(I-D) El candidato de Sumar por Guipúzcoa, Andeka Larrea, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, la candidata de Sumar a Lehendakari, Alba García, y el candidato de Sumar por Vizcaya, Jon Hernández, durante un act
(I-D) El candidato de Sumar por Guipúzcoa, Andeka Larrea, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, la candidata de Sumar a Lehendakari, Alba García, y el candidato de Sumar por Vizcaya, Jon Hernández, durante un act - Carlos González - Europa Press
Actualizado: lunes, 22 abril 2024 0:19

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Este espacio queda reducido a la mínima expresión cuando llegó a tener 11 diputados y ganó unas generales en Euskadi

MADRID, 22 (EUROPA PRESS)

Sumar ha logrado salvar los muebles por la mínima al lograr un escaño en las elecciones vascas y se impone en su particular pugna a Podemos, que sufre otro descalabro al desaparecer de otro parlamento autonómico en una comunidad donde llegó a ser primera fuerza política en las elecciones generales de 2015 y 2016.

No obstante, la división de ambos, tras la ruptura a nivel nacional, pasa factura a la izquierda alternativa estatal con un paupérrimo balance, dado que Sumar ha obtenido un 3,34% de los votos (35.092 sufragios) en estos comicios con el 100% escrutado y Podemos se ha quedado en el 2,25% (23.679 papeletas). Por tanto, de los seis diputados que disponía la marca morada solo se conserva uno en manos de Sumar.

Así, en caso de haber concurrido juntos y contabilizando sus respectivos resultados las dos formaciones habrían ascendido al 5,6% y confirma que la fragmentación electoral les perjudica: Sumar no entra con fuerza en el plano autonómico no revitaliza este espacio por sí mimos y Podemos por sí solo no consigue atajar su sangría territorial.

Sumar, que tenía urgencias electorales tras quedarse como fuerza extraparlamentaria el pasado febrero en Galicia y tras su primera asamblea estatal, logra en coalición con IU y Equo un único diputado en Álava tras conseguir en esta circunscripción 5.603 votos, el 3,69% del total emitido.

Ese acta la ostentará el secretario general del PCE en la comunidad Jon Hernández que figuraba en la lista por la cuota de IU y, en consecuencia, no procede de Sumar. Así, la candidata a lehendakari de la formación, Alba García, se queda fuera del Parlamento autonómico.

Precisamente, Sumar y Podemos pugnaban por lograr escaño en Álava, dado que sus respectivas cúpulas eran conscientes de que era más fácil lograrlo en esta provincia, dado que el sistema electoral propio de Euskadi que reparte los escaños por provincias sin atener al volumen de población.

En el caso de Podemos, sufre otro varapalo y no logra resistir en las dos citas electorales del año tras la fractura con Sumar, con un pobre resultado dado que la confluencia Elkarrekin Podemos (junto a IU y Equo entonces) disponía de seis diputados en 2020.

De esta forma, el partido morado deja mermada su estrategia de rearme con vistas a las elecciones europeas del próximo junio, su principal apuesta para el presente ciclo electoral dado que no se presentará a los comicios en Cataluña. Y se suma al golpe que padeció en Galicia, donde quedó superado por el PACMA tras cosechar solo el 0,26% de los votos.

BILDU SIGUE COMIENDO TERRENO

No obstante, en términos de representación la izquierda estatal ajena al PSOE queda reducida a la mínima expresión, ante la pujanza de Bildu que sigue cogiendo apoyos a su costa, y se queda a los niveles que logró IU en 2009, cuando logró también un diputado.

Muy lejos del hito que supuso la irrupción de Podemos y que en 2016 logró, en coalición con IU y Equo, once escaños, cifra jamás alcanzada por este espacio político que pasados cuatro años vio como esa representación récord se quedaba a la mitad justo cuando los morados comenzaron a dar muestras de su declive electoral.

