MADRID 31 May. (OTR/PRESS) -
Que digo yo que algo habría que hacer, que la crisis del PP es muy golosa y las aspiraciones de Ibarretxe muy discutibles y las proposiciones de IU muy pintorescas, pero claro, lo que de verdad nos preocupa, y al parecer no nos ocupa, es el precio de la hipotecas que está por las nubes y subiendo, el precio del pan nuestro de cada día, el de la gasolina/gasoil, el de la luz, el de los cafelitos, que es que la crisis -la quieran llamar como la llamen- nos devora por los pies y los datos de la construcción o de las ventas de automóviles resultan francamente pesimistas. Y claro, todo esto crea paro y el paro no sólo disminuye los ingresos en la Seguridad social sino que aumenta los gastos y las pensiones están al fondo mirando el panorama con más miedo que otra cosa.
Pero no parece que esto les preocupe. Dicen los pescadores que hacerse a la mar les cuesta dinero y los agricultores aseguran que no les compensa recoger la cosecha y los ganaderos pasan ya de todo. Pues no les preocupa mucho o si les preocupa, no lo dicen, no hacen nada que resulte visible, ni siquiera lo reconocen y echan balones fuera asegurando que la crisis es mundial, que en Europa pasa lo mismo. Pues si tienen razón -que en parte la tienen- esto va a ser aun peor porque este país nuestro era "fundamentalmente agrícola y ganadero" cuando yo estudiaba la geografía de Tortajada Pérez hace un millón de años.
Luego crecí y el país dejó de ser agrícola y ganadero pero tampoco fue industrial. Nuestra economía se disparó gracias a dos patas quebradizas: el ladrillo y los servicios. El ladrillo ha tocado techo y ahora se va hundiendo con más celeridad de la esperada y los servicios, tan ligados a la España invadida por el turismo, si es que Europa toda vive la misma crisis, pueden estar muy seriamente tocados. No sé qué previsiones hay para este verano en los grandes operadores de turismo, pero me mosquea que no se hable nada. Imagino que la presumible bajada no va a ser ni brusca ni catastrófica en una sola temporada, pero tal vez habría que empezar a plantearse medidas para lo que se avecina.
Vale que el presidente nos diga que esto está a punto de terminar y que empezamos a remontar* ya mismo. Nos lo dijo en la campaña, cuando creía que un cafelito costaba 80 céntimos, y no fue verdad; nos lo dijo después de la campaña y tampoco fue verdad. Nos los sigue diciendo ahora y ya no nos lo creemos sobre todo porque todos los que entienden de esto -y lo estamos comprobando- dejan para 2010 el posible inicio de la recuperación. Pero hasta entonces digo yo que algo habría que hacer, que no podemos mirar tranquilamente cómo se va erosionando todo a nuestro lado mientras el PP se pelea, IU pide quitar la Cruz y la Biblia y el pobre Ibarretxe insiste en legitimar la negociación con ETA mediante papeleteas. Todo eso es importante, pero el paro y las pensiones son la gran amenaza y no parece que nadie del Gobierno, quiera ver realmente lo que está ocurriendo. O lo ven, pero la consigna deber ser no comentar nada que pueda resultar pesimista o doloroso; allá ellos pero el optimismo como doctrina, nunca ha funcionado.
Andrés Aberasturi