Antonio Casado.- La agenda de Zapatero.

Actualizado 12/03/2009 1:00:23 CET

MADRID, 12 Mar. (OTR/PRESS) -

Económicamente, desbordado. Políticamente, débil. Ese es el Zapatero que ha salido de las urnas de 1 de marzo. En la crisis económica se ahogó su proverbial optimismo. Y en la carambola agridulce vasco-gallega se crearon las condiciones para perder a todos los nacionalistas como costaleros en el Congreso. A partir de ahora habrá que contar con la inestabilidad parlamentaria del Gobierno como un nuevo elemento de análisis de la situación política nacional.

Sin embargo, el presidente del Gobierno no parece haberse enterado. Por boca del portavoz socialista en la Cámara, José Antonio Alonso, trata de quitarle importancia recordando que también en la anterior Legislatura se gobernó en minoría por medio de pactos. Por objetivos, no por afinidades ideológicas y nunca con pactos estables sino ocasionales. Dice Alonso que así seguirán y que, en ese sentido, las elecciones del 1 de marzo no han alumbrado una situación nueva.

Por boca del propio Zapatero conocemos los retos principales de la agenda del Gobierno. El primero, seguir tomando medidas contra la crisis económica. El segundo, cumplir los compromisos sociales de un Ejecutivo de izquierdas. Y el tercero, nuevos horizontes para la proyección de España en el mundo, a partir de los tres retos más importantes a corto y medio plazo: la reunión del G-20, la segunda ronda de la Alianza de Civilizaciones y el ejercicio de la presidencia de la Unión Europea en el primer semestre de 2010.

En éstas, se cumplía esta semana el primer aniversario del triunfo del PSOE en las últimas elecciones generales. Los socialistas no lo han celebrado porque, cautivos de la crisis económica, no tenían nada que celebrar. Sólo una alegría en lo estrictamente político, y muy reciente. Tan reciente que todavía no está ni siquiera sustanciada.

Me refiero al subidón electoral en el País Vasco. Y, más concretamente, a la ya más que seria posibilidad de que Patxi López se convierta en el próximo lehendakari, después de un largo reinado nacionalista. Es lo único digno de ser celebrado por el PSOE en estos últimos doce meses. De hecho el propio Zapatero confiesa que, además de intentar salir de la crisis económica, su principal objetivo político en lo que resta de Legislatura es consolidar el cambio en el País Vasco.

Varapalo electoral, por el contrario, en Galicia, donde las capas urbanas de la población, las más activas, las más emprendedoras, castigaron a los socialistas por la crisis económica y las malas compañías (nacionalistas del BNG y su gobierno paralelo en la Xunta). Mal presagio para las elecciones europeas de junio, en las que castigar al Gobierno en las urnas es gratis (los votantes siguen distanciados del Parlamento Europeo). Por tanto, Zapatero corre el riesgo de sufrir un nuevo revolcón electoral que, por contra, supondría una sobredosis de autoestima para Mariano Rajoy.