26 de febrero de 2020
 
Actualizado 16/10/2007 21:04:10 CET

Crónica Premio.- El alicantino Vicente Molina Foix, Premio Nacional de Narrativa por 'El abrecartas'

- La novela homenajea a los "héroes y antihéroes" de la España del siglo XX

MADRID, 16 Oct. (OTR/PRESS) -

Vicente Molina Foix (Elche, Alicante, 1946) fue galardonado hoy con el Premio Nacional de Literatura 2007 en la modalidad de Narrativa. Así, el Ministerio de Cultura decidió premiar a su novela 'El abrecartas', una colección de cartas entre Federico García Lorca y un amigo de la infancia que repasan la historia española del siglo XX con una mezcla de personajes reales y ficticios. El propio autor dice de la obra que homenajea a los "héroes y antihéroes" de la época a través de "un permanente juego de espejos" que llega a ser adictivo para el lector puesto que las cartas dotan de un gran ritmo a la novela.

La "gran apuesta" de Foix de escribir una novela basada en el estilo en cartas fue "un riesgo que ha salido bien", algo que confirmó hoy el Premio Nacional de Narrativa 2007 atribuido a su novela 'El abrecartas'. La obra recorre la historia de España del siglo XX a través de las cartas que Federico García Lorca se escribía con un amigo en los años veinte en lo que supone un "homenaje" a los "héroes y antihéroes" de este periodo de la historia. La acción de la obra, que ocupó al escritor durante dos años, transcurre "a través de cartas, no es un intercambio epistolar a través de dos o tres personas como pasa en otras obras de literatura", explicó el propio autor.

Por ello, el estilo adoptado dota a la novela de un gran ritmo calificado por la crítica y por sus lectores de "fascinante e incluso adictivo". Esta agilidad hace que el lector quiera "pasar constantemente a la carta siguiente", no sólo por querer avanzar en la trama, sino porque al ser personas diferentes las que las escriben en cada ocasión, también va "cambiando su estilo". Además, la novela ofrece la posibilidad tanto a mayores como a jóvenes de identificarse con sus personajes, de forma que mientras los primeros pueden revivir situaciones vividas, los más jóvenes descubrirán en cada página episodios de la historia contados en una mezcla de realidad y ficción.

Sin embargo, el propio autor hace hincapié en no confundir el estilo de su escrito, "no es una novela histórica, sino que la historia es un personaje más, que con su trazado va marcando la vida de las personas a las que vamos siguiendo a los largo de las páginas del libro". De esta forma, la trama constituye "un permanente juego de espejos" entre la historia de los últimos 80 años de España y pequeñas anécdotas de grandes personajes, todo acompañado del humor, ingrediente "indispensable" para Foix.

Pero sus obras literarias no se centran tan sólo en la narrativa, sino que ha indagado en la poesía y el teatro e, incluso, en la crítica de cine. Nacido en Elche, Alicante, se licenció en Derecho y Filosofía y Letras en Madrid y ha impartido clases de Estética en la Universidad del País Vasco y de Literatura española en Oxford. Con novelas como 'Bustos', 'Los padres viudos' o 'La quincena soviética' ha recibido premios de la talla del Barral o el Azorín, a los que tendrá que sumar ahora el Premio Nacional de Narrativa, que viene acompañado de una dotación económica de 15.000 euros.

'UNA REALIDAD FICCIONADA'

A partir de hechos "absolutamente verídicos", como el traslado de las obras del Museo del Prado o la encarcelación de Fernando Sánchez Dragó y Enrique Múgica, el autor "ficciona" a través de una extraordinaria mezcla de personajes ficticios y reales como Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, Eugeni d'Ors, Rafael Alberti, Miguel Hernández o Fernando Sánchez Dragó. Según declaraciones del propio escritor, tanto a los personajes anónimos como a los ficticios los ha tratado a lo largo del relato "con la misma categoría y el mismo cariño".

Aunque compartan el mismo grado afectivo, lo cierto es que Foix ha dotado de gran protagonismo al Premio Nobel de Literatura Vicente Aleixandre, del que fue amigo personal en los últimos años de su vida y del que revela la relación sentimental que mantuvo con Andrés Acero a principios de los años 30. Tal y como reconoció Foix, Aleixandre fue una persona "capital" en su vida, por lo que le dedica un retrato "rico y verdadero".

Por otra parte, entre los personajes anónimos destaca un policía que espía a los izquierdistas, de los que hace informes. Para ello, el escritor utilizó "informes de la policía social de los años 50 o 60, que fui completando y exagerando hasta reflejar la prosa campanuda y siniestra de la policía franquista".