Sánchez estrecha el margen de negociación con Podemos y sólo acepta negociar retoques en el programa

Actualizado 01/09/2019 11:32:02 CET
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, durante el Pleno extraor
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, durante el Pleno extraordinario en el Congreso para tratar la gestión del 'Open Arms' - JESÚS HELLÍN - EUROPA PRESS

El PSOE se niega a recuperar ofertas anteriores y busca ahora formar un Gobierno "robusto", con los de Iglesias como socios externos

MADRID, 1 Sep. (EUROPA PRESS) -

El margen de negociación entre el PSOE y Unidas Podemos para permitir la formación de un gobierno se estrecha. Los dos partidos siguen sin retomar los contactos y todo ha quedado supeditado a que el presidente Pedro Sánchez presente el martes su propuesta de programa de gobierno, un documento muy definido con 300 medidas abierto a aportaciones de Podemos que no supongan alteraciones inasumibles para el PSOE.

No será hasta la siguiente semana, la del 9 de septiembre, cuando pueda tener lugar un encuentro entre Sánchez y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, lo que limita aún más el margen que los socialistas conceden a la negociación con el que aún denominan su "socio preferente".

A Podemos, como al resto de posibles socios de investidura, Sánchez les entregará un documento ya elaborado con 300 medidas que incluyen algunas de las promesas electorales de Podemos y de las propuestas que los morados hicieron en su última oferta de agosto, que rebajaba ciertos compromisos electorales en aras de favorecer el acuerdo con el PSOE.

Pero desde la dirección del partido cierran la puerta a volver a negociar con Podemos su entrada en el Gobierno, una posición que cuenta con el respaldo del grueso del Grupo Parlamentario Socialista.

La única opción que permitiría evitar la repetición electoral la verbalizó este viernes la portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá, y no es otra que Podemos acceda a dar el "parabién" a la propuesta programática que Sánchez ha elaborado porque incorporará algunas propuestas que defienden los morados.

Pero ya no hay posibilidad, incidió la ministra de Educación, de retomar ofertas anteriores que puso el PSOE sobre la mesa, ni el Gobierno de coalición, ni la incorporación de ministros independientes vinculados a Podemos ni la entrada de miembros morados en cargos intermedios de la Administración General del Estado. "Los trenes pasan. Elegir es renunciar", explicó en la rueda posterior al Consejo de Ministros.

FALTA DE CONFIANZA

La negativa al Gobierno de coalición se basa en el convencimiento de los socialistas de que Podemos aspira a entrar en el Ejecutivo con la idea de tener dos gobiernos en uno. "No son ustedes de fiar", les espetó el secretario general del Grupo Socialista, Rafael Simancas, en el Pleno extraordinario la semana pasada en el Congreso.

Sospechan en el PSOE que, a la mínima de cambio, los morados se desmarcarían de la línea política fijada por Sánchez. Eso generaría un foco de inestabilidad que podría desembocar en un adelanto electoral a los pocos meses que no convendría al país, en un contexto internacional convulso, con las consecuencias de una posible salida abrupta del Reino Unido de la UE a partir del 31 de octubre y signos de una probable recesión económica inminente.

De ahí que la reflexión que se hace Sánchez sea la siguiente. Si ahora no es posible configurar un Ejecutivo estable, mejor ir a nuevas elecciones ya en busca de una mayoría más robusta (las encuestas apuntan a una subida de escaños del PSOE a costa del deterioro de Podemos) que en ocho o 15 meses.

La repetición de los comicios es el escenario más probable que manejan las organizaciones sociales que a lo largo de este mes de agosto se han entrevistado con Sánchez, según ha constatado Europa Press con varias de ellas.

La única opción para evitarlo, desde el punto de vista del PSOE, es que Unidas Podemos se avenga a permitir la investidura de Sánchez con el compromiso de que el líder socialista cumplirá el acuerdo programático que haya recibido la luz verde de los morados.

Son varios los cargos socialistas que consideran que un apoyo externo al Gobierno, manteniéndose en la oposición, otorgaría a Podemos una mayor capacidad de influencia sin el coste que siempre conlleva la acción de gobierno.

QUEJAS DE SUS POSIBLES SOCIOS

La estrategia de apurar al máximo los plazos que está aplicando Sánchez comienza a irritar incluso a sus posibles socios. La semana pasada el Partido Regionalista de Cantabria, a través de su líder y presidente de esta comunidad, Miguel Angel Revilla, afeó a Sánchez que no lo hubiera llamado para concertar una entrevista, anunciada para la semana entrante por el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, en una entrevista.

También desde el PNV se expresó una queja similar. El mismo día que desde el PSOE se anunciaban los contactos para esta semana que arranca, el portavoz parlamentario de la formación nacionalista, Aitor Esteban, reconocía a la prensa en los pasillos del Congreso el jueves pasado que no recibía una llamada del PSOE desde finales de julio.

Segundos después, Sánchez se detenía ante los medios de comunicación antes de entrar en el Hemiciclo para afirmar que se sentía "esperanzado" y pedía a los partidos que trabajaran, como está haciendo, según él, el Ejecutivo y el PSOE, para que España tenga pronto un gobierno progresista.

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