Crónica Fago.- El abogado de Mainar afirma que no sufre trastornos mentales y que no le ve como asesino

Actualizado 05/02/2007 20:38:40 CET

FAGO (HUESCA), 5 Feb. (OTR/PRESS) -

Santiago Mainar, el guarda forestal y ex candidato socialista a la alcaldía de Fago, podría haber cambiado su declaración inicial en la que se autoinculpaba ante el juez como autor en solitario del asesinato del alcalde de la localidad oscense, Miguel Grimá. El abogado destacó hoy que su defendido no tiene trastronos mentales, cree en su inocencia no le ve como un asesino. Lo cierto es que Mainar pasa su primer día en la prisión zaragozana de Zuera, donde fue internado en la noche del domingo ya que las pruebas de adn y parafina presentadas por la Guardia Civil le relacionan con el crimen. En declaraciones a Televisión Española recogidas por OTR/Press, Javier Notivoli, abogado defensor de Santiago Mainar, se esforzó hoy en subrayar que su cliente tiene cosas que contar todavía sobre los hechos y que no tiene trastornos mentales. "El está tranquilo. Yo creo en su inocencia. Llevo años en esto y le veo como lo menos parecido a un asesino". Por su lado, Enrique Trebolle, abogado de la acusación particular emprendida por la familia del alcalde fallecido, no descarta que Mainar haya cambiado su primera declaración ya que estos cambios suelen producirse por motivos inconfesables en este tipo de casos. Al parecer, la Guardia Civil estaría procediendo a nuevos registros, pero en casa del alcalde asesinado.

Uno de los frentes aún abiertos es la búsqueda del arma homicida, una escopeta de postas que Santiago Mainar asegura haber arrojado al interior de un camión con matrícula francesa. La Guardia Civil recela de esta parte de la confesión, pero por si fuera cierta ya se ha informado a Interpol, ante la posibilidad de que algún camionero denuncie el hecho en el extranjero. Las fuentes consultadas creen que el crimen no estaba tan elaborado como pudiera parecer a primera vista. Por ejemplo, apuntan a que Mainar eligió el lugar donde abandonó el coche, una pista forestal a 12 kilómetros del lugar del crimen, al azar.

DOS DIAS DE INVESTIGACION EN EL COCHE DEL ALCALDE

Hoy se supo que seis guardias civiles, miembros del Area de Inspección Ocular, trabajaron 48 horas ininterrumpidas en el coche del alcalde de Fago para encontrar restos de ADN que inculparon a Mainar. Entre las cientos de pruebas recogidas aparecieron restos microscópicos de la piel de Santiago Mainar en el volante y el freno de mano del vehículo de Miguel Grima

Los especialistas del instituto armado sabían desde el primer momento que el Mercedes de Grima podía albergar la clave de su asesinato, una vez que había sido utilizado por alguien implicado para alejarlo de la escena del crimen. De esta forma, los miembros del Area de Inspección Ocular, pertenecientes al Servicio de Criminalística de la Benemérita, se pusieron manos a la obra.

Los agentes utilizaron hisopos, bastoncitos con un algodón en el extremo y una sustancia adherente impregnada que permite recoger esas pequeñas escamas de piel, los epitelios, portadores de células muertas que se desprenden continuamente de la epidermis de cada persona. Un escasísimo porcentaje de epitelios llevan impregnado el sudor de la persona de la que se desprendieron, o incluso sangre, dos elementos que permiten leer el ADN de la persona. En 48 horas, los seis guardias civiles recogieron más de 200 muestras que llevaron al Departamento de Identificación, al que pertenece el Area de Inspección Ocular, en la sede de la Dirección General. Junto a ellas, trasladaron las muestras de ADN ofrecidas voluntariamente por los vecinos de Fago, y entre éstas, las del guarda forestal, antiguo adversario político de Grima y rival empresarial, ya que ambos tenían una casa rural.

El cotejo no ofreció lugar a dudas: epitelios hallados por los investigadores en el volante y el freno de mano pertenecían a Mainar, quien había pregonado su enemistad con Grima en todos los medios de comunicación. Costaba bastante creer que siendo así hubiera subido al coche del alcalde por un motivo distinto a su asesinato.