Clínica Universidad de Navarra incorpora ultrasonidos para tratar sin cirugía el temblor del Parkinson

Tecnología HIFU para tratar sin cirugía el temblor de Parkinson
CLÍNICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA
Publicado 16/01/2019 11:38:28CET

MADRID, 16 Ene. (EUROPA PRESS) -

La Clínica Universidad de Navarra ha incorporado un nuevo equipamiento para tratar sin cirugía el temblor, tanto en pacientes que padecen temblor esencial como el temblor relacionado con la enfermedad de Parkinson. Se trata de la tecnología de ultrasonido focal de alta intensidad HIFU (de su nombre en inglés High-Intensity Focused Ultrasound) guiado por resonancia magnética, un procedimiento no invasivo que focaliza los ultrasonidos en un punto del cerebro.

De este modo, como si se tratase de una lupa en la que convergen los rayos del sol, concentra el calor de centenares de haces de ultrasonidos en el objetivo o diana: el grupo de neuronas comprometidas en el temblor. La alternativa terapéutica para todos estos pacientes era, hasta ahora, la cirugía de estimulación cerebral profunda.

El modelo HIFU incorporado por la Clínica es la última versión desarrollada por la empresa israelí INSIGHTEC, por lo que se trata del equipo más avanzado del ámbito hospitalario. Este equipamiento se combina con tecnología de Siemens Healthineers, una resonancia magnética intraoperatoria de 3 Teslas. De este modo, los ultrasonidos de alta intensidad se aplican guiados con imágenes de resonancia que permiten la monitorización del tratamiento, incluido el seguimiento térmico.

El procedimiento se realiza con el paciente despierto situado dentro de la resonancia magnética. Este equipo permite "localizar la lesión y visualizar el efecto del HIFU en la diana, además de realizar una evaluación neurológica del paciente durante la aplicación del tratamiento, observando la mejoría del temblor 'in situ'", explica el director del Departamento de Neurocirugía de la Clínica, Jorge Guridi.

La terapia se basa en la suma de la energía de todos los haces de ultrasonidos. "Por separado, cada uno de ellos tiene poco efecto sobre el tejido que atraviesa, pero el punto en el que convergen (isocéntrico) recibe la energía conjunta de los cientos de haces emitidos. Así, esa suma de energías consigue elevar la temperatura que incide en el punto diana del cerebro, donde se sitúa el grupo de neuronas que provocan el temblor, eliminándolas", describe el especialista.

"Los ultrasonidos focalizados guiados por resonancia magnética permiten un procedimiento altamente preciso y mínimamente invasivo para tratar el temblor esencial. Esto representa una gran oportunidad para mejorar la calidad de vida de un gran grupo de pacientes", describe el gerente de Desarrollo Comercial y Ventas de Iberia en INSIGHTEC, Enrique Palacios Aguilar.

EL PROCEDIMIENTO HIFU

El paciente con temblor es evaluado en consulta por un neurólogo experto en trastornos del movimiento y, en caso de que sea candidato a este procedimiento, por el neurocirujano. En este caso, los especialistas pedirán una resonancia magnética (RM) y un TAC del paciente, pruebas con las que valorarán su indicación para la aplicación de HIFU.

La intervención comenzará entonces con la colocación, en la cabeza del paciente, de un marco de estereotaxia, técnica utilizada en neurocirugía para la localización del punto 'diana' donde el neurocirujano va a actuar. "En ese punto, exacto deberán incidir los haces de ultrasonidos de alta frecuencia. El marco de estereotaxia permite localizar el punto diana dentro de la cavidad craneal y llegar a él con la mayor precisión", detalla Guridi.

Ya en la camilla de la resonancia, la cabeza del paciente se cubre con una membrana de agua. Por ella circula el agua refrigerada de forma constante, de modo que se consigue reducir la temperatura que generan los cientos de haces de ultrasonidos que atravesarán el cuero cabelludo del paciente sin dañarlo. Localizada la diana quirúrgica y visualizada gracias a la resonancia magnética de 3 Teslas, el neurocirujano comenzará a aplicar los ultrasonidos. Una vez que el foco de ultrasonidos se sitúa sobre el objetivo, se incrementa la temperatura hasta alcanzar 50ºC.

Si al calentar la zona a esta temperatura desaparece el temblor en el paciente, el neurocirujano corrobora que esa es la diana quirúrgica. A partir de ahí, el especialista aumenta la temperatura de los ultrasonidos de alta frecuencia, aplicando mayor número de sonicaciones (lanzamientos de haces de ondas de ultrasonidos) en ese punto. La temperatura que alcanzarán los ultrasonidos se elevará hasta 60ºC para conseguir lesionar la zona origen del temblor, de manera que el temblor desaparece. "Es un procedimiento de máxima precisión y no invasivo", concluye el especialista.