Iraburu llama a la "humanización de la sociedad" a través de la Universidad y apuesta por la "apertura al diálogo"

En el arranque de curso de la UN ha señalado que es "un error" plantearse la Universidad "como una plataforma de activismo"

La rectora de la Universidad de Navarra, María Iraburu, en la apertura del año académico.
La rectora de la Universidad de Navarra, María Iraburu, en la apertura del año académico. - UNIVERSIDAD DE NAVARRA
Europa Press Navarra
Actualizado: viernes, 11 septiembre 2026 13:47

PAMPLONA, 11 Sep. (EUROPA PRESS) -

La rectora de la Universidad de Navarra, María Iraburu, ha afirmado que el "objetivo final" de las tres "áreas de avance" del centro académico -docencia y tecnología, investigación e impacto social- es "la humanización de la sociedad".

Así se ha pronunciado este viernes, durante la apertura de curso académico 2026-2027 de la Universidad de Navarra, un acto al que han acudido, entre otros, el presidente del Parlamento de Navarra, Unai Hualde; el vicepresidente primero y portavoz de Gobierno de Navarra, Javier Remírez; el consejero de Universidad, Innovación y Transformación Digital del Gobierno foral, Juan Luis García; la teniente de alcalde y concejala del Ayuntamiento de Pamplona Garbiñe Bueno; el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, José Julián Huarte; el fiscal superior de Navarra, Jaime Goyena; el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Florencio Roselló; el rector de la Universidad Pública de Navarra, Ramón Gonzalo; y la directora de UNED Pamplona, Teresa Imízcoz.

Durante su intervención, Iraburu ha remarcado que es "un error" plantearse la Universidad "como una plataforma de activismo, del tipo que sea" y ha apostado por el "pluralismo" y la "apertura al diálogo". Entre otras cuestiones, la rectora ha mencionado los desafíos en la actividad docente y, en concreto, su relación con la tecnología.

"Somos cada vez más conscientes de las potencialidades y los límites del uso, en concreto, de la IA generativa", ha indicado, tras añadir que "hemos hecho el esfuerzo de capacitarnos para conocer y aplicar las herramientas disponibles", pero "el desafío va mucho más allá". "Redescubrir la importancia del silencio, la reflexión, la lectura o las relaciones humanas puede sonar como un contrapeso nostálgico frente a la tecnología, pero no debería ser así. Son condiciones necesarias para pensar y aprender más y mejor con la inteligencia artificial", ha subrayado.

A su juicio, "el reto está en ser conscientes de que el efecto amplificador de la IA conlleva una mayor exigencia y una mayor responsabilidad, en la docencia y en todos los ámbitos". "Un uso humano, humanizador, de la tecnología requiere más reflexión, iniciativa, juicio crítico, trazabilidad, responsabilidad ética y liderazgo que nunca", ha apuntado.

En el ámbito de la investigación, ha continuado, "tampoco hay atajos, ni la tecnología puede suplantar el factor humano", y ha hecho referencia a la propia formación intelectual del profesorado. "Este comienzo de curso es un buen momento para que todos nos preguntemos por la calidad, profundidad y extensión de nuestra actividad investigadora y de nuestro crecimiento intelectual y humano", ha manifestado, tras emplazar a los investigadores "con experiencia acumulada" a "impulsar la investigación y el crecimiento de los más jóvenes".

En cuanto al impacto de la Universidad, "entendido como su influencia en la sociedad", Iraburu ha recomendado "evitar dos errores". En primer lugar, "plantearse la Universidad como una plataforma de activismo, del tipo que sea". Según Iraburu, "el pluralismo y la apertura al diálogo que nos caracterizan no son una suerte de 'buenismo', son condición de necesidad para enseñar e investigar con libertad". "Pero también nos equivocaríamos si nos limitáramos a considerar que nuestra aportación docente e investigadora ya es un servicio y que estamos alejados de los avatares del mundo y de sus necesidades", ha añadido.

Según ha remarcado, "la sana impaciencia, los deseos inquietos ante las necesidades de los demás, nos ayudarán a profesores y estudiantes a descubrir modos de contribuir al bien común". Una "inquietud" que, a su juicio, también debe notarse en la actividad ordinaria. "Desde la formación que ofrecemos a nuestros estudiantes en ética y compromiso social, hasta las dimensiones propias del sentido de servicio de cada profesión, que deben desplegarse en los años de formación universitaria. Sería triste que el paso por la Universidad no abriera los ojos y despertara las fuerzas que dormitan en nuestros estudiantes y en nosotros mismos", ha apuntado.

María Iraburu ha comentado que estas líneas de avance, que se enmarcan en la Estrategia 2025-2030 de la Universidad de Navarra, "muestran el compromiso" de la institución "con la verdad y con las vicisitudes de este mundo nuestro al que, por inspiración fundacional, estamos llamados a amar apasionadamente".

UN TOTAL DE 3.649 ESTUDIANTES FINALIZARON SUS ESTUDIOS EN 2025-2026

Tras una misa presidida por el arzobispo de Pamplona, Florencio Roselló, el acto de apertura ha comenzado con el desfile del cortejo académico, en el que han participado más de 200 doctores.

Ya en el Aula Magna, el secretario general, Jesús María Ezponda, ha dado lectura al resumen de la memoria académica del curso 25-26 que, entre otras cuestiones, recoge que la UN contó con 7.639 profesionales y 4.695 estudiantes internacionales de 126 países, lo que representó el 32% del alumnado. Finalizaron sus estudios 3.649 estudiantes de grado, máster y doctorado, y el número de antiguos alumnos, incluido el IESE, ascendió a 220.492, de más de 120 países. Se impartieron 37 grados, 13 dobles grados, 43 programas de máster y 19 de doctorado, y la oferta docente se amplió con la aprobación de 3 nuevos títulos.

Por su parte, la profesora Victoria Rodríguez Chacón, de la Escuela de Gestión Aplicada, ha pronunciado la lección inaugural, con el título 'La elegancia de lo invisible: la gestión como acto de hospitalidad y cuidado'.

En su intervención, ha señalado que "la gestión aplicada no es solo una técnica de eficiencia, sino un arte de facilitación que permite que las organizaciones alcancen su fin último". "Se trata de un ate curioso que cuando todo fluye es invisible, pero cuando falta, el caos se convierte en protagonista", ha apuntado.

La necesidad de esa gestión "resulta evidente", a su juicio, en la realidad profesional española actual, "ante fenómenos como la alta rotación y el aumento preocupante del absentismo en España, síntomas claros de una sociedad que está renegociando su relación con el trabajo". "El mercado laboral ya no solo demanda salarios, demanda sentido", ha remarcado.

En este contexto, ha añadido, el cuidado del trabajador es "una necesidad de supervivencia". "Si no somos capaces de crear entornos donde la persona pueda permanecer y desarrollarse, la actividad misma de nuestras empresas e instituciones está en riesgo", ha subrayado.

También ha explicado cómo la base de la gestión aplicada es la estandarización de los métodos de trabajo. "Lejos de ser una herramienta de control o de uniformidad gris, el estándar es un acto de respeto profundo al tiempo ajeno. Cada minuto malgastado en un proceso mal diseñado, en una reunión inútil o en una burocracia redundante es tiempo que le robamos a la vida de las personas", ha manifestado.

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