MADRID, 29 (EUROPA PRESS)
Ana María Cameno, conocida como 'La Reina de la Coca', se ha acogido a su derecho a no declarar en el juicio que ha comenzado este martes en la Audiencia Nacional contra ella y otros presuntos miembros de la organización que supuestamente dirigía, donde se enfrenta a una condena de 25 años de cárcel por delitos contra la salud pública, blanqueo de capitales y tenencia ilícita de armas.
"No voy a declarar", ha dicho cuando el presidente del tribunal, José Antonio Mora, le ha preguntado si iba a contestar a las cuestiones planteadas por la Fiscalía Antidroga, su defensa y el resto de las partes.
Cameno es la principal acusada en este juicio. El Ministerio Público la sitúa como la líder de una red de narcotráfico que en 2014 habría vendido más de 100 kilos de cocaína por unos 15 millones de euros que habría blanqueado a través de transferencias a Panamá.
Su ex pareja, José Ramón Mora Parra, acusado de los mismos delitos y para quien el Ministerio Fiscal interesa 21 años de cárcel, continúa en busca y captura. El tribunal ordenó detenerlo el lunes, después de que no fuera a la primera sesión del juicio, que finalmente se pospuso a este martes por otros motivos.
Según el relato de la Fiscalía, Cameno se dedicaba a "actividades encaminadas a la distribución y venta a terceros de sustancia estupefaciente, concretamente cocaína". Y, con ese propósito, de una parte, "mantenía contactos regulares tanto con suministradores como con los encargados del transporte" de la droga, mientras que, de otra, Mora Parra "se ocupaba de los pagos correspondientes a las ventas" y de las gestiones para la "ocultación" de los beneficios.
A pesar de que Cameno y Mora Parra "no disponían de actividad económica real desde 2012", "disfrutaban de un alto nivel de vida", destaca el escrito de conclusiones provisionales del Ministerio Público. Habían adquirido distintos inmuebles y vehículos y tenían importantes cantidades de dinero en efectivo.
Para lavar el dinero de la droga, Cameno y su entonces pareja habrían encargado a una persona de confianza que contactara con David García Asenjo, otro de los acusados, quien dispondría de "un entramado financiero y societario" para reintegrar los fondos en el circuito legal.
"TIRAR TODO POR LA BORDA"
En el banquillo de los acusados se sientan además otros once presuntos miembros de la organización encabezada por Cameno. Para ellos, el fiscal antidroga Ignacio de Lucas solicita penas de entre 4 y 13 años de prisión.
Miguel Ángel López Palencia ha reconocido que cargó los 19 kilos de cocaína que iban en el Mercedes rojo que conducía cuando fue detenido el 31 de julio de 2014 en el marco de esta operación antidroga. Posteriormente, en el registro de su casa se encontró más droga, ha confirmado.
Según él no ha visto a Cameno "nunca en la vida". La primera vez habría sido en la sesión frustrada del lunes. Así, ha circunscrito su actuación a enseñar ese mismo coche a otro acusado, Rubén Isaac Blanco, unos días antes --entre el 29 y el 30 de julio--, porque estaba interesado en comprarlo.
Ambos han contado que un tercero conocido, que no está procesado, habría puesto en contacto a Blanco con el dueño del coche. López Palencia se habría limitado a recogerlo en un taller mecánico y llevarlo a la casa del posible comprador para que lo viera y lo probara. La compra habría sido fallida. El acusado ha relatado que no insistió para que prosperara porque solo iba a ganar una "limosna".
Además, López Palencia ha insistido, a preguntas del fiscal, en que cuando acabó la jornada volvió a su casa y cargó el coche con la droga, recalcando que la cocaína fue del domicilio al vehículo, no al contrario, pese a que es lo que reflejan las actas de vigilancia realizadas por las fuerzas de seguridad.
