Vox crece en Castilla y León y tiene la llave de la reelección de Mañueco, pero sube menos de lo esperado

Los de Santiago Abascal cosechan un 18,8% de los votos, lo que se traduce en un procurador más que en 2022

El presidente de VOX, Santiago Abascal, cierra la campaña de VOX a 13 de marzo de 2026, en Valladolid, Castilla y León (España).
El presidente de VOX, Santiago Abascal, cierra la campaña de VOX a 13 de marzo de 2026, en Valladolid, Castilla y León (España).- Photogenic/Claudia Alba - Europa Press
Europa Press Nacional
Actualizado: domingo, 15 marzo 2026 23:08

MADRID, 15 Mar. (EUROPA PRESS) -

Vox ha logrado 14 procuradores en las elecciones de Castilla y León, uno más que en los comicios de 2022, un crecimiento modesto que, no obstante, le permite condicionar un gobierno del 'popular' Alfonso Fernández Mañueco.

En concreto, el partido que lidera Santiago Abascal se ha hecho con 18,8% de los votos, frente al 17,6% logrado en las anteriores elecciones, y no ha conseguido romper la barrera del 20% que le pronosticaban las encuestas.

Será la tercera legislatura de Vox en las Cortes de Castilla y León, puesto que obtuvo representación en 2019, cuando cosechó el 5,5% de los apoyos, 75.731 votos, que se tradujeron en un escaño. Así, Vox mantiene una tendencia ascendente en esta autonomía, gobernada por el PP desde 1987.

Las expectativas de Vox para las elecciones castellanoleonesas de este domingo eran buenas, aunque en el partido eran conscientes de que no duplicarían sus escaños en las Cortes, como ocurrió en Extremadura y Aragón. La formación se daba por satisfecha con crecer para condicionar a Mañueco y con consolidarse en el parlamento.

Castilla y León fue el laboratorio de los acuerdos del PP y Vox para gobernar en coalición a nivel autonómico. Sellaron su pacto tras las elecciones de 2022 --la Comunidad Valenciana, Murcia, Extremadura y Aragón tendrían que esperar hasta 2023-- y Vox logró así su primera vicepresidencia autonómica, cargo que ostentó Juan García-Gallardo.

Sin embargo, la relación entre las dos partes del Ejecutivo castellanoleonés no fluía engrasada. Hubo algunos choques por asuntos relacionados con la memoria histórica y la violencia machista, pero el cisma fue definitivo a partir del protocolo antiaborto que quiso impulsar García-Gallardo y que Mañueco frenó en medio de la oposición social a las medidas, que incluían el ofrecimiento de escuchar el latido fetal a las mujeres que quisieran interrumpir su embarazo.

Ese ejecutivo de coalición se rompió en 2024, como el resto de los gobiernos autonómicos que compartían PP y Vox, a raíz de las discrepancias en torno a la acogida de menores migrantes no acompañados. Esa decisión asumida en primera persona por Santiago Abascal comportó la salida de García-Gallardo de Vox entre críticas a la Ejecutiva un año después.

Y la marcha del exvicepresidente también desencadenó una crisis interna con dos procuradores declarados en rebelión que impulsaron una corriente crítica en Vox. Fueron expulsados del Grupo Parlamentario en las Cortes y del partido.

La ruptura de los gobiernos no parece haber castigado a Vox en ninguno de los procesos electorales que le han seguido, puesto que siempre ha mejorado sus resultados.

MAÑUECO NO ADELANTÓ LAS ELECCIONES

El resultado electoral de este domingo lleva a pensar inevitablemente en los comicios extremeños y aragoneses que les han precedido, aunque María Guardiola y Jorge Azcón adelantaron las elecciones para sacudirse a Vox, mientras que las Castilla y León se han celebrado en fecha. Esos resultados electorales se han traducido en que los de Abascal exigen entrar en los gobiernos autonómicos con renovada fuerza, y cabe pensar que así lo harán también en esta ocasión.

