El 71% de la ciudadanía ve la convivencia en Pamplona como buena o muy buena, pero percibe una alta crispación política

El alcalde Joseba Asiron presenta un diagnóstico que servirá de base para el I Plan Municipal de Convivencia

Archivo - El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron.
Archivo - El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron. - Eduardo Sanz - Europa Press - Archivo
Europa Press Navarra
Publicado: lunes, 4 mayo 2026 12:04

PAMPLONA, 4 May. (EUROPA PRESS) -

El Ayuntamiento de Pamplona ha presentado este lunes los resultados del Diagnóstico de la Convivencia en Pamplona, realizado por iniciativa del propio Consistorio, y que ha de servir de base y fundamento para la elaboración del I Plan Municipal de Convivencia. Según este estudio, el 71% de la ciudadanía califica la convivencia actual en Pamplona como buena o muy buena, dato que contrasta con otro, que el 88% percibe un alto nivel de crispación en el debate político. El 91% de la ciudadanía percibe que el enfrentamiento político es cada vez mayor pese a que en su entorno no lo es.

El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, ha presentado el estudio acompañado de los portavoces de los tres grupos que conforman el equipo de Gobierno, en concreto, Garbiñe Bueno, de EH Bildu; Mikel Armendariz, de Geroa Bai, y Txema Mauelón, de Contigo-Zurekin. Asiron ha afirmado que el estudio "deja una paradoja muy clara, y es que la ciudadanía no vive necesariamente enfrentada en su día a día, pero sí percibe que el espacio público, el espacio político, está cada vez más polarizado, y esa polarización puede afectar, contaminando la convivencia ciudadana".

Según el diagnóstico realizado por el Ayuntamiento, un 82% de la ciudadanía considera necesario que la ciudad tenga un Plan de Convivencia (sólo el 3% no lo ve necesario); para el 53% el colectivo más expuesto a la discriminación son las personas migrantes o refugiadas y para el 75% de la población el uso que se hace de las redes sociales empeora la convivencia.

Entre las demandas de los ciudadanos se encuentran la mejora de los servicios públicos (32%) y la priorización de la intervención en los barrios (29%). El estudio refleja que un 52% de la población evita hablar de política y un 41% asocia la llegada de personas de otros países con una menor seguridad.

Según ha destacado el alcalde, el futuro plan se deberá configurar como una herramienta de carácter preventivo y de fortalecimiento democrático, en coherencia con el amplio respaldo ciudadano que muestra el diagnóstico: un 82% considera importante que la ciudad cuente con un Plan Municipal de Convivencia y solo un 3% no lo considera necesario.

La metodología del trabajo presentado hoy incluye una encuesta ciudadana a 828 personas, aportaciones de los grupos políticos municipales (UPN y PP declinaron participar), del tejido social y asociativo, del Gobierno de Navarra, de entidades del ámbito de la memoria histórica y reciente, así como del análisis de diferentes fuentes documentales. El proceso ha contado con la asistencia técnica de la Fundación Baketik y con CIES Análisis de Mercado y Opinión, con un presupuesto total de 35.695 euros IVA incluido (18.150 la encuesta y 17.545 el diagnóstico).

RECONOCIMIENTO A LAS VÍCTIMAS

Según este diagnóstico, un 70% de la ciudadanía considera prioritario incorporar medidas específicas de reconocimiento y memoria de las víctimas de ETA y de "otras violencias políticas". Un 82% coincide en la importancia de evitar su instrumentalización política. El diagnóstico establece como clave no tanto cerrar debates complejos como articular un marco que permita abordar las tensiones de estos temas de memoria sin comprometer el conjunto del plan, ya que para un 72% de la sociedad pamplonesa persiste una deuda pendiente con las víctimas.

El diagnóstico identifica, asimismo, factores de tensión que, sin traducirse necesariamente en conflicto, sí afectan al clima social y pueden erosionar la convivencia a medio plazo. Entre ellos, destaca la crispación política y el endurecimiento del tono del debate público, especialmente visible en momentos simbólicos como contextos festivos o episodios de alta confrontación institucional. El diagnóstico revela una discordancia entre la percepción sobre el ámbito político y el personal, ya que a pesar del consenso casi total (91%) en que las posiciones políticas están cada vez más enfrentadas y de que se percibe un alto nivel de crispación en el debate político (88%), un 71% de las personas encuestadas califica la convivencia en la ciudad como buena o muy buena y un 59% afirma que en sus relaciones personales y su entorno cotidiano no percibe realmente esa crispación política.

A este respecto, el diagnóstico concluye que el Plan de Convivencia debería contribuir a reforzar una cultura democrática del respeto que proteja los espacios de cercanía y promueva formas de relación política coherentes con la convivencia normalizada que ya existe.

Uno de los consensos del diagnóstico se refiere a la gestión de la diversidad y, en particular, a la convivencia intercultural como eje estratégico de presente y futuro. Existe una preocupación compartida por el crecimiento de discursos hostiles hacia la población migrante. El racismo o la xenofobia se posicionan como el principal problema que afecta a la convivencia para el 39% de la población. El diagnóstico destaca que el Plan de Convivencia puede desempeñar un papel clave articulando enfoques preventivos (educación, sensibilización, mediación comunitaria, trabajo de barrio) con políticas estructurales que refuercen la inclusión, la igualdad de derechos y la cohesión social.

Por otro lado, el diagnóstico considera que el Plan Municipal de Convivencia debería impulsar mecanismos de escucha y corresponsabilidad más flexibles, accesibles y cercanos, ya que el 17% de la población desconoce totalmente si los mecanismos actuales son eficaces.

Asimismo, el diagnóstico identifica tensiones recurrentes en la convivencia cotidiana vinculadas a ruido, ocio, fiestas, molestias vecinales, turistificación, vivienda y densidad de usos, con especial incidencia en determinados entornos donde el incivismo y la gestión del espacio público son mencionados por el 14% de la ciudadanía como problemas relevantes. Existe un consenso claro en que la respuesta institucional no puede basarse exclusivamente en normativa o sanción, sino que debe apoyarse en instrumentos prácticos de mediación y prevención. Al respecto, la sugerencia es que el Plan de Convivencia debería priorizar la intervención en los barrios (29%) y la mejora de los servicios municipales (32%), ofreciendo, además, herramientas prácticas aplicables para la gestión de conflictos cotidianos.

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