SEVILLA, 2 Jun. (EUROPA PRESS) -
El juicio contra tres acusados de abusar sexualmente de dos niños de once y 12 años bajo el pretexto de devolverles una bicicleta que previamente le habían cogido ha sido suspendido al incomparecer uno de los menores.
Fuentes judiciales explicaron a Europa Press que la nueva vista oral, en la que la Fiscalía reclamará una pena de 12 años para cada uno de los inculpados, ha sido señalada para la mañana del próximo 13 de noviembre.
Los hechos por los que los procesados se sentarán en el banquillo ocurrieron, según el fiscal, el pasado 29 de abril del año 2006 cuando Y.S., B.M. y S.Y., "con evidente ánimo libidinoso", esperaron a ambos menores en una zona cercana a la vivienda de los acusados y supuestamente "procedieron a introducirlos" en la citada casa para "devolverles la bicicleta".
En ese momento, el Ministerio Público asegura que los tres individuos "realizaron tocamientos en el culo y en el pene" de los menores "al tiempo que les colocaban sus manos en los miembros viriles de los acusados".
En el transcurso de aquella situación las víctimas "trataron de salir del domicilio referenciado", si bien los acusados lo impidieron "colocándose delante de la puerta hasta que lograron su propósito consistente en el disfrute de los tocamientos".
El Ministerio Fiscal considera que los hechos relatados son constitutivos de dos delitos de detención ilegal y otros dos de abusos sexuales, por lo que solicita una pena de 12 años de cárcel para cada acusado. De igual forma, reclama una indemnización de 12.000 euros para cada uno de los menores por los daños morales causados.
LOS PADRES RECLAMAN JUSTICIA.
En declaraciones a Europa Press Televisión, el padre de uno de los menores explicó que los acusados "introdujeron a los dos menores en el centro de acogida" de inmigrantes en el que éstos residían y mientras "dos de los implicados se encerraron con el otro chico en una habitación", uno "intentó abusar" de su hijo.
"Este hombre agarró del brazo a mi niño y se bajó los pantalones. Le pidió que le 'tocara los genitales, mientras le tocaba el trasero. Pero mi hijo le pegó una patada y consiguió salir huyendo", añadió.
El padre comentó que los inculpados "llevaban tiempo tras ellos, les cogían el culo en la calle, les regalaban caramelos y pequeños detalles, e incluso, los habían invitado a cenar algún día". "Cuando fuimos al hospital, el médico me dijo que mi hijo tenía las marcas de los dedos de haberlo agarrado con fuerza", concluyó.
En este sentido, la madre del chico relató que su hijo "no quería contar lo sucedido porque estaba avergonzado". "Cuando nos lo explicó, nos quedamos de piedra. Al principio no nos lo quería decir, pero un vecino lo convenció para hacerlo", indicó.
"El niño está muy bien, aunque recibe tratamiento psicológico, pero nosotros estamos fatal. Queremos que paguen, para que no vuelva a pasar esto", finalizó.