Actualizado 11/09/2008 20:32 CET

Crónica M.Ambiente.- Los españoles creen que nadie lucha contra el cambio climático

- Consideran que ni Gobierno, ni empresas, ni ciudadanos hacen lo suficiente para luchar contra el calentamiento global

- Los europeos creen que es el segundo problema más grave al que se enfrenta el planeta tras la pobreza, según el eurobarómetro

BRUSELAS, 11 Sep. (OTR/RESS) -

Ni los gobiernos, ni las empresas, ni los propios ciudadanos hacen lo suficiente para luchar decididamente contra el cambio climático. El 64 por ciento de españoles cree que el Gobierno "no hace lo suficiente" para luchar contra el calentamiento global y el 73 por ciento opina que las empresas tampoco toman las medidas necesarias. Pero los españoles también son críticos con ellos mismos, ya que el 61 por ciento cree que los ciudadanos tampoco hacen lo suficiente y abandonan el planeta a su suerte. Así lo revelan los datos del eurobarómetro sobre la actitud de los ciudadanos ante el cambio climático publicado hoy por la UE que también señala que, para los europeos, el calentamiento global es el segundo problema más grave al que se enfrenta el mundo, solo superado por el hambre y la pobreza.

La visión crítica de los españoles concuerda con la del resto de ciudadanos de la UE que también piensan que en la lucha contra el cambio climático podría hacerse mucho más tanto a nivel estatal como comunitario. Así, el 64 por ciento de los europeos ve insuficientes las medidas adoptadas por sus respectivos gobiernos y el 58 por ciento las de la UE. Además, el 76 por ciento de los europeos considera que las grandes empresas y la industria "no están haciendo suficiente" para combatir el problema y el 67 por ciento opina lo mismo de los ciudadanos.

Pero pese a recriminar al resto que no hacen nada para combatir el problema la mayoría de los encuestados sí asegura haber tomado medidas propias contra el cambio climático, tales como separar las basuras (73 por ciento de los españoles y 76 por ciento de los europeos), reducir el consumo de energía en el hogar (55 por ciento de los españoles y 76 por ciento de los europeos), ahorrar agua (55 por ciento de los españoles y de los europeos) o elegir un medio de transporte "más respetuoso con el medio ambiente" (lo que hacen el 28 por ciento de los ciudadanos de la UE y el 24 por ciento de los españoles).

El cambio climático ocupa el segundo lugar en el orden de problemas graves a los que el mundo debe enfrentase solo superado por la pobreza y el hambre y por delante de otras preocupaciones como el terrorismo internacional y los conflictos armados. Pero en España los problemas más graves son, la escasez de recursos, con un 70 por ciento, el terrorismo internacional, con un 64 por ciento y, en tercer lugar, el cambio climático con un 61 por ciento. Lo que no significa que el calentamiento global no sea considerado como un problema "muy serio" para la gran mayoría de loes españoles, concretamente para un 83 por ciento frente a un pírrico 2 por ciento que piensa que se exagera.

LOS ESPAÑOLES, MAL INFORMADOS

En todo caso, cuatro de cada diez europeos reconoce que está mal informado sobre este tema. De hecho los españoles aparecen, junto con los ciudadanos rumanos y búlgaros, como los europeos que menos información tienen sobre este problema. Es esa falta de información la que ha "abierto una fractura" entre la actitud de los europeos ante el cambio climático y las acciones que toman para combatirlo, según el comisario de Cambio Climático, Stavros Dimas.

En rueda de prensa, el comisario pidió a los ciudadanos que ejerzan "los dos poderes que tienen", como electores y como consumidores, para impulsar a las instituciones nacionales y europeas a cooperar y a adaptarse a los objetivos marcados en reducción de emisiones. En este sentido, Dimas dijo "estar contento" por la "presión" que los ciudadanos europeos ejercen sobre la UE en este ámbito y advirtió que hay que reaccionar porque "si no reducimos dos grados de aquí a 2050, los efectos serán devastadores". En cuanto a las posibles soluciones, la mayoría de los europeos apunta a los combustibles alternativos como una de las opciones que deberían utilizarse para reducir las emisiones de efecto invernadero.