Publicado 17/06/2021 18:22CET

Visto para sentencia el juicio contra la cúpula de Sa Nostra por la operación de Son Bordoy en favor de Martín Gual

La defensa die que no hubo negligencia en la subrogación y que la alternativa era dejar que "se hundiera el barco"

MADRID, 17 Jun. (EUROPA PRESS) -

El juicio que se ha venido celebrando desde abril en la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional contra la cúpula de la caja de ahorros Sa Nostra por una operación inmobiliaria de 2008 ha quedado este jueves visto para sentencia después de que los directivos hayan sostenido en el turno de última palabra que volverían a actuar tal y como lo hicieron, porque fue siempre en beneficio de la caja.

El tribunal ha juzgado a lo largo de trece sesiones a los directivos Pere Batle, Pablo Dols y Rafael Oliver, y al administrador de una de las sociedades del Grupo Martín Gual, Javier Collado, por un delito continuado de apropiación indebida, subsidiario de delito continuado societario. La Fiscalía solicita cuatro años de cárcel para cada uno excepto para Collado, para quien interesa dos años y seis meses.

Hoy ha sido el turno de los informes de las defensas, y el primero en exponer sus argumentos ha sido el letrado de los directivos Pere Batle y Pablo Dols, quien en un extenso alegato ha sostenido que según la prueba practicada en el plenario, sus clientes en esa operación no se enriquecieron personalmente.

Se refiere a la operación por la que la caja subrogó unos créditos vinculados a los terrenos de Son Bordoy, en Palma de Mallorca, al grupo del promotor Martín Gual con el objetivo de que éste realizara el desarrollo urbanístico y sustituyera así a los anteriores deudores porque éstos tenían problemas económicos que podrían haber sido muy graves para la entidad.

PRESCRIPCIÓN DEL DELITO

Si bien la fiscalía sostiene que hay un concierto entre promotor y directivos que incluía que la caja compraba las participaciones de Martín Gual en otras dos sociedades, hoy la defensa ha trabajado para tumbar esa hipótesis. Con todo, lo primero que ha hecho el letrado es advertir a la Sala de que el delito de administración desleal del que se les acusa ya habría prescrito porque el plazo para el mismo es de cinco años.

Al hilo, ha lamentado que se haya tratado de convertir el procedimiento en una suerte de causa general, algo que ha hecho que "las costuras del procedimiento penal padezcan",
y ha criticado las líneas acusatorias de la Fiscalía ironizando con que se ha apuntado en a lo largo de la vista que no había nada construido en los solares a día de hoy por lo que "había hierba". "Es una absoluta falta de rigor, qué tiene que ver la hierba con el valor urbanístico", se ha preguntado.

Además, ha insistido en el buen proceder de sus clientes y en que no hubo negligencia a la hora de la subrogación porque la alternativa a esa operación era dejar que "se hundiera el barco". "Un gestor responsable tendrá que hacer algo", ha apuntado para luego añadir que "fue una buena estrategia" y que con posterioridad se vio que Haras --la sociedad de Gual que se quedó con Son Bordoy-- logró un incremento de la edificabilidad importante.

NEBULOSA PROBATORIA

Por otro lado, la defensa de Dols y Batle se ha quejado de que en realidad en este proceso sus representados no saben la cantidad exacta que les acusan de haber desviado con ese supuesto pacto con Martin Gual, lo que ha generado una "nebulosa probatoria y expositiva. Y ha criticado que se haya hablado en el plenario de barra libre de crédito a Gual porque están perfectamente cuantificados los cinco préstamos que se le concedieron para el proyecto de urbanización y que entre Haras y la segunda sociedad Nueva Palmira ascendían a 22,8 millones.

En este sentido, ha echado en cara al Ministerio Público que la tesis es que Dols y Batle que empezaron en al caja de "meritorios", que le han dedicado su vida, que gozaban de prestigio profesional y social, tras llegar a la cúspide decidieran delinquir y pactar con Gual "a cambio de nada". "Esto no supera el análisis de racionalidad", ha arguementado para luego añadir que la alternativa es que existía un problema con deudores y que "salvaron la situación" gracias a la subrogación y tomando la decisión de forma colegiada con los órganos pertinentes de la caja porque "eligieron susto en lugar de la muerte".

Además, ha negado que haya delito de apropiación indebida primero porque un préstamo "no es hábil para ese delito" y segundo porque hubo aportación de fondos a esas empresas por parte de Gual. También ha negado que hubiera administración desleal porque no hubo abuso de sus funciones.

OLIVER DESCARGA EN BATLE

Por su parte, la defensa de Oliver ha negado que la decisión de subrogar esos créditos fuera conjunta y que participara su cliente, que era subdirector en la entidad, y ha añadido que fue Batle quien tomó la decisión de acudir a Martin Gual.

Por otro lado, ha mantenido que la acusación de apropiación indebido es "esquizofrénica" porque en época de Sa Nostra, las entradas son 3,7 puntos superiores a las salidas, y ha indicado que las funciones de su cliente no alcanzaron para adoptar decisiones fundamentales o estratégicas para la entidad. "Es incuestionable que tenía dependencia jerarquizada respecto al director general y el director general adjunto", ha apostillado.

La defensa del que fuera administrador de Haras ha interesado también sentencia absolutoria y ha lamentado que se haya tratado de "acorralar al superviviente con independencia de su participación" --Gual falleció en 2019--. Ha explicado además que Collado era "administrador formal y accidental de Haras", y que la realidad ha sido "cruda" con las acusaciones porque ha existido unanimidad en medios de prueba personales y documentales en cuanto al perfil "estrictamente técnico" de su cliente.

Al hilo, ha recordado que en el escrito del fiscal se refleja que los directivos de la caja "se concertaron con Martín Gual", por lo que Collado "sería ajeno al contubernio" y a la supuesta finalidad de la financiación.

LA ÚLTIMA PALABRA

En el turno de última palabra, el qeu fuera director general de la caja, Pere Batle, ha señalado que se ratifica en que volvería a hacer lo mismo porque fue la solución, y ha apostillaldo que el único concierto fue "intentar hacer las mejores cosas para Sa Nostra".

Por su parte, Dols ha indicado que en qué cabeza cabe que él quisiera perjudicar a uno de sus amores de su vida, la caja, en beneficio de un empresario al que no conocía personalmente pero del que sabía de su faceta profesional y consideraba que era la persona adecuada para el proyecto de Son Bordoy.

Por su parte, Oliver ha incidido en que en ningún momento tuve ánimo de beneficiarse, que siempre actuó en el ámbito de sus funciones y con la intención de hacer lo mejor para la caja.

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