UE.- La UE retoma los contactos sobre la redacción del nuevo Tratado después de la pausa de agosto

Actualizado 28/08/2007 20:14:29 CET

BRUSELAS, 28 Ago. (EUROPA PRESS) -

La Unión Europea retoma hoy los contactos entre las tres instituciones para la redacción del nuevo Tratado con la celebración de varias reuniones que empezarán esta misma tarde-noche con una cena informal entre el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y los tres representantes de la Eurocámara en la Conferencia Intergubernamental (CIG) y continuarán hasta la semana que viene con la reunión de los expertos jurídicos de los Veintisiete.

Barroso cenará este martes con los eurodiputados Elmar Brok (Partido Popular Europeo), Enrique Barón Crespo (Partido Socialista Europeo) y Andrew Duff (Alianza de Liberales y Demócratas de Europa), una cita que fuentes de la Comisión calificaron de "rutinaria" e "informal" y que servirá para escuchar las opiniones del Parlamento Europeo.

Fuentes socialistas indicaron, por su parte, que los tres eurodiputados reiterarán su "actitud de colaboración" para la redacción de un nuevo Tratado para la UE, aunque advirtieron que "no a cualquier precio".

Según indicaron y en base al borrador que se conoce, hay un "descontento" por lo que respecta al "tratamiento que se hace de la ciudadanía" europea, "muy inferior y muy diferente" al que aparecía en el malogrado Tratado Constitucional y también por lo que respecta a la Carta de Derechos Fundamentales y la necesidad que ve la Eurocámara de que quede dentro del texto jurídico y no como una simple mención "a pie de página".

Por otra parte, mañana empezará en Bruselas la segunda reunión de los expertos jurídicos de los 27 Estados miembros que hasta la semana que viene se dedicarán a "recorrer" la redacción de todo el texto "artículo por artículo", indicaron fuentes de la Presidencia portuguesa de la UE. Precisaron que los expertos continuarán el análisis jurídico del texto de manera global, sin centrarse en "problemas" o "dificultades".

Esta previsto que esta reunión se prolongue hasta la semana que viene, en la que el viernes y sábado, 7 y 8 de septiembre, se celebrará una reunión informal en Viana do Castelo (Portugal) de los ministros europeos de Asuntos Exteriores.

Las fuentes de la Presidencia señalaron que la agenda del encuentro incluirá un "punto de información" relativo a la redacción del nuevo Tratado, cuyo contenido "dependerá" del ánimo de las distintas delegaciones.

RETICENCIAS DE POLONIA

Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE llegaron a un acuerdo sobre el mandato de redacción del nuevo Tratado en el Consejo Europeo del pasado mes de junio y la Presidencia de turno de la UE, que ejerce Portugal en este semestre, presentó un primer documento de un total de 277 páginas en el Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores que tuvo lugar en julio.

En aquel encuentro, Polonia volvió a reiterar sus reservas al borrador de Tratado, aunque el resto de países quitó hierro a estas reticencias y destacó que Varsovia no cuestiona el mandato aprobado por los líderes europeos en junio. "No estoy diciendo que al final no vayamos a tener problemas políticos, pero en este momento sería prematuro decirlo", declaró entonces el ministro portugués de Exteriores y presidente del Consejo, Luis Amado.

Las reservas polacas se mantienen en el sistema de voto en la UE y la aplicación de la Carta de Derechos Fundamentales.

En el primer aspecto, Varsovia reclamó en julio que el denominado 'compromiso de Ioannina', un mecanismo que permite a una minoría de países retrasar una decisión con la que no estén de acuerdo aunque no cuenten con los votos suficientes para bloquearla, se incluya en el texto del nuevo Tratado, y no como una declaración adjunta como ocurre en el borrador presentado por Portugal.

Por lo que respecta a la Carta de Derechos Fundamentales, Polonia anunció que podría pedir, igual que hizo el Reino Unido, una excepción ésta no se aplique en su territorio, algo que fuentes cercanas a la negociación interpretaron no como una cuestión "moral", sino como una forma de evitar que los tribunales puedan exigir el cumplimiento de la Carta.