MADRID, 16 Mar. (OTR/PRESS) -
Google homenajea este miércoles, 16 de marzo, con uno de sus doodles, a Caroline Lucretia Herschel, una astrónoma alemana que fue la primera mujer en descubrir un cometa.
Nacida en 16 de marzo de 1750 en Hannover, y destinada a ser un ama de casa, esta pequeña gran mujer a la que la malformación que le produjo el tifus que contrajo a los 10 años mermó su crecimiento (medía escasamente 1,30 metros) pudo romper barreras y convertirse en la primera astrónoma en descubrir un cometa.
Fue el 1 de agosto de 1786, y le valió un sueldo de 50 anuales por parte del Rey Jorge III, para el que ya trabajaba como astrónomo su hermano William, descubridor del planeta Urano y el reconocimiento de las autoridades científicas de la época, que acogieron, con recelo unos y con admiración otros, algo tan inédito como el trabajo científico de una mujer.
Pero antes de llegar ese momento, Caroline tuvo que superar los prejuicios de la época en la que le tocó vivir, en concreto, los de su madre, que en consonancia con las ideas de su tiempo, consideraba poco femenina toda ocupación que involucrase el pensamiento.
Sin embargo contó con un gran aliado, su padre, quien mantuvo a lo largo de su vida una inquietud por diversas ramas del conocimiento, y así procuró una educación polifacética a sus cuatro hijos varones, enseñándoles música, matemáticas, astronomía, filosofía y francés.
Su progenitor le hizo partícipe de sus conocimientos y en sus memorias, recuerda la noche en que su padre le mostró las primeras constelaciones, así como un cometa que entonces era visible.
Cuando los franceses ocuparon Hannover en 1757, su padre marchó a la guerra; por otra parte su hermano William Herschel, con quien Caroline compartía sus inquietudes astronómicas, emigró a Inglaterra como músico.
Caroline quedó bajo la tutela de su madre que la envió a aprender a hacer punto y frustró así sus posibilidades de dedicarse a la astronomía o a cualquier otra actividad intelectual.
Pero su suerte cambió cuando tenía 22 años, y su hermano William la llevó con él a Inglaterra, donde pudo retomar sus dos grandes aficiones: la música, en la que llegaría a ser una destacada soprano, y la astronomía, materia en la que en poco tiempo se convirtió en una eficaz colaboradora de su hermano, que se dedicaba como aficionado a la astronomía mientras trabajaba como músico.
Cuando éste realizó en 1781 el descubrimiento del planeta Urano, el rey Jorge III de Inglaterra le concedió un sueldo de 200 anuales que le permitió dedicarse plenamente a la astronomía, con lo cual también Caroline tomó esta dedicación.
DESCUBRIDORA DE OCHO COMETAS.
Cuando su hermano William estaba de viaje, Caroline podía dedicarse plenamente a sus propias observaciones, y así fue como comenzó a hacer sus primeros descubrimientos de nebulosas.
Ya había hallado varios objetos de cielo profundo cuando, el 1 de agosto de 1786, descubrió el primer cometa. Caroline siguió durante años con la catalogación de nebulosas, con una gran exactitud en sus cálculos, y actualmente figuran en el New General Catalogue.
Caroline descubrió ocho cometas en total entre 1786 y 1797. Desués te se dedicó a revisar y ordenar el catálogo estelar de John Flamsteed y en 1798 envió a la Royal Astronomical Society su 'Índice de Observaciones de Estrellas Fijas de Flamsteed', con una lista de 560 estrellas que éste había omitido.
Tras la muerte de su hermano William en 1822, Caroline regresó a su ciudad natal, Hannover, donde se dedicaría más a la catalogación que a la observación.
En 1828 le fue concedida la medalla de oro de la Royal Astronomical Society de Inglaterra, por su catálogo de 2.500 objetos de cielo profundo. Ya era entonces una celebridad en el mundo científico, y era visitada por los más eminentes personajes como el propio Karl Friedrich Gauss. En 1835, cuando tenía 85 años de edad, recibió el nombramiento de miembro honorario de la Royal Astronomical Society.
Junto con la también matemática y astrónoma Mary Somerville, fue la primera mujer en ingresar en dicha Academia. El nombramiento honorario se debió a que ser miembro de pleno derecho estaba vetado a las mujeres.
Tres años más tarde fue miembro de la Royal Irish Academy, y en 1846, con motivo de su noventa cumpleaños, el rey de Prusia le otorgó la Medalla de Oro de la Ciencia.
Caroline Herschel vivió 98 años, conservando hasta entonces una salud física y mental fuera de lo común.
Posteriormente, en 1889, fue bautizado en su honor el asteroide Lucretia (segundo nombre de Caroline), y en el siglo pasado, el cráter lunar C. Herschel, al borde del Mare Imbrium, el segundo mayor mar lunar.