Vox ha optado por no variar la estrategia de campaña diseñada para Extremadura y Aragón. El partido ha presentado a Carlos Pollán, prácticamente desconocido para el electorado aunque se desempeñara como presidente de las Cortes en la pasada legislatura, y Abascal se ha recorrido todo el territorio que ha podido. Ha celebrado más de una treintena de actos y desembarcó allí ya el 9 de febrero, un día después de las elecciones en Aragón.

No obstante, no se ha personado en Valladolid para el seguimiento de la noche electoral, y ha conocido los resultados en la sede nacional, sita en la madrileña calle de Bambú, informa Vox a Europa Press.

UNA CAMPAÑA BRONCA CON LA MIRA PUESTA EN EL PP

En cuanto a los ejes de campaña, Abascal ha vuelto a reivindicar a Vox como alternativa frente al PP y al PSOE, al que atribuye las responsabilidades de los problemas que aquejan a Castilla y León y, por extensión, al resto de España.

Vox ha puesto el foco fundamentalmente en la agricultura y la ganadería en una autonomía en la que este sector es capital y ha profundizado en su objetivo de erigirse en el partido de los agricultores y los ganaderos.

Además han fijado la vista en la inseguridad que la formación achaca a la inmigración "masiva", fenómeno que también "colapsa" los servicios públicos y dificulta el acceso a la vivienda. Asimismo, buscaban capitalizar el descontento de la población y la falta de oportunidades en la región para los jóvenes y por causa de la despoblación.

En líneas generales, los de Abascal reclaman un rechazo explícito a las políticas ecológicas, a las que, a su juicio, promueven la inmigración ilegal, a las políticas "de género" o al gasto político "superfluo". La inmigración ilegal ha copado declaraciones y actos de Vox con la percha del real decreto para ampliar la atención sanitaria a inmigrantes irregulares, aprobado en Consejo de Ministros en plena campaña.

Asimismo, el asunto ha sido protagonista por unas declaraciones de Mañueco, que aseguró que Vox "quiere tirar a seres humanos al mar", en alusión a los inmigrantes que llegan a España vía marítima. Vox y su líder han repudiado esa afirmación y Abascal le ha pedido que rectifique, que admita que se excedió y le avisa: "La demonización que hace de Vox luego le va a perjudicar a él", de cara a pactos postelectorales. De hecho, los de Abascal han pedido repetidamente a Mañueco "humildad" desde el lunes.

La campaña se ha desarrollado con las negociaciones para formar acuerdos de coalición en Extremadura y Aragón, carentes de avances, de fondo. Este asunto ha centrado gran parte del discurso de Abascal, que ha cargado contra el PP al atribuirle la culpa la falta de progreso, aunque ambas partes eran conscientes de que tendrán que hablar también en Castilla y León.

Abascal y Alberto Núñez Feijóo se enredaron en un cruce de reproches a cuenta de su "patriotismo" hacia el final de la campaña. El líder 'popular' le afeó impedir los pactos en Extremadura y Aragón y considera que ese comportamiento evidencia falta de "patriotismo". "Esto de patriota de viene grande", le dijo. Abascal respondió que al gallego "España le viene grande".

LA CRISIS INTERNA Y LA GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO

Otro de los asuntos que ha protagonizado la campaña ha sido la crisis interna en Vox desencadenada por la expulsión de Javier Ortega Smith, que se negó a ser relevado de su cargo de portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, y la salida de José Ángel Antelo, otro de los exvicepresidentes autonómicos de Vox, de la dirección del partido en Murcia.

Ortega Smith y Antelo, además de otros críticos con el rumbo de Vox, han vertido críticas en medios de comunicación por la, a su juicio, falta de democracia interna y los métodos en el seno de la formación.

La ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha comportado una escalada en Oriente Próximo, también se ha desarrollado en plena campaña electoral. Vox es aliado del presidente estadounidense, Donald Trump.

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