Actualizado 20/04/2013 14:00

Más que palabras.- La marca Madina.

MADRID 20 Abr. (OTR/PRESS) -

No es nada nuevo. Pero en la última semana la marca "Madina" ha ganado enteros dentro del PSOE. La incógnita es si para bien o para mal. En el entorno de Rubalcaba están hartos, literalmente hartos de no tener un día bueno. Están hasta "salva sea la parte" de apagar un fuego interno para que, rápidamente, se encienda otro foco y cada uno que se abre es más difícil de contener. He compartido mesa y mantel varias veces en el último mes con altísimos dirigentes del partido, de varias tendencias, y en la confianza de un almuerzo con la garantía de off the récord y la preservación de las fuentes, reconocen que va ser muy difícil, literalmente imposible, contener el debate del liderazgo hasta las puertas de las próximas elecciones como quiere Ferraz.

Los miembros del aparato no ocultan su preocupación porque hasta los medios de comunicación y los periodistas más afines, no vean posibilidad alguna de parar la marea que se les viene encima. Rubalcaba no solo no remonta en las encuestas, sino que, si la cosa sigue igual, lleva a su partido a un registro aún peor que el obtenido en las últimas elecciones que ya fue el más desastroso del PSOE en toda su etapa democrática. Prácticamente todos tienen una tremenda sensación de derrota y, es más, creen que de continuar mucho tiempo igual Izquierda Unida les terminará comiendo la merienda. El partido tiene una inmensa sensación de parálisis lo que le lleva a una gran confusión sobre cómo afrontar los tremendos problemas que tiene la sociedad y ofrecer soluciones alternativas.

"Lo normal si hubiera un liderazgo fuerte y consolidado es que a estas alturas con la que está cayendo, y con un Gobierno bajo mínimos y acosado por tantos, frentes el partido se hubiera recuperado electoralmente. Estamos incluso peor que la travesía del desierto del 96 y se están repitiendo errores clamorosos de entonces. Si entonces fue un gran error el de Almunia, convocando las primarias y perdiéndolas, acto seguido el gran error fue Borrell que tras haber sido elegido para encabezar nuestras listas desperdició la oportunidad. Lo mismo le ocurre a Rubalcaba que nunca se ha visto el ganador del Congreso, por mucho que consiguiera doblarle el pulso a Carmen Chacón". De esta forma tan gráfica definía uno de mis interlocutores la situación y desde luego ni es un recién llegado, ni le falta experiencia tanto de partido como de gobierno.

El histórico Juan Carlos Rodríguez Ibarra solía decir que el PSOE es una organización disciplinada, pero tiene un punto ácrata y señalaba que cuando se tenía que enfrentar a un amenaza externa siempre actuaban como una piña, pero que cuando de lo que se trata es de dilucidar asuntos de liderazgo solían salirse del guión trazado. Tal vez el problema ahora haya sido el contrario que, con Rubalcaba, el partido no se ha salido del guión previsto y quienes le están sacando del guión en los ciudadanos. En el último Congreso de Sevilla no se cumplió, aunque por la mínima, esa afirmación de Ibarra de hace años "casi siempre basta con que la dirección nos dijese que quería que votáramos al candidato oficial para que se votara al otro. Eso esta en nuestro ADN". Y tal vez, en eso, se pueda encontrar la respuesta a la profunda inestabilidad de la actual dirección.

Sea como fuese y dado que habrá primarias, la incógnita es saber si es conveniente esperar hasta poco antes de las generales o celebrarlas mucho antes, pero visto lo visto, dudo mucho, que el PSOE puede resistir demasiado tiempo sin hacer algún gesto contundente. Desconozco por qué se saca pasear ahora la "marca Madina", y por qué el joven socialista no ha hecho lo que otras veces negar la mayor. Pero si no fallan mis gargantas profundas, puede tratarse de fuego amigo. Puede que alguien le esté "comiendo la oreja" al diputado vasco y metiéndole prisa para que de un paso y se posicione como posible candidato, solamente para quemarle y dejar hueco a otros que llevan mucho más tiempo agazapados y a la espera de dar el salto al poder. El tiempo lo dirá y será, sin duda, más pronto que tarde.

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