MADRID 26 Feb. (OTR/PRESS) -
Los compañeros del coronel de Artillería, José Ignacio San Martin, procesado en el sumario del 23 F (acabaría condenado por "conspiración para el delito de rebelión militar" a tres años y un día de prisión), le endosaron inmediatamente la bien ganada fama como exjefe de los servicios de información de Carrero Blanco. Él siempre negó su participación en la trama con el mismo razonamiento:
"¿Pero creéis que si esto lo hubiera montado yo habría salido tan mal?" (toque de guión de comedia al alcance de los exploradores de la desclasificación del 23-F a partir de este miércoles).
El operativo iniciado con la algarada de Tejero y su improvisada banda de asaltantes al Congreso acabó cursando en la memoria de la gente como una chapuza organizativa, una aventura sin pies ni cabeza basada en las urgencias patrióticas de Tejero, el militarismo de Milans y los guiños del general Armada sobre un supuesto respaldo del Rey.
Y una sensación muy similar de culebrón con efecto retroactivo, en el que ya se sabe todo lo que se tenía que saber, ha vuelto a planear al modo verbalizado por la ministra de Defensa, Margarita Robes, razonablemente preocupada porque inquieta porque, cuarenta y cinco años después, las cosas sacadas de contexto pueden complicar lo que en principio sería una irrelevante desclasificación de aquel fallido golpe de Estado.
¿Por qué? ¿Para qué?
Según el Gobierno, para evitar que Abascal y los suyos sigan fabricando bulos, como ese de que con Franco vivíamos mejor. O como ese otro de que Juan Carlos estaba detrás del golpe (23 febrero 1981), en el que Vox y la izquierda republicana coinciden en sus horas libres,
En esas estábamos cuando el líder del PP, Núñez Feijó, pidió al presidente Sánchez en sede parlamentaria que lleve su inesperada sed de transparencia hasta sus últimas consecuencias. Es decir, que se desclasifique a sí mismo en sus planes como presidente del Gobierno.
Así respondió el aspirante a la Moncloa a la previa acusación de Sánchez, que le había acusado de estar contrariado por la descalificación de los papeles del 23-F. "No me molesta que se desclasifiquen, lo que me molesta es que no vaya usted más allá", dijo Feijóo.
Y en ese punto aludió a ciertos rumores sobre una supuesta dolencia cardíaca de Sanchez que la Moncloa lleva en secreto. Un mal paso de Feijóo, a mi juicio, que airease de ese modo lo que puede ser un bulo. Y si no es un bulo, no me parece que una sesión de control al Gobierno en el Congreso sea la mejor forma de reventar una cuestión tan personal. Mejor hubiera hecho Feijóo quedándose, en su promesa de que, cuando llegue al Gobierno, lo primero que hará será desclasificar todo lo que Sánchez ha hecho y está haciendo para seguir en el poder.