BARCELONA 7 Jun. (EUROPA PRESS) -
Los seis hermanos Carulla presuntamente estafaron a Hacienda entre 400.000 euros y un millón euros cada uno, según han explicado a Europa Press fuentes jurídicas, en base al informe de Hacienda.
Las cuotas defraudas por los Carulla varían según cada hermano, dueños del conglomerado Agrolimen, y llegan hasta el millón que reclaman a Jordi Carulla, que figura en el epicentro del supuesto fraude fiscal, según ha avanzado El Periódico.
Hacienda considera algunas operaciones de compraventa de acciones como un reparto de beneficios encubierto y las cataloga como delito fiscal porque la cuota defraudada supera los 120.000 euros.
Las pesquisas se centran en si una operación de compraventa de 61 millones de euros entre dos empresas de los Carulla, una de ellas situada en Holanda, sirvió para evadir impuestos, en el marco de la causa contra el conglomerado de empresas familiar Agrolimen.
La compraventa se produjo en 2006 y consistió en la venta de unas acciones de Arbor Investment que eran propiedad de Merimare --empresa de los Carulla domiciliada en Holanda-- a la propia Arbor, por las que ésta última pagó 61 millones de euros a Merimare, dinero que, en consecuencia, salió de España.
Se investiga ahora si esta compraventa sirvió para evadir los impuestos españoles, ya que, según los primeros indicios, Merimare no tenía ninguna actividad empresarial.
Sobre estas acusaciones, la defensa de los hermanos, representada por Fermín Morales y Emili Zegrí, aseguraron que la compraventa tributó en Holanda y la operación respondía a criterios empresariales.
Según los letrados, esta operación tenía "un sentido negocial", puesto que Merimare quería desprenderse de estas acciones porque quería invertir en Agrolimen; mientras que el mercado de Arbor se limita a España y Portugal, Agrolimen tiene un mercado más amplio.
Los hermanos Carulla ya han pasado por el Juzgado de Instrucción número 4 para dar su versión sobre esta causa con Hacienda y han defendido en todo momento su inocencia.
El juez y la Fiscalía quieren determinar si esta estructura societaria compleja que los Carulla tienen en el extranjero servía para evadir impuestos o si realmente tenían actividad y gestionaban negocios en otros países, así como el grado de participación de todos los hermanos, ya que algunos solo son accionistas, mientras que otros administran o han administrado algunas de las empresas supuestamente implicadas.