El TS revisará el próximo 8 de octubre una condena contra la familia del fallecido Vioque por introducir cocaína en 2001

Europa Press Nacional
Actualizado: martes, 22 septiembre 2009 20:01

MADRID 22 Sep. (EUROPA PRESS) -

El Tribunal Supremo revisará el próximo 8 de octubre a puerta cerrada la condena impuesta en 2005 por la Audiencia Nacional a varios familiares y miembros de la banda del fallecido narcotraficante y abogado Pablo Vioque por la introducción en 2001 en nuestro país de 1.802,7 kilos de cocaína oculta en tablones de madera procedentes de Brasil. La droga fue intervenida en la operación policial denominada "Mas Madera

Pablo Vioque, que falleció el pasado mes de diciembre de un cáncer de colon, fue condenado por estos hechos a 15 años de prisión y multa de 115,6 millones de euros por un delito contra la salud pública. En la misma causa fueron absueltas la madre y la suegra de Vioque, respectivamente, Pascuala María del Pilar Izquierdo y Luisa Abuín, quienes estaban acusadas de un delito de blanqueo.

Además de dichas absoluciones, el alto tribunal revisará la condena a 4 años de cárcel y multa de un millón de euros impuesta al cuñado de Vioque, David Lage. La compañera sentimental de éste, Cristina García, fue sido condenada como cómplice a un año y medio de cárcel y multa de 500.000 euros.

Además, se revisará el comiso y entrega por la Audiencia Nacional al Fondo Nacional de la Droga de los camiones utilizados en la operación y de los bienes adquiridos con dinero procedente del narcotráfico, consistentes en dos gasolineras en Pontevedra, y varias propiedades en Las Rozas (Madrid).

Igualmente, se estudiarán los recurso de otros seis acusados, los miembros de la organización narcotraficante que preparó el envío del alijo a España, los camioneros que lo trasladaron hasta la nave, donde fue encontrado oculto en tablones de madera, y la arrendataria del local, que fueron condenados a 9 años de cárcel, excepto una, a la que se ha aplicó la atenuante de ludopatía, y a la que se le impusieron 8 años. Todos ellos fueron condenados a multas que oscilan entre 63 y 90 millones de euros.

La Audiencia Nacional consideró probado que "dentro de organizaciones de los países productores de cocaína en Latinoamérica, en el año 2000 se preparaba la exportación a España de dicha mercancía, y Pablo Vioque, quien desde 1998 se encontraba en libertad provisional, dada la enfermedad que padecía", a pesar de que estaba acusado y fue condenado a 18 años de cárcel por un delito contra la salud pública, junto con "Arinda Adalgiza Alean Ruiz, tenía contactos con ellas para llevarlas a cabo".

Con dicho fin personas no identificadas y que se hicieron llamar "Cristina" e "Iván" contactaron con María Antonio Gallego, para que interviniera como almacenista para lo que le pagarían una cantidad mensual, el coste de la infraestructura y un porcentaje de la mercancía remitida.

Gallego, diagnosticada como ludópata, por lo que ha sido condenada a 8 años de cárcel por la citada atenuante, "movida por la posibilidad de obtener dinero para mantenerse y sufragar su adicción al juego, aceptó llevar a cabo los trámites que se le proponían" y buscó y alquiló una nave en el polígono Larena-98SL, en Valdemoro (Madrid).

En abril de 2005, "Cristina" comunicó a Gallego que ya iba a llegar la mercancía esperada, por lo que le pidió que alquilara una carretilla elevadora para realizar la descarga y que buscara camioneros para trasladar parte de la carga a Barcelona.

Por su parte, Vioque, quien en su día también fue condenado a 7 años y medio de cárcel por un delito de proposición para el asesinato del entonces teniente fiscal Antidroga, Javier Zaragoza, conoció a Arinda Adalguiza Alean (condenada a la multa más alta, 90 millones de euros) en el año 2000, como abogado del Colegio de Madri. Ambos tenían contactos con personas no identificadas para el transporte de cocaína a España.

En las Navidades de 2000, Arinda marchó a su país, Colombia, y regresó a España el 3 de abril 2001, día en el que ya se reunió con Vioque. El día 7, la mujer se trasladó a Las Rozas, en un coche conducido por el también condenado William Hernández, donde se entrevistó con Vioque.

48 FARDOS DE MADERA.

El día 13 llegó al puerto de Valencia el barco Carapalos, que transportaba 48 fardos de madera serrada de pino, procedente de Brasil. La carga estaba remitida a Madeireira Reserva y dirigida a Maderas Silvestre con domicilio en Madrid. Los trámites aduaneros se realizaron a nombre de Iván Vilanova, a quien le había sido robado el DNI.

El 18 y el 20 de abril de 2001, Arinda se reunió con Vioque en Madrid, y el 24, William la volvió a llevar al encuentro con Vioque. El abogado le dijo entonces que los números de los zapatos son del 39 al 43, números que Arinda facilitó por teléfono a William para que se los transmitiera a otra persona. "En todas estas reuniones los acusados ultimaban los detalles del tránsito de droga llegada a España, operación que coordinaba principalmente Vioque", señalaba la resolución.

La mercancía fue trasladada a Madrid el 25 de abril por los camioneros contratados por María Antonia Gallego y también condenados, Juan Bautista Cortés, Fernando Emilio Maximino y José Cejudo Santamaría. El día 26, Gallego se trasladó a la nave de Valdemoro, donde dos de los camioneros descargaban la mercancía, mientras que otro vigilaba, "pues eran ya sabedores de que se trataba de una operación relacionada con el tráfico de drogas".

En la nave se encontraron un total de 1.800 envases, con un total de 1.802.660,5 gramos de cocaína con una riqueza media del 80,4 por ciento, que habría tenido un valor de 61.521.966 euros. La droga fue hallada en el interior de la madera procedente de Brasil.

BLANQUEO DE CAPITALES.

En cuanto al delito de blanqueo de capitales, la Audiencia Nacional explicaba que, para que el beneficio económico obtenido con el narcotráfico "permitiera el mantenimiento de su esposa es hijos", el abogado "planeó la constitución de la sociedad Abuin Izquierdo". La constituyeron su madre y su suegra, "quienes eran ajenas a la finalidad perseguida por Vioque", con un capital inicial de 500.000 pesetas cada una de ellas.

La sociedad adquirió una gasolinera en Caldes de Rey (Pontevedra) y contrató a un hombre de confianza: su cuñado David Lage, a quien había acogido cuando quedó huérfano de padre y le pagó los estudios. Lage contó con la colaboración de su compañera sentimental, Cristina García. A continuación compraron otra gasolinera, también en Pontevedra, y varios viviendas en Las Rozas (Madrid).

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