Archivo - El presidente de la República Popular China, Xi Jinping, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llegan a un encuentro en el Palacio de Diaoyutai, a 9 de septiembre de 2024, en Pekín (China). - Pool Moncloa / Borja Puig - Archivo
MADRID, 8 Abr. (EUROPA PRESS) -
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, realiza la próxima semana su cuarto viaje oficial a China, en el que se reunirá con el presidente Xi Jinping y con las principales autoridades políticas del país, pocos días después del alto el fuego en la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán.
El viaje, planeado desde hace meses y de marcado carácter económico, va a coincidir con un momento clave para poner fin al conflicto y en el Ejecutivo apuntan al peso que puede ejercer China como fuerza estabilizadora, como la gran potencia mundial que es.
Hasta el momento China no ha jugado un papel de mediación directa aunque en el Gobierno destacan que ha denunciado la violación del derecho internacional que suponen los ataques y además intervino en el último momento favoreciendo el acuerdo de alto el fuego que, aunque no es definitivo, lanza una señala positiva.
En el plano económico, Sánchez buscará atraer grandes inversiones chinas a España, despejar el camino para que empresas españolas puedan vender sus productos en los mercados chinos y además garantizar el acceso de España a materias primas críticas y 'tierras raras'. Más allá de la economía, el Gobierno busca fortalecer la cooperación en materia universitaria, científica y cultural.
LE ACOMPAÑA SU MUJER BEGOÑA GÓMEZ
Sánchez viajará durante el fin de semana y acudirá acompañado de su mujer, Begoña Gómez, que ha sido invitada por las autoridades del país. Su agenda oficial comienza el lunes 13 de abril con una conferencia en la Universidad Tsinghua y sendas visitas a la empresa tecnológica Xiaomi y a la Academia China de Ciencias.
Al día siguiente, el martes 14, mantendrá la reunión bilateral con Xi en el Gran Palacio del Pueblo y posteriormente encuentros con el primer ministro, Li Quiang y con el presidente del comité permanente de la Asamblea Popular Nacional, Zhao Leji. Ese día se sumará a la delegación española el ministro de Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares.
Sánchez participará en un banquete ofrecido por Xi, un reflejo de como se han ido profundizando las relaciones bilaterales en los últimos años, según apuntan en Moncloa. En 2025 hubo un almuerzo entre los dos presidentes pero el hecho de ofrecer un banquete supone un avance en términos diplomáticos.
El mismo martes, el jefe del Ejecutivo también participará en un encuentro con inversores y ofrecerá una rueda de prensa a los medios de comunicación, prevista para las 19.30 horas de España. El viaje terminará el miércoles 15 con un encuentro con empresas y una última reunión con la cámara de comercio Unión Europea - China.
VIAJE CON ESPÍRITU EUROPEO
En el Gobierno defienden además que este viaje tiene un marcado espíritu europeo, porque los grandes mensajes están alineados con las autoridades comunitarias y responden a problemas que afectan no solo a España sino al resto de socios del continente.
El aumento del déficit comercial a favor de China, los problemas con importaciones subvencionadas que perjudican a productos europeos o las dificultades para invertir en suelo chino por la protección de patentes y tecnología son problemas de toda Europa que España trasladará a sus interlocutores.
En el Gobierno defienden que mantener una estrecha relación con Pekín es positivo para que escuchen al máximo nivel y para poder tener cierta influencia sobre sus decisiones y consideran que a lo largo de estos cuatro años España ha avanzado positivamente en su relación bilateral.
AUMENTO DE LAS EXPORTACIONES ESPAÑOLAS
En ese sentido defienden que las exportaciones españolas han aumentado un 7% en los últimos años y si el déficit comercial sigue creciendo es porque las importaciones de China han aumentado mucho en sectores como el vehículo eléctrico.
Respecto a una posible incomodidad de Estados Unidos por la cercanía de España a China, en el Ejecutivo sostienen que este viaje, igual que los anteriores, no es contra nadie y defienden que es positivo tener las mejores relaciones posibles con la gran potencia asiática, igual que con Washington u otros países como Brasil o La India.
Defienden además que es habitual la visita de líderes occidentales a Pekín y recientemente lo han hecho los dirigentes de países como Alemania, Francia, o Canadá. Además el propio Donald Trump tiene previsto verse en varias ocasiones con Xi durante este año y en Moncloa aplauden ese dialogo entre las dos grandes potencias mundiales porque beneficia al resto del mundo.