BARCELONA 6 Mar. (EUROPA PRESS) -
Las abogadas de cuatro ex futbolistas, un entrenador y dos agentes de jugadores solicitaron hoy a la Audiencia de Barcelona una pena de seis años de prisión para el hombre que presuntamente estafó 63 millones de las antiguas pesetas (380.000 euros) a sus clientes. La Fiscalía pide la absolución por falta de pruebas, aunque no duda de la autoría del delito.
En sus conclusiones ante el tribunal de la Sección Novena de la Audiencia, el fiscal recordó que "dos de los testimonios utilizaron el término 'tonto' para referirse a sí mismos y, con todos los respetos, no iban desencaminados". Al firmar un contrato incompleto y no reclamar ninguna garantía en una segunda operación, los afectados no han podido presentar pruebas contundentes de la estafa.
El procesado, Juan T.C., propuso un acuerdo para obtener mayores rendimientos de los que proporcionaba el mercado financiero, a los representantes de futbolistas Amador Oscar Segura y Herminio Auñón Benabente, al entrenador Xabier Azkargorta y a los ex jugadores Jesús Antonio de la Cruz (Barça), Luis Cembranos (Barça y Espanyol), Bartolomé 'Tintín' Márquez (hoy miembro del cuerpo técnico del Espanyol) y Javier Díaz (Espanyol), conocido como 'Mágico Díaz'.
El 11 de febrero de 2001, los afectados firmaron un contrato de reconocimiento de deuda por el que prestaban un total de 41 millones de pesetas (246.000 euros) al imputado, y éste se comprometía a devolvérselo sin intereses en dos años.
Sin embargo, los términos no escritos del acuerdo eran otros: Juan T.C., que se dedicaba a la compraventa de inmuebles y de créditos hipotecarios a entidades bancarias, debía entregar un 10 por ciento más de la cantidad recibida en concepto de intereses.
Meses después, propuso a Segura, Márquez y Díaz una nueva operación en las mismas condiciones, aunque en esta ocasión la única garantía que obtuvieron por los 22 millones de pesetas (132.000 euros) que aportaron fue un pagaré sin fecha y firmado.
Durante los primeros diez meses tras la primera transacción, los demandantes recibieron una cantidad mensual que se repartían proporcionalmente a lo aportado por cada uno, pero después el acusado no siguió pagando la deuda alegando problemas económicos, y los demandantes no pudieron contactar con él.
Juan T.C. fue víctima de una apropiación indebida por parte de su contable, que ya ha sido condenado por la Audiencia de Barcelona, aunque el acusado no ha probado que el delito sufrido lo dejara sin recursos económicos. De hecho, varios demandantes coincidieron en señalar la ostentación que hacía de su piso y su vehículo antes de perder el contacto con él.
Márquez está seguro de la intención del imputado: "Robarnos desde el primer día y como tontos le dimos dinero una segunda vez".