Actualizado 27/07/2016 16:42

Se cumplen 42 años del inicio de la investigación política del "Watergate"

Nixon (de espaldas) y sus consejeros principales
WIKIPEDIA


MADRID, 27 Jul. (OTR/PRESS) -

Un total de 42 años han transcurrido ya desde que la Cámara de Representantes de Estados Unidos iniciara el proceso contra el presidente Richard Nixon por su posible implicación en el caso Watergate, que terminaría con la primera y única dimisión en la historia de un presidente norteamericano.

Nixon es uno de los presidentes estadounidenses conocidos en el mundo no por ser ni bueno ni malo, iniciar o acabar una guerra o ser un líder en derechos humanos o en apertura democrática.

Richard Nixon, su nombre y su persona, están unidos a uno de los escándalos más conocidos de la historia reciente: El "Caso Watergate", llevado al cine y sobre el que se han escrito miles de líneas en periódicos desde hace más de 40 años. El caso que encumbró la labor de la prensa otorgándole un papel decisivo.

El asunto provocó la única dimisión en la historia de un presidente norteamericano y lo que aún es más sorprendente en el caso de la política española; desde que se inician las investigaciones en el Congreso y Senado americanos, hasta que dimitiera todo un presidente del país más poderoso del mundo transcurre menos de un mes; en concreto menos de dos semanas.

La Cámara de Representantes comienza a investigar un 27 de julio de 1974 y el 8 de agosto ya había dimitido.

Qué llevó a su dimisión es algo que habrá que recordar a los más jóvenes y a quienes no hayan visto por ejemplo la conocida película protagonizada por Dustin Hoffman y Robert Redford titulada "Todos los Hombres del Presidente".

La película refleja la realidad del caso Watergate y cómo dos periodistas del Washington Post, Bob Woodward y Jonathan Bernstein, desentrañan una trama de escuchas ilegales que comienza en junio de 1972 cuando cinco personas entran en el cuartel general del Partido Demócrata, ubicado en el edificio Watergate (hoy un hotel) en la capital americana, Washington D.C.

Los intrusos fueron sorprendidos de madrugada mientras ojeaban archivos e intentaban colocar micrófonos ocultos. Entre los detenidos estaba un antiguo agente del FBI que había trabajado como agente de seguridad en el Comité de reelección del Presidente. Otros tres detenidos eran ciudadanos cubanos.

Richard Nixon fue reelegido presidente en noviembre de ese mismo año pero durante el juicio del robo, el ex agente del FBI aseguró que altos cargos del Partido Republicano sabían que iba a producirse la entrada ilegal en las oficinas demócratas.

En el esclarecimiento del caso tuvieron un papel decisivo las investigaciones de la prensa, que en agosto de 1972 publicaron ya que el robo en la sede demócrata se había financiado con fondos del comité de reelección del Presidente Nixon.

Los periodistas publicaron descubrimientos que se adelantaban a los judiciales y el periódico The Washington Post estuvo bajo una enorme presión. La fuente que informaba de lo sucedido a Woodwad y Bernstein, conocido como "garganta profunda" fue reconocido treinta años más tarde de que estallara el escándalo y era nada menos que un director adjunto del FBI llamado Mark Felt.

La presión de la prensa obliga a iniciar una investigación de las Cámaras Legislativas. En el Senado, el abogado de Nixon declara que el presidente graba "de manera rutinaria" todas las conversaciones y llamadas telefónicas pero cuando se exige la entrega de esas cintas resulta que Nixon se niega, lo que supone un escándalo tal que termina por entregar algunas borradas, en otras falta material y hay 64 cintas desaparecidas que sólo entregará Nixon cuando se lo exige la Corte Suprema.

Las cintas dictan por si mismas el destino de un presidente cuya nación no consiente "la mentira" en sus altos mandos, aunque sea por escándalos sexuales o personales. Sencillamente, la mentira demostrada en un político se paga caro en los Estados Unidos.

En las cintas quedaba claro que Nixon había intentado que el FBI no investigara el incidente de la entrada en el Watergate, por lo que el 8 de agosto de 1974, 12 días después de que se iniciara la investigación por la Cámara de Representantes, el presidente dimite, dejando su puesto a quien era vicepresidente entonces, Gerald Ford.

El caso no terminó con la dimisión del presidente americano dos años después del asalto a la sede del partido demócrata, finiquitó además las carreras de dos fiscales generales y reafirmaron la solidez de un sistema que mantuvo la serenidad, cumplió la ley "pese a quien pese" y se valoró la labor del Washington Post con el reconocimiento universal del premio Pulitzer y el papel de los medios de comunicación como control del poder político.

El tesón de dos periodistas, que no se conformaron con versiones oficiales y comunicados de prensa al uso, fue decisivo para destapar un escándalo político capaz de terminar con la dimisión de un presidente norteamericano, el único que se ha producido a lo largo de la historia del país.

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