Publicado 09/07/2015 13:09CET

Los secretarios judiciales del TS serán de libre designación

MADRID, 9 Jul. (EUROPA PRESS) -

En el texto de la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ)aprobado de forma definitiva este miércoles por el Congreso se incluye que los puestos de trabajo de secretarios judiciales del Tribunal Supremo sean todos de libre designación, según ha denunciado el sindicato de representación de este colectivo SISEJ.

La modificación fue introducida a instancias del Gobierno a última hora mediante enmienda en el Senado, ratificada ayer en la cámara baja, para que dichos puestos dejen estar sujetos a los criterios objetivos de acceso por concurso de traslado según el orden del escalafón, como para los demás puestos de trabajo ordinarios, sin que se prevea ninguna valoración de méritos o capacidades u otra medida que haga transparente el mecanismo de selección.

En una nota emitida por SISEJ este jueves se señala que por parte del Ministerio de Justicia no se ha ofrecido ninguna explicación de por qué motivo se ha impulsado esta enmienda y cuál es su justificación.

"La elección "a dedo" de todos los puestos de trabajo en el Tribunal
Supremo no se justifica ni por la naturaleza del órgano, ni por las
funciones del Secretario Judicial en el mismo", denuncia el colectivo, que añade que tampoco se justifica por las necesidades del servicio público.

Según el SISEJ, la supresión de criterios objetivos de selección y provisión de puestos de trabajo tiende a perjudicar la neutralidad e imparcialidad de la función pública a que nos debemos.

CREACIÓN DE "CASTA CORPORATIVA"

Esta medida constituye un verdadero escándalo para los secretarios denunciantes, que temen que exista una voluntad de eliminar los
"obstáculos" del régimen legal ordinario de traslados, sustituciones y
comisiones de servicio para consolidar una especie de "casta
corporativa", o bien para poder atender peticiones o propuestas de
simple "colocación" en determinados puestos de trabajo del Tribunal
Supremo.

Para el SISEJ, el legislador actual no sólo ha dejado pasar una
oportunidad para reformar la organización del Tribunal Supremo, que
sigue trabajando igual que hace muchas décadas, sino que ha dado un
paso atrás sin precedentes en objetividad y transparencia.

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