MADRID 22 Mar. (EUROPA PRESS) -
Bélgica nunca había estado tan triste. Cuando se cumple una semana de la muerte de veintidós niños y seis adultos en un accidente de autobús, el Rey Alberto y la Reina Paola y los Príncipes Guillermo y Máxima de Holanda, han querido mostrar sus condolencias a los familiares en un multitudinario funeral celebrado en el 'Soeverein Arena', un polideportivo en la localidad de Lummel, al norte del país.
La Reina Paola, de riguroso luto y un rostro visiblemente compungido, mantuvo su mano en la de su marido, el rey Alberto, en gran parte de la ceremonia. A su lado, la Princesa Máxima de
Orange, que también es madre de tres niñas pequeñas, no pudo disimular su tristeza por los menores fallecidos, teniendo que recurrir numerosas veces a un pañuelo para secar sus lágrimas. Al finalizar el acto, los cuatro se dispusieron a dar el pésame a las familias de las víctimas.
Los estudiantes que venían de una excursión desde Suiza, perdieron la vida tras un choque de su autobús en un túnel de Valais. Alrededor de 15.000 personas se han concentrado en Lummiel para dar el último adiós. Quince ataúdes blancos, con las fotos de los niños, y dos oscuros, para los profesores, fueron transportados por soldados al interior del lugar, en donde se también se instalaron cámaras para que el resto de habitantes de la población pudiesen seguir la ceremonia desde fuera.
Por otra parte, fueron instalados 5.000 asientos en el interior del recinto, 2.500 para familiares y el resto para habitantes de la localidad, según informa 'Hola'.
El heredero al trono de Holanda y su esposa, que se encuentran en un durísimo momento familiar con el grave estado de salud del príncipe Friso, estuvieron presentes en representación de la Casa Real de los Países Bajos, de donde eran algunos de los fallecidos. La nuera de la Reina Beatriz llevaba un discreto traje de chaqueta negro adornado por unos pendientes y collar de perlas, y su tradicional recogido. Entre otros asistentes al funeral, estaban también presentes el primer ministro de Bélgica Elio di Rupo, el primer ministro holandés Mark Rutte y la presidenta federal suiza Eveline Widmer-Schulmpf.