Actualizado 23/09/2016 15:41

Racionalidad e inteligencia no están relacionados pero podemos entrenarnos para ser más racionales

Cerebro
PIXABAY

MADRID, 23 Sep. (OTR/PRESS) -

El común de los mortales somos capaces de confundir inteligencia y racionalidad creyendo que es lo mismo, o al menos que ambos conceptos están muy relacionados. Sin embargo, ahora hay evidencias de que la racionalidad, en contraste con la inteligencia, mejora si se entrena.

Sin embargo, ya está claro que no es lo mismo ser racional que ser inteligente y que ambos atributos cognitivos son muy diferentes, según han demostrado varios estudios que recoge un artículo del diario estadounidense The New York Times.

Ya en los años setenta, una serie de experimentos mostraban que todos, incluso quienes eran muy inteligentes, tendemos a la irracionalidad y que en infinidad de situaciones, las personas tomamos decisiones basadas más en la intuición que en la razón. Así lo demostraban ya hace más de 30 años los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky. Llevaron a cabo un experimento en el que demostraban que se evalúan las opciones si son congruentes con las creencias previas y a la hora de juzgar eventos se llega a ignorar información si no se adapta a nuestros deseos o creencias.

A partir de la década de los noventa, los investigadores comienzan a dar un giro a esta opinión tan extendida en los setenta. El psicólogo Keith Stanovich y otros, observando incluso los datos previos, muestran que algunas personas son muy racionales y quizá es de suponer que la racionalidad esté unida y directamente relacionada a la inteligencia. A más inteligencia, más racionalidad. ¿O no?

Pues lo cierto es que ambos conceptos cognitivos NO están relacionados. Después de efectuar varios experimentos, llegaron a la conclusión de que la irracionalidad se relaciona muy débilmente con el coeficiente intelectual (IQ).

Una persona con un IQ alto tiene las mismas probabilidades de padecer disracionalidad que una con un IQ bajo. En un estudio llevado a cabo en 2008, el profesor Stanovich y sus colegas presentaron a los sujetos el problema de Linda y encontraron que aquellos con un IQ alto eran, en todo caso, más susceptibles de caer en la falacia de la conjunción.

LA RACIONALIDAD SE ENTRENA, LA INTELIGENCIA NO

Con base en esta evidencia, el profesor Stanovich y sus colaboradores introdujeron el concepto de coeficiente racional (RQ). Si una prueba de IQ mide algo como los caballos de fuerza de la inteligencia en crudo (el razonamiento abstracto y la habilidad verbal), una prueba de RQ mediría la propensión al pensamiento reflexivo: alejarse del pensamiento propio y corregir sus tendencias defectuosas.

Una serie de experimentos que se ha efectuado con juegos interactivos durante dos meses han demostrado que los sujetos sometidos al experimento se mostraron menos sesgados después del entrenamiento. La disminución fue mayor en sujetos que recibieron el entrenamiento por computadora que en quienes recibieron el entrenamiento a través de un video.

El estudio viene a determinar que cualquier tipo de entrenamiento cerebral puede influir en la toma de decisiones más cerebrales, aunque no tenga impacto real sobre la inteligencia.

Según el estudio, que recoge el diario estadounidense, es poco realista pensar que alguna vez vayamos a vivir en un mundo donde todos sean completamente racionales. Sin embargo, al desarrollar pruebas para identificar a los más racionales de entre nosotros, y al ofrecer programas de entrenamiento para disminuir la irracionalidad en el resto, los investigadores científicos pueden dar a la sociedad un empujoncito en esa dirección.

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