Publicado 24/02/2026 08:00

Fermín Bocos.- Resucitar el Frankenstein

MADRID 24 Feb. (OTR/PRESS) -

Los dirigentes del PP deberían abandonar la idea de que, ante la abrumadora presión de la serie de escándalos de diversa naturaleza que acorralan al Gobierno, Pedro Sánchez va a tirar la toalla convocando las elecciones legislativas. En otro país, con otros estándares democráticos, ese sería el desenlace. Aquí, no. No en la España de los últimos años, dónde quienes podrían precipitar el final de la legislatura -los socios de Sumar y demás costaleros parlamentarios- han unido su futuro al de Sánchez al frente del Ejecutivo.

Los unos porque lo que se juegan es la continuidad de las canonjías ministeriales de las que disfrutan y los restantes -ERC, PNV, Bildu, Junts- por la ampliación de las transferencias y cesiones de soberanía que son la razón del apoyo parlamentario que prestan al PSOE. Desde que se hizo con el poder mediante el fórceps de la moción de censura en la galaxia que orbita alrededor de Pedro Sánchez todo es un 'do ut des'. Los apoyos se pagan al contado en la cesión de competencias estatales con pagos políticos a ERC o a Junts. O en la resignación del control de la política penitenciaria a favor del gobierno vasco que se traduce en prodigalidad de concesiones de terceros grados a presos etarras -requerimiento de Bildu-, con anuencia del PNV y gestión de la consejera (socialista) del ejecutivo vasco.

Y así todo. Mientras puedan seguir obteniendo tajada los socios de investidura devenidos en peones de la legislatura seguirán apoyando la continuidad de Sánchez. Hasta agotar el período de cuatro años que concluye en julio del año 2027. O algunos meses más sí, como hemos podido leer, en La Moncloa circulan informes que apuntan a qué estaría dentro del marco legal considerar que la fecha inaugural de la legislatura fue el día en el que Pedro Sánchez consiguió la investidura parlamentaria. Eso nos llevaría a noviembre.

Estar al frente del Gobierno es tener y disponer de mucho poder. Poder contra cuyo despliegue solo conspira el tiempo. El que necesita quien está en La Moncloa para tratar de influir de una u otra manera en los asuntos políticos y judiciales-algunos de cercanía familiar- que envenenan sus sueños. En ese escenario la experiencia sugiere que con o sin Presupuestos alargará la legislatura hasta el límite a la espera del milagro que resucite a los pequeños partidos de izquierdas que ya una vez le permitieron armar el "Gobierno Frankenstein".

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