21 de febrero de 2020
 

Antonio Casado.- La jota navarra

Actualizado 31/05/2007 2:00:29 CET

MADRID, 31 May. (OTR/PRESS) -

La jota navarra del poder es lo que vamos a bailar durante muchos días, tal vez semanas, quienes nos dedicamos a descifrar los latidos de la actualidad política. De momento tratamos de descifrar cualquier señal relacionada con los eventuales pactos de gobernabilidad que salgan de la compleja composición parlamentaria alumbrada en las elecciones del 27 de mayo.

Con sus 12 diputados, los mismos que los nacionalistas vascos de Nafarroa Bai pero muy lejos de los 22 de UPN, que gana pero pierde la mayoría absoluta, los socialistas de Fernando Puras son los árbitros de la situación. Pueden permitirse elegir entre encabezar un gobierno concertado con NB o permitir la continuidad del equipo de Miguel Sanz, ya en minoría. Las dos opciones están abiertas y ninguna otra se han planteado los socialistas.

La continuidad de UPN -versión regional del PP- en el gobierno de la Comunidad carece de lógica. El PP y el PSOE se miran a cara de perro a escala nacional. También a escala navarra, donde el discurso bronco y agorero del PP sobre la temida absorción de esta comunidad por parte del País Vasco ha sido una constante durante la campaña electoral. El PP y sus medios afines le han puesto sordina, de momento, mientras se mantiene abierta la posibilidad de que los socialistas navarros permitan la continuidad de Miguel Sanz (UPN). Pero la cantinela repicará con redoblada pasión en cuanto los pregoneros olfateen un acuerdo entre Puras y Zabaleta.

Es la otra posibilidad. Tiene la lógica de la apertura de Zapatero al nacionalismo vasco no radical y el alineamiento de las dos fuerzas, PSN-PSOE y Nafarroa Bai, en el 80 % de los temas de oposición al Gobierno de Sanz durante los últimos años. Pero la fórmula suscita recelos en las propias filas socialistas y, además, tendría la furiosa enemiga del PP, donde ya se afilan los cuchillos ante la posibilidad de semejante pacto. Y el miedo a esa reacción de la derecha, ya ensayada durante la campaña, funciona como un freno en el estado mayor de Zapatero.

Aunque parezca mentira, ese temor a quienes no reparan en acusar al Gobierno de ponerse a las órdenes de ETA y presentar a Zapatero como amigo de terroristas y enemigo de España, impide al PSOE afrontar sin complejos un pacto de gobierno normal en democracia representativa. Y aunque Fernando Puras, líder socialista navarro, se harta de decir que su Gobierno no permitiría ninguna iniciativa que pusiera en riesgo las señas de identidad de Navarra, diferenciadas de las del País Vasco, por supuesto, en el PP no lo oyen porque no lo quieren oír.

Antonio Casado.

"