Actualizado 27/12/2006 21:16 CET

Crónica Internacional.- Sadam Hussein asume su condena a muerte como un "martirio"

- La comunidad internacional se opone al ahorcamiento del antiguo dictador de Irak, mientras EE.UU. lo considera "un hito importante"

BAGDAD/MADRID, 27 Dic. (OTR/PRESS) -

El ex dictador de Irak Sadam Hussein acepta con estoicismo su condena a muerte y ha escrito una carta al pueblo de su país en la que anuncia que será ejecutado en la horca como un "mártir". Mientras en Estados Unidos la Casa Blanca lo considera "un hito importante" en el camino del país mesopotámico hacia la democracia, en el resto del mundo las posiciones son claramente contrarias a la pena capital. De hecho, el Gobierno español y el principal partido de la oposición coincidieron en este rechazo, aunque, evidentemente, sus lecturas sobre las consecuencias de su ejecución fueron distintas.

"Me sacrifico. Si Dios lo quiere, ordenará situarme cerca de los mártires y los verdaderos hombres", proclama Sadam Hussein en su misiva al pueblo iraquí, remitida a la agencia AFP y autentificada por sus abogados. "Los enemigos de vuestro país, los invasores y los presas encuentran una barrera en la unidad entre vosotros y vuestros dirigentes. Por eso, intentan sembrar el odio entre vosotros", advierte el ex dictador en referencia a EE.UU. e Irán, que apoya sin tapujos a la mayoría chií en Irak.

Hussein debe morir en la horca en el plazo de un mes, según ratificó ayer un tribunal de apelación iraquí, que confirmó el veredicto del ex dictador y su condena a la pena máxima por crímenes contra la Humanidad. La sentencia se dictó el pasado 5 de noviembre y junto a él, por su implicación en la muerte de 148 chiíes de la aldea de Duyail en 1983, serán ajusticiados su hermanastro Barzann al Tikriti y el ex juez Awad al Bandar.

En Washington, la lectura de la condena a muerte es positiva en Washington. "Marca un hito importante en los esfuerzos de los iraquíes para reemplazar las reglas de un tirano por las normas de la ley", declaró Scott Stanzel, uno de los portavoces de la Casa Blanca. Sin embargo, las opiniones en el resto del mundo son contrarias a la condena, países como Alemania o Francia reiteraron su oposición a la pena de muerte, como ya hicieran cuando el tribunal dictó su sentencia, a las que se sumaron organizaciones defensoras de los Derechos Humanos.

LA LECTURA ESPAÑOLA

En España, Gobierno y PP coincidieron en manifestar su rechazo, aunque su lectura sobre las consecuencias que traerá la ejecución del ex dictador para el país es distinta. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, consideró que la muerte por ahorcamiento no contribuirá a "la reconciliación o restauración de la paz" en el país. Por su parte, el portavoz del PP en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, Gustavo de Arístegui, dejó claro que su partido se opone a la pena máxima.

"Por brutales que sean los crímenes, la aplicación de la pena de muerte no se justifica en ningún caso. Ningún demócrata que sienta la democracia y los derechos y libertades fundamentales, puede, bajo ningún concepto, estar a favor de la pena de muerte", remachó, aunque rechazó que la ejecución de Hussein vaya a "inflamar" los "ánimos" en Irak. Según Arístegui, las fuentes de la violencia en Irak son el crimen organizado, los nostálgicos del régimen y los yihadistas locales e internacionales.

Por el contrario, el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, consideró que la ejecución del ex dictador sólo aportará "un poco más de combustible en la guerra civil de Irak". "Sería un paso atrás en la lucha contra la pena de muerte en el ámbito internacional. Tendría un efecto simbólico cuando más está retrocediendo la pena de muerte", consideró, al tiempo que resaltó las dudas "más que razonables" respecto a "un juicio político, vicario de los Estados Unidos, vicario del imperio y a una sentencia que en su inapelabilidad es inaceptable".