Además, la formación morada llegó a ser hegemónica en las elecciones generales de 2015, donde logró primero el 26% de los votos y cinco escaños, margen que incluso mejoró en 2016, ya en alianza con IU, al lograr el 29,05% de los sufragios y seis diputados. Sin embargo, en 2019 Unidas podemos ya cayó al 15,5% (tres diputados) y en las generales del 23J, ya con la marca de Sumar, la izquierda alternativa se quedó en el 11,1% y un solo escaño por Vizcaya.

SUMAR COGE AIRE TRAS LAS TENSIONES CON SUS ALIADOS

En el plano político, Sumar permite comenzar a tener presencia institucional a nivel territorial y se cumplen las previsiones mínimas que tenía su dirección, pues apuntaban que la franja electoral más baja en Euskadi, del 3% para conseguir escaño, permitiría frenar el mensaje del voto útil en torno a Bildu y que el voto progresista se repartiera en varias candidaturas.

Así, pretendía comenzar a rentabilizar su presencia en el Gobierno, pese al hándicap de acudir a esta cita con la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado que le privó de acudir en campaña abanderando más logros sociales.

También la figura de Díaz, que tuvo una presencia discreta en la campaña electoral con tres actos, queda salvaguardada al esquivar Sumar un golpe electoral en contraposición con Galicia, donde se volcó pero no fue capaz de levantar la candidatura autonómica.

También supone, aunque el resultado en Euskadi es justo, que su marca comience a carburar tímidamente en términos electorales autonómicos, sin el concurso de un partido regional y pese a las fricciones con sus formaciones aliadas por la construcción orgánica del proyecto de Díaz y su despliegue territorial.

Sin embargo, queda muy lejos del objetivo esencial del nuevo partido auspiciado por Díaz, consistente en volver a revitalizar a la izquierda más allá del PSOE y volver a aproximarse al empuje electoral que en su día tuvieron los morados.

De esta forma, tras celebrar el pasado 23 de marzo su primer hito orgánico con su primera cita congresual, que sirvió para elegir al 70% de la dirección y donde se impuso claramente la lista de Díaz, afrontará este sábado la elección de su ejecutiva estatal sorteando el golpe electoral en Euskadi que supondría quedarse sin presencia en esta comunidad.

Y es que en la cúpula de Sumar eran consciente de que las citas de Euskadi y Galicia eran complejas y no llegaban en buen momento, aunque confían en que el arraigo de los 'comunes' en Cataluña logre cambiar el panorama y aspiren incluso a crecer en ese test electoral.

PODEMOS SIGUE CON SU HUNDIMIENTO EN AUTONÓMICAS

Por ejemplo, el tramo final de campaña fue convulso tras las tensiones que generó la negociación con los partidos para la lista de las elecciones europeas, logrando acuerdos con 'comunes', Compromís y Más Madrid, a la espera de conocer en breve si IU decide concurrir también en su candidatura.

Respecto a Podemos, estas elecciones no cambian la tendencia de hundimiento que supusieron los comicios autonómicos del 28M el año pasado, donde se convirtió en fuerza extraparlamentaria en Madrid, Comunidad Valenciana y Canarias, condición que ya arrastraba en el caso de Cantabria, Castilla-La Mancha y confirmada de nuevo en Galicia y Euskadi.

Y en el caso de Asturias la fuerte crisis interna supuso la salida del partido de su única diputada, Covadonga Tomé, ni tampoco lo tendrá en Cataluña, donde decidió no presentarse al no repetirse la alianza con los 'comunes'. Mientras, en La Rioja se presentó en coalición con IU aunque el único acta que cosechó la candidatura fue para esta formación, que encabezaba la lista.

La situación del partido prosigue su caída y dista mucho de su fulgurante irrupción en 2015, donde entró con fuerza en los principales parlamentos autonómicos y auspició candidaturas municipalistas que gobernaron los ayuntamientos de Madrid, Barcelona, Cádiz, Zaragoza, Ferrol o A Coruña.

Actualmente, tiene escaños en Baleares, Aragón y Castilla y León, con un solo diputado en cada una de estas comunidades, además de Murcia, Extremadura, Navarra y Andalucía mediante respectivas candidaturas de coalición, sobre todo con IU.

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