctima.

En uno de ellos, se encontró ADN mitocondrial que no coincidía con el de la fallecida, sino con el de Joan S.B., quien ha vuelto a comparecer ante el jurado tras ausentarse desde la segunda jornada del juicio a causa de su estado de salud.

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