Sobre cómo acabó en esa situación, ha narrado que pasó de ser un deportista de élite, ganador varios años del campeonato de España de Karate, a "coquetear" con las drogas en el instituto por la "presión de ser un chico que tenía que hacerlo todo perfecto". Fue "tirar todo por la borda", ha resumido.
Por su parte, Blanco ha admitido que conocía a Cameno porque sus madres eran amigas desde hacía tiempo, si bien ha matizado que "llevaba meses sin verla". También ha ceñido su rol a esa compraventa, alegando que el comercio con coches era uno de sus negocios.
En su caso, el fiscal ha querido saber por qué comerciaba con vehículos que tenían compartimentos secretos. Blanco ha contestado que "mucha gente" instala caletas, como joyeros y dueños de discotecas. "Una persona que haga una facturación de caja bastante elevada no lo mete en la guantera", ha manifestado.
Otro acusado, Guillermo León Velasco, que trabajó como guardés de una finca de Cameno situada en Medina del Campo, ha comentado que, si en su vivienda encontraron una báscula de pesaje, una máquina de embalar y rollos de plástico, es porque se dedicaba a criar pollos y gallinas y a cultivar cilantro.
"Con eso me sostenía un poco", ha afirmado, precisando que le pagaban "400 euros en la mano" y, además, le dejaban vivir en la casa destinada al guardés y usar el terreno para esas pequeñas tareas agropecuarias.
UNA INVERSIÓN PARA PLANTAR ÁRBOLES
Por otro lado, han declarado los acusados como miembros de la trama financiera que se habría encargado de mover el dinero obtenido con la venta de droga a Panamá.
García Asenjo, al que Antidroga perfila como cabecilla de la operativa de blanqueo, ha aseverado que conoció a Cameno bajo el nombre de Marta y como novia de un potencial cliente, Mora Parra, al que había llegado por el "boca a boca".
De acuerdo con el letrado y con Marco Antonio Gómez, otro acusado, éste último era "amigo" de Mora Parra porque iban al mismo gimnasio. Éste le comentó que necesitaba un abogado y les puso en contacto.
García Asenjo ha asegurado que solo ayudó a Mora Parra con un "tema concursal" y que, para una "inversión mercantil", les recomendó a otra persona: Guillermo Guadalix, también acusado.
Fue en septiembre de 2014, ya practicadas las primeras detenciones, cuando García Asenjó descubrió que Cameno se llamaba Ana. Una búsqueda en Internet le llevó a un reportaje de televisión sobre ella, si bien ha apostillado que "viéndolo no podría asegurar que fuese ella" porque estaba "distinta".
Ese último eslabón, Guadalix, que había tenido trato profesional con García Asenjo, le remitió a su vez a Jesús Gil, otro acusado que tiene una empresa de seguridad. "Me comentan Guillermo y David que tenían unos inversores (...) y les pongo en contacto con Bandenia, que aparentemente funciona muy bien, y ahí termina mi labor como consultor", ha completado Gil.
El director de Bandenia, José Miguel Artiles, ha declarado que recordaba levemente un encuentro con Gil y un abogado, que no ha sabido concretar si eran García Asenjo o Guadalix, para que la entidad bancaria les diera una copia de un swift.
Artiles ha subrayado que Gil era un cliente con el que trabajaban desde hacía unos meses y con el que tenían una "experiencia buena". Por eso, cuando les habló de hacer una inversión de más de 300.000 euros en una fundación radicada en Panamá que se dedicaba a "plantar árboles en toda Suramérica" no saltaron las alertas. "Para nosotros, santa palabra", ha rematado.
No obstante, ha hecho hincapié en que le solicitaron una serie de documentación para comprobar que era una operativa real, incluida la retirada en efectivo de todo ese dinero en otro banco, y que era correcta. "No tenemos la vara mágica" para saber si era falsa, ha esgrimido. Los más de 300.000 euros se enviaron a Panamá en varias transferencias pero luego se retrotrajeron los fondos. Artiles ha enfatizado que solo ganaron 475 euros por "costes financieros".